domingo, 25 de diciembre de 2011

A Traición


-Julian era un guerrero – Luke fué el primero que quiso hablar sobre su amigo en aquella reunión que se había convocado en honor del difunto -... y como tal nos ha abandonado para emprender el nuevo camino.
Julian Campbell había adoptado el nombre código de Dreadlock porque así era su peinado cuando empezó a ir de héroe, y rescatador de damas en peligro, por el mundo... Guapo, alto, musculoso, era el príncipe azul de todos los cuentos...
... Hacia un mes que se había acabado por cansar de aquellas trenzas, su marca de fabrica característica, y ahora estaba muerto... ¿Coincidencia?

Cuando todos salieron de la casa para tomar un pequeño refrigerio y seguir contando viejas batallitas con Julian como protagonista, Luke no pudo evitar fijarse en la melancolía que aclaraba los bellos ojos de Andrea.
-¿Si quieres te acompaño a casa? – se ofreció él.
-No, no hace falta, voy con vosotros – respondió ella.
-¿Estas segura?
Ella se limito a sonreír, pero el gesto no la alcanzó la mirada.
Aún así, Luke, no quiso insistir, cuando Andrea se hacía la reservada nada ni nadie atravesaba las murallas levantadas...
... Pero entonces cayó la bomba.
-Julian acababa de irse de casa cuando Saint Simón me visitó – susurró Andrea – él y yo...
¿Acaso hacían falta palabras? Nadie del grupo lo sabía, pero, no hacía falta más que mirarla en ese momento, haber escuchado aquellas palabras entrecortadas, para adivinar porque Andrea estaba más afectada que ninguno... incluso que el propio Luke, quien se culpaba así mismo por no haber podido hacer más... incluso de poder haber sido el culpable de la muerte de sus amigos.
No, no se dijo nada más... Luke se acercó a ella, y ambos se abrazaron...
... y entonces escucharon el grito, un grito proferido por una voz muy conocida... y la posibilidad de perder a otro amigo en tan poco tiempo les encogió el corazón a ambos... profiriendo el nombre al unísono, nada más escuchar el alarido...
-¡Wendy!

Wendy estaba sentada sobre el asfalto, la blusa burdéos que llevaba bajo la chaqueta estaba completamente desgarrada, mostrando la camiseta de interior roja con encajes y, prácticamente, dejando poco a la imaginación la forma o apariencia de sus pechos. El gesto de Wendy mostraba confusión y miedo a partes iguales... Ni siquiera había podido atisbar a su agresor, pero, eso sí, sabía que era rápido, más grande que ella, y por supuesto mostraba una salvajismo irracional que le hacía parecer tan fuerte como un animal asilvestrado.
-¿Gatito? ¿Dónde estas gatito? – se sorprendió así misma, hablando para evitar aullar de terror o angustia... Aquel que la había atacado aún debía estar cerca y ella ni siquiera se atrevía a moverse por ese mismo motivo. No quería provocarle -... ¿Gatito bueno? No vas a volver a intentar hacerme daño ¿Verdad?
La explosión de una risa seca y, aunque parezca imposible, al mismo tiempo se diría que desquiciada, la hizo clavar las uñas en el asfalto hasta que las sintió astillarse para luego, sin remedio, romperse... El rojo de su sangre se unió, en el paisaje tensamente macabro, al del resto de sus hermanos cromáticos ya presentes...
... Alerta como una gata en guardia, esperando el siguiente...
-¡Wendy!
Andrea y Luke llegaron corriendo en ese momento.
-No os mováis, aun puede estar aquí – les dijo Wendy
Pero su amiga ni siquiera la escuchó, Andrea cayó de rodillas a su lado y la abrazó con fuerza... Con miedo por pensar en que podía haberla perdido, aliviada porque no había sido así.
Luke se quedo a una distancia prudencial, por respeto... mirando en todas direcciones, porque una sensación le estrangulaba el alma...
-Dios, tus manos – dijo Andrea, sosteniéndoselas, observando las laceraciones producidas por la mezcla de tensión, angustia y asfalto -... tiene que verte un medico enseguida.
-O una esteticista experta en manicura – bromeó Wendy, por como miraba a Andrea, Luke, supo que ella si sabía desde hacía tiempo lo que había existido entre Julian y su mejor amiga.
Luke inspiró y expiró fuertemente, esperando que la sensación de opresión y ahogó se esfumara...
Vino de golpe, como un fuerte golpe de brisa, pero, sin mover o zarandear nada, solo como si algo golpeara su interior... La maza apareció en su mano antes si quiera de que lo pensara, y Luke cerro el puño alrededor del mango hasta que por sus nudillos dejó de correr la sangre...
... Esta vez el pulso si que se dejó sentir en el plano físico, haciendo bailar la corbata amarilla, sacándole la camisa blanca y descolocándole la chaqueta de riguroso luto... pero no consiguió derribarle.
-Andrea, saca a Wendy de aquí enseguida – les gritó Luke.
-Lucky, no te hagas el héroe gilipollas – le pinchó Wendy, mientras Andrea tiraba de ella para ayudarla a levantarse.
Andrea se limitó a mirar por encima de su hombro, lo que fuera que los estaba golpeando se centraba más intensamente en Luke, quien por su posición parecía estar luchando por mantenerse en pie frente a un huracán.
-Ponla un bozal y sácala de aquí, Andy – no había ingenio intencionado en aquella petición, Luke no bromeaba ni trataba de enmascarar su preocupación... Luke las quería lejos de allí y lo antes posible.
Para Andrea aquello era suficiente para llevarse, prácticamente arrastras, a Wendy lejos de todo aquello, a cualquier lugar donde lo que fuera que les atacaba no pudiera alcanzarlas... aunque fuera al quinto infierno.
En cuanto Luke estuvo seguro de que sus amigas ya estaban lejos, se dirigió a su atacante invisible.
-Muy bien, ya estamos solos... Tu y yo.
-Por qué no dices que estas solamente tú – le contestó la silueta de un cuerpo en proceso de materialización –... o Yo.

(Continuará)

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sábado, 24 de diciembre de 2011

Hasta un explosivo final


(Continua de ¿Y ahora qué vamos a hacer?)

La pista era buena, pero, si no querían volver a permitir que un ingenio estratégico como el de Saint Simón les sorprendiera de nuevo, volviendo las tornas a su favor, solo había un método de romper la lógica material en la que se basa la estadística: el cambio y la transformación constante e imprevisible, es decir, lo que los neófitos y los impresionables llaman Magia.
Luke y The Clock (Andrea) se sentaron frente a un televisor... Era sábado por la tarde, la mayoría de las mentes cercanas estaban fijas en la retrasmisión autonómica del partido que iba a enfrentar, por el ascenso a primera división, al Getafe contra él Elche... El segundo jugaba de local.
-El fútbol hace que se despierte el lado más primitivo y original de los seres humanos, aquel que se conecta al Kaos Primigenio del que surgió toda la vida, y del que aún todo objeto de la creación es parte – informo Luke, las piernas cruzadazas y la mirada fija en su maza dorada, la cual hacia girar sobre si misma con el movimiento de sus palmas, pero, sin quitar ojo de la pantalla.
Andrea, vestida con una chistera, sus anteojos y el resto de su uniforme de The Clock mantenía su cuerpo en contacto con él de Luke, y tampoco dejaba de mirar la pantalla...
... Comenzó el partido...
Sacaba el Elche, pero enseguida recuperó el Getafe, aunque la férrea defensa de su rival le impidió llegar hasta la portería. Minuto 4, error del Elche en un saque de banda que cae en manos del Getafe, y se produce la primera ocasión de gol que es enviada a corner por el portero del Elche. La afición del equipo madrileño salta y contiene el aliento cuando, al saque de corner, un jugador azulón estrella el balón en la madera y al caer el rechace en los pies de un compañero este falla el tiro.
-Así – exclamó Luke – dadme esas emociones primarias...
La presión desde arriba que ejerce el Getafe provoca que sus seguidores apenas puedan sentarse, constantemente roban el balón y buscan la ocasión... El Elche apenas se puede acercar al campo contrario en el primer cuarto del partido.
En el minuto 15 la indignación de los seguidores del Getafe, ante una dura entrada a su estrella, cuando esta encaraba al portero, hace que las energías convocadas aumenten en su caudal hacía Luke y su maza... la alegría de la tarjeta amarilla también es un buen afluente... y el ¡Uy! Tras el saque de falta estrellado contra la barrera... Todo vale mientras sean emociones primarias.
Luke y Andrea están en Madrid, por lo que se alimentan principalmente de los seguidores del Getafe que siguen el partido desde sus televisores y radios...
El gol del Elche en el minuto 21 provoca las iras de los seguidores azulones...
-La ira también es una emoción primaria – aclara Luke, como si hiciera falta hacerlo.
La respuesta desde lejos en el 23 hace levantarse de nuevo a los azulones, bien.
Conforme pasan los minutos sin que el Getafe empate, crece la tensión y los nervios, la angustia... Más energía emocional. Energía que alcanza altas cotas cuando es el Elche quien tiene una ocasión de peligro que pudiera ponerles el partido aún más cuesta arriba a los azulones.
Ocasión en el minuto cuarenta que obliga al portero del Elche a estirarse como un gato en plena palomita para desviarlo... Tensión e ilusión, que explotan cuando en el minuto 41 la veterana estrella mexicana del Getafe marca el gol del empate...
-¡Dios, que subidón! – exclaman ambos jóvenes al sentir el pulso energético que les baña como una enorme y repentina ola cálida.
Ilusión que se mantiene con aquel balón que pasa lamiendo el poste del Elche en el 44... O otra muy similar ya en el tiempo de descuento. Finalmente, al descanso se van empate a uno y con las espadas en alto.
-¿Sueles hacer esto mucho? – le preguntó Andrea, sacudiéndose las manos.
-Es la primera vez, pero no sabía en que otro lugar mejor poder convocar una onda de energía tan concentrada en día festivo – contestó Luke con una sonrisa -, la pasión por el fútbol es sorprendente ¿No crees? Imagínate ahora si los eres humanos invirtiéramos toda esa energía, que has sentido, en otra cosa... Hace pensar ¿Verdad?
Andrea no pudo hacer otra cosa que asentir impresionada...
Comenzó la segunda parte, sacaba el Gétafe, y ambos jóvenes pudieron sentir la inmensa inspiración de toda la afición azulona al mismo instante... Daba vértigo de verdad. Y al sacar, de golpe la expiración al unísono de toda la afición... y luego, la ira ante la falta a uno de sus delanteros... Era algo casi religioso, como una comunión pagana, no, sin el como... ¡Era una jodida comunión pagana!
Ocasión en el 51, todos al mismo tiempo cogen aire y lo sueltan al unísono, otra ola de energía que los dos jóvenes y la maza absorben...
... Golpe franco a favor del Elche, la afición azulona coge aire, alguno reza, las energías se estiran y crecen... sea cual sea el resultados, todo anuncia una fuerte explosión emocional. Contra la barrera, sueltan el aire, las oraciones son escuchadas: placer y agradecimiento.
Minuto 60, el Getafe estrella un balón contra el lateral de la red.
Minuto 62, el delantero azulón, solo ante el portero, falla por milímetros... La afición bota y se desilusiona al unísono (del éxtasis al infierno en una fracción de segundos)... alguno incluso había gritado ya ¡Gooooool!...
Minuto 71, la afición azulona mantiene el aire en sus pulmones, cuando el balón abandona el pie de su delantero y va directo a portería... lo suelta de golpe cuando el guardameta local lo bloca entre sus manos.
La afición se adormece tras minutos y minutos de intercambió de posesiones... pero persiste esa tensa sensación de que en cualquier momento uno puede acabar con los sueños del otro... Como un interludio dramático es percibido por Luke que actúa como maestro de orquesta entre las miles de cuerdas emocionales que parten de la afición y se anclan en él y su maza.
Golpe franco para el Elche en el minuto 70, los azulones contienen el aire y explotan al soltarlo, en una ola aún más fuerte y concentrada dado el poco tiempo que queda para una posible reacción...
En el tiempo de descuento otro golpe franco, de nuevo para el Elche, la ira contra el arbitro, y el aire de nuevo a contenerse... Miedo, temor, rabia ante lo que podría ocurrir, tensión... Dispara el jugador del Elche...
-¡Ya! – grita al mismo tiempo Luke, incapaz de contener más aquella concentración de energía emocional.
.... El balón sale, lamiendo el poste de la portería del Getafe...
... En otro lugar, el refugio de Saint Simón vuela por los aires...
-¿Lo logramos? – pregunta Andrea.
Agotado, Luke solo puede asentir...
-¿Crees que Dreadlock y Maxwell estaban...?
Luke tan solo la miró, no, no lo estaban... y ahora mismo, tampoco importaba... Estuvieran vivos o no, aquella explosión habría acabado con toda vida existente en el complejo.
Andrea abrazó a Luke para consolarlo, para consolarse ella.
-Ellos hubieran estado de acuerdo... Saint Simón era demasiado peligroso.
Luke no dijo nada, ni se movió... Esa fue toda su respuesta.

A quien le interese, el Getafe gano en la prorroga y ascendió a Primera División (Liga BBVA).

Fin

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Pelirroja y el Gato de Cheshire Feroz


Pelirroja camina por las calles, triste alma en pena, herida de amores, aunque bella, porque un idiota no supo comprender cuan deliciosamente hermosa era ella... Cheshire que la descubre en este estado, si que los sabe.
Pelirroja tiene 21 años, y mide tan solo un metro cincuenta y dos centímetros, es delgada, aunque de pechos sugerentes. Con cara de muñequita, y una larga y rizada melena cuyo color no hace falta nombrar ¿Verdad?
Pelirroja nunca fue al colegio, pues en casa debía ayudar... y del amor no hablemos, aunque eso que se llevaba en salud. Pero, es que el amor era ahora lo que le torturaba, un chico que ni la quería mirar. Más otros mirada felina los ojos le habían echado ya.
Cheshire: Hola, pequeña.
Al ver al enorme y sonriente gato violeta, que tenía sus fosforescentes ojos verdes clavados en ella, Pelirroja se detuvo de golpe.
Pelirroja: (tímida) Ho... Hola...
Cheshire: (dando vueltas alrededor de la chica, sin perderla de vista) ¿Qué tal estas? ¿Y que hace una chica como tu, tan linda y apetecible, andando sola por estos barrios y en una fecha tan familiar? (Es nochebuena)
Pelirroja: Yo... Solo paseaba, pero en casa me están esperando para cenar.
Cheshire: Yo espero que la cena venga a mi (la olfatea y se retira satisfecho por el olor)... Pero, cuéntame ¿Como esperas sea tu Nochebuena?
Pelirroja: Pues... Familia, cena, regalos, acostarme tarde.
Cheshire: (Cheshire ríe satisfecho) Suena bien... yo espero discusiones idiotas y comida tensa.
Pelirroja: (perdiendo la sonrisa) La verdad es que no tengo muchos ánimos hoy para fiestas.
Cheshire: (haciéndose un ovillo a los pies de ella, para que no se le escape y, al mismo tiempo, disfrutar del calor que desprende el joven y tierno cuerpo de la muchacha) Cuéntale al viejo Cheshire que es lo que te aflige.
Como hay cosas que a un desconocido nos sale mejor contar, Pelirroja se comenzó a confesar.
Pelirrroja: Verá conocí a mi chico ideal: bueno, cariñoso, atento; y no me he atrevido hasta hoy a confesarle mi amor.
Cheshire: ¿Y?
Pelirroja: Se quedo parado sin saber que contestar... Llevábamos así media hora y al final me he ido.
Cheshire: Aún lo estará asimilando...
Pelirroja: No, lo que ocurre es que nunca debí enamorarme de la estatua de una fuente. Abrazos cálidos cuando da el sol, frescos cuando esta abierta el agua, y claro... el agua con la que me refresca en mis calores por contemplarle.
Suena Minnie The Mocher...
Los ojos de Cheshire se abrieron como platos y su sonrisa se ensancho aún más... No solo era deliciosamente perfecta, sino que estaba loca de rematar... Un sabroso bocado que no se debía desaprovechar.
Cheshire: (envolviéndola con su cuerpo, a cada instante más grande, empujándola hacia sus fauces) Vente conmigo a cenar.
Pelirroja: (Consciente de las intenciones de la criatura, abraza su final como la única solución posible a sus problemas) ¿Y eso solucionara mi vida?
Cheshire: (desnudándola, a ritmo de Jazz, con sus garras) Adivino tu cita ideal: dar un paseo que acabas de terminar, y luego ir a cenar... Pues de esto me encargo yo ¿Y que mejor día para hacer un milagro que en la Cena de Navidad?
Pelirroja: (Como si fuera el razonamiento más lógico que hubiera oído en su vida, contestó) Pues sí.
Cheshire: (Con la chica ya desnuda y prácticamente apunto de tragársela de un bocado) ¿Y quien mejor que tu, para este milagro navideño? Que eres tan linda, sonrosada y tierna.
Pelirroja: (completamente colorada, no sabe que decir)...
Cheshire: (Jugueteando con los pechos como si se tratara de ovillos, chupando la cabeza como si se tratara de un chupachups) Serias un rico pavito para rellenar y hornear, y en esa linda boca tuya quedaría genial una manzana ¿Que opinas?
Pelirroja: (un destello de sentido común) Sinceramente ya no me gusta la idea.
Pero aún así no se resiste a su cazador, y permanece quieta, dejándose hacer... No por miedo, sino por no saber que poder hacer más.
Cheshire: Yo me como muy bien a lindas muchachitas como vos... Aunque, tienes razón, mejor estarás viva.
Pelirroja: ¿Eso me gustara?
Cheshire: Te daré un baño relajante y masaje.
Pelirroja: (Animada) Eso suena rico...
Cheshire: (Apretándola los pechos, y recorriéndola el rostro de un lengüetazo) Ni la mitad de rico que vas a estar tu.
Pelirroja: (cerrando los ojos con placidez) Hasta me da sueño.
Cheshire: (tumbándola en un banco y poniéndose el, a cuatro patas, encima) Bueno... no te preocupes que eso es bueno, incluso luego te tumbare en una camilla para que estés aún más relajadita ¿Te gusta la idea?
Pelirroja: (en un estado de placidez casi obsceno) Pues, bastante.
Cheshire: (hundiendo la nariz entre los pechos de la chica) A mi también ¿Cual es tu salsa favorita?
Pelirroja: Pues...
Cheshire: (La muerde un pezón) ¿Dulce o salado?
Pelirroja: (da un respingo, y contesta) Dulce.
Cheshire: (La muerde un pezón) ¿Chocolate o yogurt?
Pelirroja: (da otro respingo, y contesta) Chocolate.
Cheshire: (Con sus cuatro apéndices, más su rabo, comienza a masajear y acariciar el cuerpo de su sumisa presa) Bueno, pues te daré un masaje completo con chocolate caliente ¿Te gusta?
Pelirroja: (suspira, casi gime) Siiiiii...
Cheshire: (Empeñado en palpar hasta el último milímetro de carne de la muchacha, como si de verdad la estuviera cubriendo con chocolate) Desde los dedos de los pies a la cabeza, y por ambos lados... ¿Qué tal va la idea de cena?
Pelirroja: (otro destello de sentido común, o quizá no) sería mucho chocolate ¿No?
Cheshire: (mordisqueándola, mientras sus caderas ya buscan apagar el fuego en las cálidas oquedades de la muchacha) Será un chocolate bien gastado y vos lo merecéis,vas a estar aún más linda de lo que ya eres, que es mucho... ¿Aun crees que es mucho chocolate?
Pelirroja: (en éxtasis, abriendo sus puertas para que acceda la masculinidad de su cazador) Mmmmm... No, ya no.
Cheshire: (negando con la cabeza, la voltea y la pone a cuatro patas, así la toma, y acercándose, con hambre en la mirada, a su oreja) ¿Y después qué?
Pelirroja: (un tercer destello de sentido común) Sí, eso ¿Y después qué?




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viernes, 23 de diciembre de 2011

¿Y ahora que vamos a hacer?


(Continua de Contra el muro)

Luke se encontraba en el salón de Andrea, aquel sitió llenó de artefactos steampunk y muebles en forma de reloj siempre le dejaba boquiabierto... Claro, que Andrea también: la melena rubia, aquellos ojos enormes y claros (en ese momento ocultos tras unos anteojos azul celeste), los labios que parecían un fresón jugoso y tierno, y sobre todo aquel cuerpo de muñeca de porcelana sexy; no se podía negar que su anfitriona era una chica de infarto.
-¿Seguimos sin noticias de Maxwell? – preguntó Andrea.
Luke, que para la ocasión se había puesto una camisa blanca con chorreras, guantes negros de seda, unos pantalones de talle estrecho de diseño tribal, y unas botas de montañismo, se veía algo impedido de movimientos por el peso de su maza: la cual llevaba colgando de su cadena, anclada a un cinturón.
-No, y ese Saint Simón también tiene a Julian, perdón... A Dreadlock... si es que no están muertos los dos ya.
Andrea captó el temor y el pesar en las palabras de su amigo... El cuel, pese a su aparente falta de preocupación, era un chico muy duro consigo mismo, y en esos momentos estaba culpándose por no haber podido salvar a sus dos amigos.
-Estoy segura de que aún viven, Luke ¿Vale? – dijo Andrea, con un tono conciliador.
-Si tu lo dices, Andy, seguro que será así.
Luke no se había atrevido a mirarla mientras contestaba. Andrea sabía que si Julian y Maxwell no había sobrevivido aquello iba a ser un duro golpe para Luke...

Al día siguiente, en un piso de estudiantes donde solo viven dos personas... y solo uno de ellos es estudiante propiamente dicho.
-¿Y no vas a hacer nada más? – Debbie estaba apoyada contra el marco de la puerta, su blusa de encaje era casi transparente, pero era el rostro de una angelical inocencia morbosa lo que hacía que no prestaras atención a su casi evidente desnudez.
Luke apagó el cigarro contra el cenicero, y se arreglo la corbata antes de levantarse.
-¿Tienes algo más interesante que proponerme? – Luke estaría loco por Debbie de no ser por factores como que la sacaba casi cinco años o que era como una hermana para él desde que la rescató de aquel desastre.
Debbie sonrió.
-No te ibas a atrever, nos conocemos, Luke.
Era cierto, los comentarios provocativos le salían automáticamente porque Debbie era un preciosidad, pero, a la hora de la verdad, Luke era incapaz de ir más allá...
... Luke cogió aire y lo soltó lentamente.
-¿Y bien? – preguntó a la chica, conocía demasiado bien a Debbie para saber que algo se gestaba en su adorable cabecita.
-Pues... Quizá tenga algo que nos saque del aburrimiento en que nos mantiene esta tranquilidad.
Luke se colocó la chaqueta, la dulce calma con la que siempre hablaba Debbie no tenía nada que ver con su inquieto espíritu... Se aburría con facilidad, y siempre estaba hambrienta de nuevas experiencias.
-Cuéntame...
Debbie levantó una ceja.
-Creí que eras tú el que había dicho que tenía un rescate en mente – le contestó ella.
Luke abrió los ojos... Otra vez perdido entre las posibilidades.
-Perdona, no te escuché bien.
Los ojos azules de Debbie le atravesaron.
-¿Volviste a quedarte pajeandote por internet hasta tarde? – Debbie no se callaba ni una.
Luke le enseño el dedo corazón y pasó a su lado, no sin antes decirle:
-Cuando te buscaras un novio al que hacerle la vida imposible.
-El día en que deje de hacerme ilusiones contigo.
Desde luego aquel era un golpe bajo.

-Cuéntamelo otra vez para que me pueda reír – Wendy tenía la sonrisa a medio hacer, apoyada sobre la mesa frente a su ordenador, la mano sujetándose la cabeza y enredada en su dorado cabello.
Luke se encendió un pitillo, mientras se aflojaba el nudo de la corbata... Necesitaba aire fresco y rápido.
-Es esa maldita cría que...
-¿En serio piensas que puedes fumar en mi despacho sin pedirme permiso antes? – le interrumpió Wendy.
Metida de pata numero 300... sí, Luke llevaba la cuenta.
-¿Te vale un lo siento?
Wendy alzó las manos.
-Haz lo que te de la gana – lo que venía después lo pudo ver en su severa mirada.
Luke siguió con el tema porque no quería pensar en ello...
-Esa maldita cría me provoca erecciones aposta.
-¿Tu crees? – una nueva mirada llena de palabras que no iban a pronunciarse.
Luke apagó el cigarro.
-¿Te pones de su lado?
-Eres absurdo – Wendy le dio por imposible, y volvió a centrarse en la pantalla del ordenador -... Te llamé porque creo que sé donde puede tener Saint Simón a Dreadlock y Maxwell... si es que aún siguen vivos.
Aquel último comentario tensó el rostro de Luke... Wendy sintió una punzada de pena, pero prefirió guardársela: no quería que Luke pensara que le gustaba o que se preocupaba por él.

(Continuara)

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Immortals


A ver, antes de pasar a comentar el film... La leyenda de Teseo, en resumen, es la siguiente...
... Teseo es un joven ateniense que vive durante el reinado del Rey Minos de Creta (históricamente, esto sucedería en el periodo Minoico, anterior a lo que conocemos como Griego Clásico), dicho rey tiene costumbre de entregar un numero fijo de muchachos y muchachas jóvenes, todos atenienses, como alimento al producto del adulterio de su esposa con una bestia, dicho producto es el Minotauro (al cual tiene encerrado en un laberinto), y nuestro héroe le dice un día a su padre, Egeo, que va a matar al monstruo para así librar a todos de este cruel castigo. Antes de partir, Teseo pone velas negras, como correspondía a los barcos que viajaban a Creta con el tributo para el Minotauro, en su barco y le dice que si regresa victorioso las cambie por velas blancas. Teseo consigue vencer al monstruo gracias a la ayuda de la hija del Rey Minos, Ariadna, la cual solo le pide, a cambio de su ayuda, el que se la lleve con él y la ame, Teseo, muy listo él, en cuanto ha matado al Minotauro, decide engañar a Ariadna y abandonarla en cuanto puede en la isla de Naxos... Claro que tan mal acción encontrara su castigo, Ariadna seria rescatada y convertida en consorte por el Gran dios Dioniso, mientras que Teseo, orgulloso mentiroso, esta tan en las nubes que olvidara cambiar las velas y al divisar el barco su padre, y ver las velas de luto, Egeo se suicidara echándose desde el acantilado al mar (Desde entonces aquel mar sería bautizado como Mar Egeo). Con el tiempo, Teseo, acabaría emparentando igualmente con la familia de Minos, casándose con una hermana de Ariadna, Fedra.
En cuanto al Hiperion mitológico, este no es más que un titán más hijo de Gea (la Tierra) y Urano (el Cielo).
Bueno, la película... Immortals nos presenta a Teseo como un campesino sin padre que sueña con ser soldado, a un Hiperión que es un rey mortal que desea liberar a los titanes debido a que odia a los dioses, y a una Fedra que en esta ocasión es una Sibila. Por supuesto Teseo luchara contra el Minotauro, y, por supuesto, acabara asesinándolo, por su parte el laberinto es una catacumba perteneciente a la ciudad natal de Teseo y la Bestia tan solo un hombre, el verdugo favorito de Hiperion, con una máscara de toro. En resumen, tengas o no idea de mitología al menos la película te gustara porque es una obra de arte estética y un canto poético en imágenes (que quizá se presenta como una obra de arte frente a ese refrito estilo God of Wars que hicieron con el Remake de Furia de Titanes (película, cuya primera versión es uno de las historias más fieles al mito original que se han hecho en el cine))... Claro, que el director es el mismo del de la película La Celda, y eso se nota en todo momento, por lo que haré una advertencia: si no te gusto La Celda, y tampoco eres muy fan de Darren Arenofsky (director muy similar en su modo de afrontar las películas, ver si no algunos de sus últimos films como La Fuente de la Vida o Cisne Negro), a esta cinta de acción no le encontraras sentido alguno, incluso puede que te aburra...
... Por lo que a mi respecta, de mitología sé un poco, y aunque el argumento es un nuevo intento de cogiendo a un héroe griego, como Perseo en Furia de Titanes (2010), montar una historia inventada (ajena a la mitología griega), esta película se convierte en un largometraje interesante, visualmente increíble (se nota tanto la imaginería bosquiana del director como la mano de los productores de 300) y con un argumento más interesante que la del mencionado remake.

jueves, 22 de diciembre de 2011

Contra el muro


(Continua de Tic, toc, el malo esta aquí)

Maxwell había sido el primero en dar el paso al frente, hay una ley no escrita: ataca primero y se el más sangriento, así serás el vencedor. Con el brazo convertido en aquella aterradora cuchilla, haciendo uso de sus habilidades para confundir los sentidos de los hombres de Saint Simón, a fin de que no le oyeran venir, sorprendió a varios antes de ejecutarlos... Un muerto siempre impresiona más que un prisionero.
Conocía bien a esa gente, la organización de Saint Simón siempre había gustado de crear sus propios microcosmos, montando instalaciones que asemejaban pequeñas ciudades aisladas donde ellos podían gobernar como si fueran reyes. Puede que los hombres que iba degollando durante su avance fueran meros peones o que su único pecado había sido aceptar vivir según las reglas de aquellos bastardos de los Saint Simón... Pero seguían siendo fanáticos, asesinarlos era liberar su alma prisionera de una mente pervertida por aquellos locos a los que obedecían y seguían ciegamente.
Al fin avistó a la mano derecha de Saint Simon, William, matarle sería un duro golpe para la organización... William estaba rodeado de hombres, algunos civiles y otros milicianos encargados de la seguridad de la Comuna...
... Moviéndose a una velocidad y con un sigilo impropios de su tamaño, Maxwell burlo a los que rodeaban a William... y sorprendiéndole por la espalda, lo degolló y remato empalándole de atrás adelante.
Cuando los que estaban con el lugarteniente se le echaron encima, Maxwell no tuvo reparos en igualar el veinte contra uno convirtiendo su otro brazo en un potente lanzallamas... El fuego purifica, y no deja enemigos en pie que puedan levantarse y devolver el golpe.
Luego prosiguió su asalto, no sin antes comunicarse con los refuerzos.
-¿Luke, estaís cerca del arsenal?
Una voz le contestó desde el otro lado.
-¿Tu que crees?
Maxwell era lo suficientemente humano para captar la ironía.
-Usa tu cachivache y destrúyelo, quiero que Saint Simón sepa que podemos golpear bien duro.
-Destrucciones de arsenales... Sí, eso lo tenemos en el menú, incluso le diré, caballero, que es la especialidad de la casa.
-Pues ponte a ello, hablando no cayó la Bastilla, créeme.
-Sí, señor, Larousse – luego se escuchó que Luke se dirigía a un tercero - Dreadlock, pongámonos a ello... Hora de colarse en casa de los ositos y volarla en pedazos.
Por el intercomunicador Maxwell escuchó las detonación de disparos que no eran amigos... y supo que, por alguna razón, Saint Simón se esperaba aquel ataque...
-¡Maldición! – clamó la criatura, sabiéndose perdedor de aquella batalla.
Pero aún podía hacer algo de daño él mismo...
Había dado por perdidos a esos dos cuando escuchó la voz de Luke...
-Vibrador dorado a C3PO, he conseguido huir... pero el rubiales ha caído – en los peores momentos a Luke nunca le fallaba el sentido del humor -, nuestro topo me ha sacado de allí antes de que la cosa se pusiera chunga.
-Marchaos de allí los dos ahora.
-Esto... cabeza lata, vuelvo yo solo... al bueno de nuestro Judas le ha costado la cabeza sacarme de allí, estos tipos no son muy caritativos con los traidores ¿Sabes?
Maxwell podía perder los estribos con aquel chaval, pero tenía que reconocer que él ingenio lingüístico de Luke le hacía mucha gracia.
-Esta bien, nos reuniremos en el punto de encuentro acordado.
-Ok.
-Corto y cambio.
Maxwell abandonó su refugio y siguió su labor de limpieza.
Accedió al interior de uno de los edificios... Allí se dio cuenta de que le esperaban, Saint Simón sabía que en un lugar cerrado quizá las habilidades de Maxwell se verían algo más limitadas por la acotación del terreno.
Con una mezcla de agilidad, sigilo y capacidad de confundirse entre las sombras, su letal avance fue un éxito, ya fuera en el interior del edificio o en los patios interiores de este...
... En uno de aquellos jardines interiores Maxwell localizo a un tipo cuyos rasgos le identificaban como un Saint Simón, aunque, la ausencia de la insignia triangular indicaba que no era el Saint Simón que buscaba... Aún así sería otro duro golpe para su enemigo...
Despistando a los hombres que acompañaban al tipo, cayó sobre su objetivo como un ave de rapiña, y lo degolló ante los sorprendidos ojos de los otros... Los cuales no reaccionaron hasta que no fue ya tarde, y cuando lo hicieron recibieron idéntico trató por parte de Maxwell... Aún así, a uno de ellos le dio tiempo a dar la voz de alarma, y desde los balcones un grupo de milicianos comenzó a disparar a Maxwell...
Su piel era más dura que la humana, pero podía convertirse en un colador igualmente si se quedaba quieto... además, aquellos proyectiles estaban preparados para él, como pudo comprobar cuando uno de ellos le rozó. Lo mejor era no quedarse quieto, y Maxwell emprendió la huida...
... Demasiados tiradores, demasiado poco espacio para maniobrar.... Maxwell fue abatido antes de encontrar un sitio donde estar a cubierto...

Luke estuvo al menos diez minutos esperando a Maxwell en el punto de encuentro... Hasta que comprendió que su amigo sintético no iba a venir.
-Menuda chapuza, tío – dijo antes de usar su báculo para crear un portal que lo sacara de allí.
Marcharon tres y volvía uno... Menudos héroes estaban hechos.

Cuando Luke apareció en su destino el color amarillo pollo le rodeaba, así como una espesa capa de vapor que lo envolvía todo...
-Vaquero, te has metido en un buen lío – una voz muy familiar surgió de entre el vapor de agua.
-Esto no es Kansas ¿Verdad? – bromeó, visiblemente incomodo, Luke.
El busto de Wendy se asomó, detrás de Luke, entre la nube de vapor, la chica tenía un gesto cínico en su rostro.
-A no ser que tu me consideres Totó, no, no es Kansas – y en cuanto vio la intención del joven de girarse, añadió -... y como se te ocurra girarte, usare tu juguetito para hacerte una colonoscopia a fondo ¿Entendido?
Luke tragó saliva, y asintió...
-Wendy...
-¿Entendido?
Luke contrajo el rostro, rojo de vergüenza...
-Sí.
-Ahora sal de aquí, pervertido.
La mano de Luke apretó con tanta fuerza su maza dorada que los nudillos se le pusieron blancos.
-Sí, Wen... De nuevo, disculpas.
Y con paso rápido echo para adelante... Maldita fuera, desde que se conocían Luke tenía la sensación de que no paraba de meter la pata con Wendy... y, la verdad, era...
-¿Luke?
Se detuvo en secó, y el peso de su pecho se disipo.
-¿Sí, Wen? – preguntó ilusionado.
-Es por tu derecha, por ahí solo te vas a dar de morros con la pared. No voy a negar que eso me haría sonreír, después de pillarte espiándome mientras me bañaba, pero, me gustan tu camisa y tu corbata y no quisiera verlas pringadas de sangre porque te partieras la nariz.
Claro... Luke volvió a asentir y giró hacia su derecha...
... La gustaban su camisa y su corbata, eso era bueno ¿No?

(Continuara)

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miércoles, 21 de diciembre de 2011

Tic, toc, el malo esta aquí


Andrea Bretón y la palabra cobardía o temor no iban nunca de la mano... Aún así eso no quería decir que no fuera precavida, y, cuando escuchó el ruido que provenía del salón, caminó hacía la habitación con cautela, preparada para lo que allí pudiera encontrar... Vestida tan solo con una sudadera azul, varias tallas más grande, y unas bragas, iba descalza y desarmada... aunque eso no era un problema para ella.
... A sus 18 años, Andrea había aprendido algunas cosas sobre el mundo que la rodeaba: No todo era lo que parecía ser.
Su mano agarró el pomo de la puerta con firmeza, lo giro despacio y no mucho para no alertar a quien fuera que hubiera entrado... En cuanto el pestillo estuvo retirado empujo con suavidad...
-Bonito sitio – dijo el extraño joven, completamente vestido de negro (abrigo largo, sombrero de copa, pantalones, botas, e incluso guantes) que llevaba prendido al pecho un adorno triangular con un ojo en su centro.
La sala donde se encontraban no era una sala de estar al uso: toda adornada con muebles en forma de reloj y maquinaria de todo tipo, era el lugar preferido de Andrea en toda la casa.
-¿Quién eres? – preguntó Andrea, completamente alerta.
-¿Yo? – dijo el intruso, su mirada tan clara como la de Andrea estaba llena de fría melancolía – No creo que te interese.
Andrea achico sus enormes ojos.
-Yo soy la que decide lo que me interesa y lo que no, además estas en mi casa sin invitación... ¿Cómo has entrado, por cierto?
El intruso sonrió.
-Fue fácil. Creyéndote tan lista como te crees, deberías mejorar tu seguridad – le respondió el intruso – de todos modos, solo vine a saludar... Nos volveremos a ver.
Y dicho esto, el intruso se apagó... ¡Un holograma! Así es como había entrado, no estaba allí, exactamente, sino que era una proyección.
Andrea se prometió que descubriría quien era aquel petulante, y cuando lo hiciera iba a meterle su arrogancia por donde salían sus excrementos...
Hablando de alguien que iba a cargársela.
-Maxie – dijo golpeando uno de los extraños muebles - ¡Despierta!
Andrea se apartó y la forma del mueble cambió hasta adquirir una meramente antropomorfa... uno de los brazos de aquella cosa acababa en una amenazante hoja serpenteante.
-¿¡Qué!? ¿¡Qué!? – el androide habló con una urgencia casi humana -... Andrea, estaba en medio de un placido sueño, estaba tumbado en un prado rodeado de pacíficas ovejitas eléctricas que...
Maxwell se detuvo al ver que Andrea no estaba para escuchar sus sueños.
-Hemos tenido visita inesperada – dijo ella, taconeando el parqué.
-Imposible, yo lo hubiera notado – trató de justificarse la estrafalaria criatura mecánica.
-Era un holograma.
Maxwell se rascó la parte superior del reloj de agujas que le hacía de cabeza.
-Claro... Por eso no me desperté.
Andrea le atravesó con la mirada.
-Pero bien que saltaron todas tus alarmas cuando te desperté yo – Andrea le señaló el afilado apéndice que partía de su brazo derecho.
-¡Ups! – el apéndice se retrajo, y apareció una mano mecánica de tres dedos igual a la izquierda – Mis disculpas, Andy – y enseguida la criatura se centró en la visita - ¿De quien se trataba?
-No se identificó, vestía de forma un tanto anticuada, pero, si que me fijé en el broche triangular que llevaba.
Maxwell se inclino, colocando su rostro a escasos centímetros del de Andrea.
-¿Un broche triangular? ¿Con un ojo en el interior?
-Sí ¿Como lo has sabido?
El androide choco su puño derecho contra la palma del izquierdo.
-Saint Simón, maldito bastardo.
-¿Le conoces? – preguntó Andrea.
-Más bien les conozco, son un linaje que se remonta desde finales del s. XVIII, o inicios del XIX, hasta, al parecer, hoy... Gente muy peligrosa.
Andrea asintió con gravedad.
-¿Qué querrían de mí? – preguntó ella.
-Si se han molestado en visitarte, nada bueno... Esos bastardos nunca traen algo bueno.

Wendy, como su propio nombre indicaba, llevaba Neverland. Org... Se había pasado toda la vida aguantando chistecitos, sobre todo porque sus dos hermanos se llamaban Jhon y Peter, así que si no puedes con ellos, pues, únete a la broma. El sitio web era toda una base de datos sobre la actividad extraordinaria que ocurría en la ciudad y sus alrededores, un mundo que su mejor amiga de la infancia, Andrea, le había ayudado a descubrir... No todo lo que nos rodea es tan normal como parece.
Andrea fue, a la mañana siguiente de aquella visita inesperada, a investigar un rato con Wendy...
-¿Has dicho que el tipo se llamaba Saint Simon? – preguntó Wendy, el rostro de niña buena iluminado por la luz de la pantalla.
-Sí – asintió Andrea - ¿Encuentras algo?
Wendy giró la pantalla para que su amiga lo viera.
-Míralo por ti misma.
La primera entrada decía así: Claude-Henri de Rouvroy, Conde de Saint-Simon (París, 16 de julio de 1760 - id., 19 de mayo de 1825). Filósofo y teórico social francés, que puede incluirse entre los filósofos del socialismo utópico. Sus ideas fueron a parar a la democracia socialista europea de finales del siglo XIX; la segunda entrada añadía a otro Saint Simon: Louis de Rouvroy, Duque de Saint-Simon (París, 16 de enero de 1675 - ibidem, 2 de marzo de 1755), fue un escritor y diplomático francés. Era hijo de Claude de Rouvroy, Duque de Saint-Simon y de su segunda mujer, Charlotte de L'Aubespine. El filósofo, teórico social e industrial francés Claude Henri de Rouvroy, conde de Saint-Simon (1760-1825), fundador del saint-simonismo, es un pariente lejano del duque. El duque de Saint-Simon fue autor de unas voluminosas Mémoires (Memorias) que cubren los años 1695-1723 y son una fuente fundamental para comprender el reinado de Luis XIV y la regencia que le sucedió. En 1721 viajó a España, país que admiraba mucho, como embajador, con el fin de casar a Luis XV con una infanta española. Fue el episodio culminante en su carrera política, que además se vio recompensado con el título de Grande de España, pero fue el último. A su retorno a Francia en 1722, no consiguió ser primer ministro, y al año siguiente, con la muerte del regente, perdió todo acceso al poder y se alejó de la corte. La principal obra del duque de Saint-Simon tuvo que esperar mucho tiempo hasta ser publicada. La primera gran edición fue la de Adolphe Chéruel, a partir de 1858, a la que seguiría la de Boislile, de 1879 a 1930.
-¿Solo has encontrado eso? – preguntó Andrea.
Wendy achicó los ojos.
-Cielo, no presiones o la señorita tetera explotará y te sacará uno de tus bonitos ojos.
Andrea sonrió.
-Perdona, Wendy... Ese tipo me puso un poco nerviosa anoche.
-¿Y tienes que pagarlo con tu mejor amiga?
Andrea puso sus manos sobre los hombros de Wendy.
-Mejor dicho, mi única amiga... Y tienes razón no te mereces que me ponga tan desagradable contigo.
Wendy sonrió.
-No te preocupes, Andy, las amigas somos para lo bueno y para lo malo ¿No le preguntaste a tu cómoda parlante?
Wendy tenía muchos nombres para Maxwell, cómoda parlante era uno de ellos.
-Sí.
-¿Y que te dijo?
-Que jugar con ellos era como jugar con fuego en una fabrica de petardos.
-Sí o sí sales herido.
Andrea asintió.
-Pues estamos en un buen lío.
-Y que lo digas.

(Continuara)

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