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jueves, 12 de enero de 2012

Soy un preso político


Soy un preso político dentro de una cárcel estatal tan grande como un planeta: La Prisión Tierra, Ala España, sector Madrid, Celda Rivas Vaciamadrid; ¿Cómo he acabado aquí? Fácil, pensando instintivamente y actuando como un ser individual.
Tumbado en el catre, vestido con el traje de la primera comunión que nunca haré, solo me queda esperar a los verdugos, mientras creo Macabros Bromistas a base de tirarme pedos al ritmo de “A las Barricadas” y declamar el Teorema del Kaos de adelante para atrás.
Cuando tengo un ejercito hecho, y pensando en que pronto me harán desfilar, mando a buscar, a mi recién creado ejercito, a la voluptuosa cocinera de la carnosa hermandad (vamos, a la tipa que decidí no matar cuando atacamos el monasterio del Credo de la Carne, perdón, tengo tendencia a rimar y canturrear)...
Mi espía me deja vislumbrar a través de sus ojos la generosa belleza de la bella cocinera, quien inesperadamente se muestra vestida de purísimo blanco: sujetador y tanga, que apenas contienen tal despliegue de generosidad sexual; y con dos largas trenzas que, seguramente, quieren subrayar un regreso a la inocencia de la primera edad... Un primer ataque la pone en guardia.
Aguardo a que se vista y prepare, se arme y disponga para el acto final...
No hay tregua, Eros y Thanatos, un homicida acto sexual por poderes... La carne y la ropa desgarradas, empalada / penetrada en su propia katana, la Hermana Blackheart espira en un último gemido de éxtasis sexual.
Ahora solo queda esperar a que vengan a por mi...
... Floto en lejía, se me olvido embadurnarme en alcohol de quemar... Soy una ballena, un australopitecos (sea lo que sea eso)... Soy tu y yo, y Guenevere también, aunque aún no se porque la veo con un aspecto humano, algo, como en todo lo demás, de lo que ella carece, en verdad... Dios, ya vuelve a costarme pensar con claridad, es sintonizarla en mi mente y me vuelvo idiota...
... Pero quien no querría morir ahogado en esos ojos, devorado por esa boca (y lo que no es boca, todo hay que decirlo, esa tía, por darla un genero y una filiación, tiene dientes hasta en el orificio menos esperados)...
... Floto en absenta, verde mar, verde hada, el vaso se rompe, surjo mutado... Mas delgado, más apuesto, con el pelo diferente... Soy y no soy, pero sí que soy todos los bufones que hay, hubo y habrá en el universo... soy Q el magnifico, no me podrán callar...
Famoso político conservador, antiabortista, y enemigo jurado del adulterio pillado in fraganti teniendo sexo fetichista con una alienígena de piel azul...
... Popular político progresista, abortistas, y enemigo jurado del adulterio, pillado in fraganti recibiendo sexo oral del político conservador.
(Buen trabajo, Gen)
Y yo sigo esperando a que vengan a buscarme, a que me lleven al cadalso, ultimo escenario... Fin de las risas o carcajada final.

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viernes, 6 de enero de 2012

Macabros Bromistas


Cada vez que te tiras un pedo o eructas en una cena de empresa, nace un Macabro bromista.
Cada vez que pellizcas el trasero de una desconocida, nace un Macabro Bromista-
Cada vez que gastas un broma pesada o usas un lenguaje obsceno, nace un Macabro Bromista.
Y cada Macabro Bromista recién nacido, es un amigo para toda la vida... Un sirviente, un amigo, un amante tiernamente cruel.
Es precioso, no creéis... Ya me imagino a Piolin diciendo: me pareció ver un lindo gatito. Pero, este lindo gatito, tiene ojos y sonrisa de psicópata y la cabeza llena de piercings, por no hablar de ese cuerpo terroríficamente esquelético y tremendamente flexible, o de su piel dura como el acero y del color azulado de la noche más fría... Sí, todo un lindo gatito, desde luego... Uno con mucho hambre.
Agarrado con sus aterradoras garras a aquel risco, la vista fija en el aislado edificio... Esperando la orden de atacar, para darse un banquete de carne, sangre, muerte, y destrucción... Sembrar el Caos al fin y al cabo J
No sé que es lo que ve de malo la gente en un poco de Caos... o en divertidas y descontroladas olas de Caos... A mi me da la vida, no debe ser tan malo si te hace sentir tan bien.
-Adelante, amiguito, todas tuyas.
La criatura desciende por la pared a una velocidad inapreciable para el ojo humano, y consigue colarse por una de las ventanas del recinto antes de que alguien de la voz de alarma...
Una de tantas abadías de eso que llaman el Credo de la Carne...
... Un breve intermedio: las chicas que mejor la chupan son las fumadoras y las que tienen boca de pez.
Dentro la matanza tiñe las paredes de sangre y tripas de pollitas, solo queda una de las Hermanas en pie... y menuda Hermana, vestidita con un delantal que deja bien poco a la imaginación... Más que nada porque no lleva absolutamente nada debajo ¡Guau! (creo que tengo la polla tan dura que reventare piedras con ella). La tipa encara a mi amiguito, armada tan solo con un bastón... un objeto fálico ¿Será consciente de ello?
A ser sinceros si que iba algo más vestida cuando mi mascota llegó, y como Silvestre no pudo resistirse a tan delicioso trasero, quiso hincarle el diente... He de reconocer que la tipa es rápida, evito perder una nalga... Aunque no su tanga que fue arrancado de cuajo por uno de los colmillos de mi amiguito... A mi juicio, le han hecho un gran favor, ese culo respingón y redondito no merece ser ocultado por la más mínima hebra de tejido.
-Regresa – ordeno a mi mascota -... esa criaturilla se ha ganado nuestro respeto.
Más bien se ha ganado varios homenajes imaginarios, por mi parte, esta noche en su honor...
-Pero, jefe – gruñe, disconforme.
-Ahora.
A regañadientes abandona el lugar, dejando, seguro, con dos palmos de narices a aquella belleza.

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miércoles, 4 de enero de 2012

Conejos blancos saliendo de chisteras azules


Debbie estaba harta de ser la victima propiciatoria, y, aunque, Luke ya no estuviera con ellos, y ella decidiera no seguirlo (pensó que si se distanciaban la serviría para pensar, con más calma, en lo que pasó con Redrum, además, en esos momentos, Luke la daba escalofríos), su decisión era firme...
... El conejo blanco nunca llega tarde, nunca se deja atrapar... Ella seria ese conejo.
Así que todo iba bien sin Luke, y entonces... Luke regresó, y no lo hizo solo.
-¿Así que tu eres Debbie? – pregunto la chica, con cierto temor.
Si las miradas mataran la de Debbie, seria un genocidio con patatas y refresco.
-Sí.
Ambas jóvenes, desnudas en aquella sauna, se estudiaban la una a la otra... Bueno, Debbie estudiaba a la que ya consideraba su rival, y Lucylle, la chica que había llegado con Luke, solo deseaba hacerse un bicho bola mientras, por si acaso, no quitaba ojo a Debbie... No fuera a confundirla con una zanahoria (Lucylle era cobriza)
-¿Suele hacer mucho eso? – preguntó Lucylle, intentando desviar la atención de Debbie y suavizar la tensión.
Frente a ellas, con las piernas cruzadas, vestido de traje y corbata, y con un gesto de placidez en el rostro, Luke flotaba a medio metro del suelo... Y en vez de solo dos brazos, tenía seis...
-Creído, como le gusta fardar – bufó Debbie.
Lucylle suspiro, contenta de que su estrategia tuviera éxito... aunque fuera momentáneo.
En cada una de las seis manos de Luke apareció un objeto (en el sentido de las agujas del reloj): su maza, una copa de sangría, un móvil, una revista, chocolate, y un perrito.
-Es fascinante ¿No crees? – suspiro enamorada Lucylle.
Como respuesta, Debbie soltó una pedorreta.
-Exhibicionista egocéntrico – susurró Debbie, completamente airada.
Al menos la niña que se había traído de vuelta Luke era más bajita y estaba más gorda que ella, se consolaba Debbie...

Luke mantenía los ojos cerrados, ajeno a las dos muchachas... Mientras la imagen de una tercera se dibujaba en su mente. Una chica de ojos azul eléctrico que se inclinaba hacía delante ¿Una fantasía sexual? Solo él lo sabía... Poco a poco, Luke estaba intentando equilibrarse con las energías que su cuerpo canalizaba. Lo cierto es que su enfrentamiento con Redrum había hecho algo más que provocarle un desequilibrio mental y algunas heridas y huesos rotos... Había interferida su sintonía con las fuerzas que su cuerpo debía canalizar, y aquel había sido el principal motivo de que se marchara... Ese y la forma en que Wendy, Andrea, y, sobre todo, Debbie, le miraban.
El escote de la chica que aparecía en su mente se hacía demasiado evidente en la posición en la que la estaba visualizando ¿Quién era? ¿Y porque se había presentado en su mente? ¿La conocía? Luke pensó que debía seguir esforzándose, hasta ahora había pensado que su relación con la energía o fuente que la maza le ayudaba a controlar se basaba solo en aplastar objetos y personas, o viajar de un punto a otro en segundos, ahora, se estaba dando cuenta de que iba mucho más allá: él era esa energía y esa energía era él... Casi divino ¿Verdad?
¿Quién eres?
Como si aquello fuera el detonante esperado para la fuga, la chica se esfumo de su mente...
Curioso.
Otra chica, esta completamente desnuda, entre sus manos revoloteaba una mariposa dorada que brillaba con una luz propia, estaba sentada sobre un planetoide cubierto con una moqueta de hierba azul celeste, y el cielo que rodeaba todo aquello parecía sacado de un paisaje de noche estrellada pintado por Vincent Van Gogh... ¿Otra chica? No, los ojos, aquellos ojos azul eléctrico... Era la misma chica de antes, pero el tiempo, o algo parecido, había pasado por ella...
¿Por qué vienes a mi?
Entonces ella le miró, su expresión vacía de cualquier emoción, y alargó los brazos... para dejar marchar a la mariposa.
Fue un roce sobre su rostro lo que hizo que Luke abriera los ojos... y viera a la mariposa de luz dorada frente a él... Magia.
-¿Habéis visto esto? – les preguntó a Debbie y Lucylle, mientras la mariposa se le posaba sobre la palma de la mano.
-¿Desde cuando te va sacar animalitos de la chistera? Antes un perrito, y ahora una mariposa ¿Buscas aplausos, Luke? – Debbie era irritante... Lo peor es que Luke sabía que no podía culparla por comportarse así.
-Es preciosa – dijo Lucylle, acercándose fascinada para ver mejor a la mariposa - ¿La has hecho tú?
-No... Creo – Luke parecía no notar que las dos chicas estaban desnudas -... Creo que es un regalo.
-¿De quien? – preguntaron al unísono las dos, sin disimular cierto tono celoso.
Luke se encogió de hombros.
-Eso me pregunto yo – el tono de Luke era distraído.
Ahora también Lucylle, como hasta el momento Debbie, se sentía muy irritada con Luke, aunque, él, permanecía ajeno a todo ello...
... Una única pregunta, un único pensamiento: ¿Quien era ella?

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Lulú


Cansada de estar encerrada en casa, decidió que lo mejor era volar...
... Aquella mañana se llevo a la cocina el canario de sus hijos, y una vez allí se desnudo frente a la jaula.
Sacó al animal y retenido en su mano se quedo mirándolo con envidia.
-Me llamo Lulu – le dijo, con una amplia sonrisa dibujada en su rostro, al canario.
Luego fue a la encimera y sacó el cuchillo de cocina... lo dejo sobre la mesa, donde ya había preparado aguja e hilo quirúrgicos.
Se introdujo al pajarillo en la boca, a fin de que estuviera caliente, y comenzó a desnudarse... Vigilando el proceso a través del reflejo en la ventana.
Finalmente, se tumbo sobre la mesa, empuño el cuchillo en su diestra y al pajarillo en su siniestra... ¿Cómo debía empezar? Decidió que la forma más rápida sería cortar la cabeza y las alas al animal primero...
Luego, ella se corto la cabeza y los brazos... Con sus pies bien entrenados, cosió la cabeza y las alas del animal allí donde estuvieran antes los miembros recién cercenados...
Con su nuevo cuerpo preparado, Lulu decidió escapar de su propia jaula... abrió la ventana y saltó...
... Mientras caía y caía, retorciéndose en el aire, aullando de terror, se le apareció la muerte y la susurró:
-Lulú ¿Para que querías alas, teniendo pies para escapar?

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martes, 3 de enero de 2012

Cuando Eddie Conoció a Alice


Cheshire y el conejo blanco no podían dejar que Alicia se marchara de la fiesta sin probarla ellos también... El sombrero del Sombrero lucia cuan cadáver junto a la lasciva escena de aquel gato excitado tironeando de la ropa de la chica para evitar que se marchara...
-Cortadla el paso, ese viejo loco no puede llevarse toda la pieza para él – gritaba el conejo, pidiendo refuerzos.
Alicia se afanaba para evitar que los salvajes tirones de Cheshire no la desnudaran...
... Pero eso ya es pasado.
Alicia ya no esta, solo quedamos nosotros.
La llama azulada muta hasta conformar su busto... Su mirada esta llena de reproche, y yo soy el objeto de este.
-¿Por qué fuiste tan estúpido? – parece decirme su mirada.
Yo estoy a punto de responderla, pero entonces recuerdo que ella no esta realmente allí... Solo una efigie de carne gaseosa, mi impresión de su carne.
Fue un viaje demasiado largo, demasiado peligroso... Nada estaba en su sitio, y menos mi mente.
No puedo negar que tiene toda la razón al reprocharme haber escrito todas aquellas chorradas sobre la espalda de aquella oruga, utilizando el extremo de la pipa como cincel...
... La oruga primero se desangro, y luego su carne en vez de pudrirse se convirtió en humo. Y yo... Yo perdí a Alicia al otro lado del espejo.
Alicia tenía 19 años cuando yo la conocí, vivía a tan solo a 10 kilómetros, de distancia, de mi casa ¿Tan solo? Bueno, por ella no me importaban las distancias... Bastaba una sonrisa de aquellos labios, o una mirada de aquellos ojos que pasaban de un verde dorado a el color miel más dulce, para que yo perdiera toda conciencia de mi mismo... Alicia era mágica, y por eso la arrastraron a ese mundo de locos... y por eso yo la seguí.
La primera vez que nos acostamos, fue increíble... Quizá ella no piense lo mismo, nunca tuve el valor de preguntarla que había sentido ella. Solo sé que la bastó una sonrisa para que yo me bajara los pantalones. Yo ya estaba acabando la licenciatura, y ella apenas había salido del instituto... A veces pienso que fui un autentico asalta cunas, y que cuando ella creció se dio cuenta de que yo era un viejo aburrido.
Recuerdo las tardes que se convertían en noches, las noches que se tornaban en amaneceres, que pasábamos bebiendo, fumando, charlando sobre mil cosas, y follando de las maneras más placenteras... y no siempre por ese orden.
La ternura de sus pechos bajo mis manos / zarpas, he de confesar que siempre me costó controlarme... reprimir lo que en verdad deseaba al sentir su carne contra la mía...
Lo único que Alicia siempre le pedía a una cita es que la hicieran pasárselo bien... Supongo que yo lo conseguía, al menos hasta que aquello nos separo.
¿Qué ocurrió?
No, no soy capaz de decirlo...Ni siquiera sabría explicarlo...
No, aún duele recordar.
Fue por eso que comencé a viajar, a buscar respuestas... pero solo encontré nuevas preguntas y cruces de caminos...
... Una mañana al despertar e ir al baño para asearme, el reflejo que me devolvió el espejo ya no era yo, sino el Gato de Cheshire... ¿Acaso no había sido siempre así? ¿Acaso él y yo no compartíamos cuerpo desde siempre? Y ante aquella única verdad, mi única verdad, que a veces me trato de negar, solo me quedo la opción de seguir caminando...
Mi nombre es Edward Claw, aunque también puedes llamarme Cheshire... y esto sigue siendo El Evangelio de la Carne.

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lunes, 2 de enero de 2012

El Jardín de las Delicias


En cuanto fue iniciada, la Hermana Blackheart, quiso probar entre las Cocineras... el reino de la Hermana Mayor Teresa.
El uniforme de las Cocineras era simple, un minimo delantal sobre su cuerpo denudo o casi denudo, pues, estaba permitido llevar un tanga y unas chanclas para evitar heridas innecesarias mientras practicaban la cocina..
Llevaba poco en las cocinas y por ello era normal que aún la observaran... Tampoco la daban trabajos muy difíciles... Blackheart se giró hacía la cámara y sonrió, agradecida, al ojo electrónico, agradecida por la confianza y la oportunidad que la daban.
La cámara hizo un zoom, quien estuviera al otro lado estaba igual de agradecido por poder observarla... El cuerpo de la Hermana era una sucesión de curvas esponjosas e imposibles, recorrerlas era paladearlas con los ojos.
Por ahora solo la dejaban lavar los utensilios que las más veteranas utilizaban en la cocina, pero, ella estaba segura de que no tardarían en permitirla hacer algo más... Aunque, por ahora, la bastaba. Blackheart tenía paciencia, era una de las virtudes que más la destacaban y agradaban a las Hermanas Mayores... Si tenía que pasar, tarde o temprano ocurriría.

Cuando aquella tarde alguien repiqueteó en la puerta de servicio, Blackherat no esperaba encontrarse a la Hermana Coraline.
-Perdona, estaba acariciando al gato y se tragó mis llaves – se disculpó Coraline, mirándola con aquellos ojos de gata y usando aquel tono de severa dominatrix, un tono que en su rol de Confesora la era realmente útil.
Blackheart pasó por alto el detalle de que la Hermana Coraline no tenía animal de compañía alguno... Tarde o temprano recuperaría sus llaves.
-Adelante, hermana – dijo, Blackheart, haciéndose a un lado para dejarla pasar.
Blackheart iba a cerrar la puerta cuando Coraline la detuvo.
-No vengo sola.
La labor de una Confesora era muy parecida a la de las relaciones públicas de una discoteca... Ellas conseguían gente para el Credo, valiéndose de sus propios encantos y estrategias.
-Hola – una muchacha apareció frente a ella, con una sonrisa de oreja a oreja que denunciaba falta de seso o que estaba demasiado pasada de cualquier cosa.
Blackheart prefirió no preguntar, la dejo pasar y, esta vez sí, cerró la puerta.
-Se llama Amanda – informó Coraline -, acabamos de conocernos ¿Verdad, Amanda?
-Siiiii – y volviéndose hacía Blackheart -... tu amiga es muy simpática, el cerdo de mi novio me ha dejado tirada y ella ha sido tan amable de invitarme a la fiesta que vais a celebrar.
Blackheart asintió, era evidente, por aquella puerta solo entraba la carne. No pudo evitar echarla una ojeada: la piel era de un tono cremoso que pegaba con el pelo castaño oscuro (excesivamente decorado con pincitas y otros accesorios) y los enormes ojos miel, la boca era ancha y de labios rellenitos, aunque había un pero, era excesivamente delgada e incluso plana...
-La pobre Amanda estaba muy atareada entre las piernas de su novio, aseándole un poco el sable, cuando alguien le llamó y tuvo que... irse – continuó informando, Coraline, mientras tomaba el rostro de Amanda, haciéndola fruncir los labios -... ¿No es una pena despreciar una boca tan atractiva? – cogió una manzana del frutero y la sopeso entre sus dedos -... ¿No es una pena dejarla sin llenar? – y dicho esto, la encasqueto la manzana en la boca, mientras la tapaba la nariz para que se desmayara -... Bueno, Hermana Cocinera ¿A que espera? Manos a la obra.
Blackheart se quedo parada un instante ¿Acababan de ascenderla? Bueno, debía darse prisa, la cena sería dentro de dos horas...
Primero: desnudó e inmovilizó sobre la tabla a Amanda...
... Segundo: preparó algunas salsas hasta que estuvo claro cual era la que mejor pegaría con la joven, y decidiéndose, finalmente, por una de miel y mostaza.
Tercero: elegida la salsa, y ya que no tenía una Hermana Carnicera a mano, tendría que elegir, y encargarse ella misma de ello, que despiezar para los platos de aquella noche.
-Veamos – dijo lamiendo, distraída, los restos de salsa que habían quedado en el cazo -... plana por delante, plana por detrás... ¿Qué podemos aprovechar de ti, querida?
La miró con más atención, y enseguida halló la solución...
Cuarto: condimentados con vino, ajo, mantequilla, y perejil, removió en varias sartenes, sin mezclar, las mejillas, los labios, la lengua, y los labios vaginales (los cuales resultaron bastante rollizos, como jugosos entrecots) de Amanda...
-Ciertamente, querida, hueles que alimentas – le dijo a los restos de Amanda que aún seguían sobre la tabla.
Quinto: cubrir lo cocinado con la salsa de miel y mostaza, y avisar para que lo trasladaran al comedor.

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Carne de Recuerdos


El movimiento fue como la caricia de la brisa entre las cortinas cuando olvidas cerrar la ventana.
-Hola
-Hola, tú... ¿Que haces? – preguntó ella, oculta entre las cortinas.
El la mostró el hinchado miembro que empuñaba en su zurda.
-Trato de escribir con mi esperma... ¿Vos?
-Busco mis recuerdos, anoche me bañe con ellos y esta mañana se me borraron.
-¿Se te borraron? – preguntó, él alarmado - ¿Se te borraron todos tus recuerdos? ¿Incluso lo que me incluían?
-Se me borró hasta el recuerdo de haber existido, pero tú... Tú no te me borraste.
-No puede ser, no puede ser – repitió una y otra vez, como un mantra, mientras, desnudo, corría hacía las cortinas para apartarlas y verla... arrancarla la verdad.
Lo que vieron sus ojos durante un solo instante era algo tan increíblemente grotesco que la cordura se le borro para siempre... pasado ese instante, tras la cortina solo quedaba la ventana abierta...
... Los recuerdos también engendran carne, y, cuando el olvido o la locura la devora, borramos para siempre una existencia...

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La Mère


Una mujer obesa coge un cuchillo frente al Neófito...
... La mujer alarga la V de sus ingles, la Y de su entrepierna... De ahí surgen las cabezas de los no nacidos, carne no nata.... Monstruos con cabezas de quimeras, animales extintos o por extinguir, y hombre de los que una vez se enamoró y la abandonaron desnuda bajo la lluvia.
Engendro 1: ¿Dónde estoy?
Neófito: ...
Engendro 2: No es donde, es cuando.
Neófito: No os entiendo.
Engendro 3: Aún esta tierno.
Neófito: Preguntádselo a vuestra madre.
Engendro 4: Ella no nos ama como tú.
Neófito: Ninguna madre ama a sus hijos, solo quiere poseerlos.
Engendro 5: Al fin un sabio.
Neófito: ¿Quiénes sois?
Engendro 6: Somos tú si el destino hubiera querido.
Neófito: No puedo creeros.
Engendro 7: Entonces no lo hagas.
Neófito: Pero debería, quiero saber... experimentar.
Engendro 8: Entonces envíate a tu madre en una bandeja de plata, con el culo en pompa y una manzana en la boca... ordénala que te devore, para volver a su interior.
Neófito: No quiero creeros. Pensar en que mi madre puedo tocarme, me repugna.
Engendro 9: Entonces cose a esta puta, y devuélvenos a donde estabamos.
Neófito: (poniéndose en pie, armado de hilo y aguja) Eso haré.

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domingo, 1 de enero de 2012

El Noviciado


Se escucha la voz del narrador...
-La Hermana Blackheart salió de la ducha con tranquilidad, vestida con un tanga y un sujetador demasiado pequeños quizá. Empuñando su bastón, para soltar un testarazo a quien fuera que su descanso había venido a molestar...
...
La, aún, novicia en el nuevo Credo, salió del baño, el bastón de las de su clase listo para golpear... Pero fuera no había nada ni nadie, aún así sus sentidos nunca la habían engañado antes ¿Por qué habrían de hacerlo ahora?
Regresó al baño, y comprobó que no estaba sola...
La novicia Yú, aquella gatita de metro sesenta y ocho centímetros y con aquellos rasgos tan seductoramente felinos que se completaban con un cuerpo igualmente embaucador, la esperaba apoyada en el lavabo. Blackheart la miró sin saber que hacer, y, aunque se consideraba una mujer fiera y de recursos, Yú, quien a sus 26 años ya estaba separada y era madre de dos críos, era una rival a tener en cuenta.
-Harías bien en soltar tu bastón, hermana, aquí no hay ningún peligro – dijo con total calma Yú.
Solo había que echar una ojeada al excepcional físico de Yú para darse cuenta de lo calculadamente cuidado que lo tenía: mucho ejercicio, dieta sana, sin tabaco y tocando el alcohol solo cuando era por educación. Se acababa de separar de un gañan que la había evitado poder seguir adelante con muchas cosas de su vida, como estudiar y tener una carrera, o quizá, tener una juventud normal... Muchos sueños tirádos a la basura por un embarazo inesperado... y luego otro.
Por otro lado, todas en el Credo decían de Yú que no solo era muy sociable sino que ganaba a cualquiera en atrevimiento... Las Hermanas Mayores decían que era una soñadora temeraria, que no pensaba perder aquella oportunidad para alcanzar todo los sueños a los que aquel hombre y su semilla la obligaron a renunciar.
-Se puede marcar la diferencia en una sociedad egoísta y materialista, se puede nadar a contracorriente, recuperando valores, por desgracia ya olvidados – era su respuesta ante los reproches de sus superiores.
Otro detalle que hacía que algunas la valoraran era que no había cerrado las puertas al goce, aunque ahora sus prioridades se centraban en sentir una atracción física por el macho que se fuera a llevar al catre.
-Esta vez quiero un hombre seguro de si mismo, que me cuide y me valore hasta que llegué la hora de irse. La vida hasta ahora me ha dejado muy mal sabor de boca, con los hombres. Si algún día, doy el paso quiero a alguien diferente, con quien compartir sueños y metas, y que sea capaz de ver mas allá de sus narices... De mente abierta – se había confesado con las más románticas de las novicias, humedeciéndolas con fantasías que quizá reforzaran su fe, o quizá las convirtieran de nuevo en corderos sacrificiales -... Y en una cita ideal, pues, quiero algo diferente, que me sorprenda... Me gustan las sorpresas.
¿Y a quien no? Pero en aquellos tiempos casi nadie se preocupa por sorprender al otro... y casi nadie quiere ser sorprendido. Aquello si que debilitaba la fe, y por eso, por su creencia en la sorpresa y en el puro instinto, Yú era tan estimada.
Ambas novicias se quedaron apoyadas contra el lavabo, juntas, sin decirse nada ni preguntar la una el como y el por qué a la otra.
-He de reconocerlo – rompió el silencio Blackheart -, te tengo una envidia sana por la admiración que sienten por ti el resto de nuestras hermanas.
Yú sonrió.
-¿Por qué? No te pega anda el romanticismo, hermana Blackheart.
-Supongo que a todas nos gusta un poco de admiración.
Yú la miro.
-Yo admiro tu cuerpo.
Aquella frase, y lo que venía implícito ni siquiera turbó a Blackheart.
-Tienes buen gusto – la respondió sin tono alguno de altanería.
-Eso no lo sabes, mi vida amorosa siempre ha sido un desastre ¿Iba a cambiar mi tendencia ahora?
Blackheart no supo como tomarse aquello, así que lo dejó pasar.
-Eres tan zen, ves – continuó Yú -... A mi me encantaría ser así, seguro que si no me guiara tanto por el corazón no me daría tantas hostías. Yo también tengo algo que envidiarte.
-No existe persona que, en el fondo, no ame todas sus decisiones no meditadas... Igual que no hay madre que no ame a sus hijos por encima de todo.
Yú movió el dedo negativamente.
-Eso no es de todo cierto.
Blackheart tuvo que darle la razón.
-Es cierto, un artista es mejor padre de sus obras, que muchas madres de sus hijos.
Yú asintió.
-Amen – y agregó - ¿Tienes hijos?
Blackheart negó con la cabeza.
-Hay algo curioso que hacen cuando son aún recién nacidos – continuó Yú -... Llevan sus deditos a tu boca, tentándote a que se los muerdas... Probando y provocando que te los comas enteros y los devuelvas al interior de tu cuerpo, allí de donde los sacaste. A los bebes les encanta probar cosas – hizo una pausa, y su disertación dio un salto -... No se si de mayores tenemos esa misma fijación... ¿Cuando un hombre te hunde su polla en la boca, piensa en que quizá no vuelva a verla otra vez? De repente no esta ahí, solo hay un agujero... un agujero con sangre, y con la sangre llega el dolor, y si les miras a los ojos, ves que, aún en su cabeza, siguen duros como piedras.
-Sí, la Hermana Mayor Teresa me habló de ello cuando llegué aquí – Blackheart tenía ese tono desmotivado que usaba para proteger sus emociones de los demás -... Me contó que así es, aún siguen excitados como monos después de que les haya arrancado su polla de un bocado... También, me dijo que a veces les deja eyacular para tener algo de salsa en el bocado.
-¿Tú lo has hecho ya? – preguntó Yú.
Blackheart negó con la cabeza.
-¿Y tú?
Yú asintió.
-Cuando entre aquí... Fui a despedirme de mi ex y mis hijos. El muy idiota me suplicó un polvo de despedida.
Por primera vez, Blackheart miró a su compañera.
-¿Qué pasó con tus hijos?
Yú retiro la mirada, y usó una voz fría.
-Se los entregué a la Hermana Mayor.
-Pobres criaturas – dejó escapar Blackheart.
-Eran muy pequeños, no creo que se enteran... Me felicitó por lo bien criados que los tenía.
-Bon apetitte – dijo Blackheart, aunque aparto la vista a un lado.
-Sí – pero el tono de Yú no parecía, tampoco, convincente.

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sábado, 31 de diciembre de 2011

Cocinera, cocinera... atiende bien la candela


Hace 10 años...
-No te enojes – dijo la camarera rubia.
Él levanto la cabeza y mirándola con deseo animal la dijo:
-Tranquila yo no me enojo con muchachas lindas... Si me enfadan las invito a cenar a mi casa.
-Tu novia te matara si se entera.
-Que va, ella sabrá agradecerlo, así tiene que comprar menos carne para la semana.
Y es que aquella preciosidad estaba bastante bien armadita; rubia, cachetona, sabrosamente curvilínea, y porque no hablar de aquella sonrisa tan apetecible... Era todo un banquete tierno y delicado para quien gustara de la carne de sus congéneres,
-No entiendo.
-Si hay invitada a cenar menos carne hay que comprar – la sonrisa de aquel tipo lleno el local... congelando a la camarera en su sitio.
En los enormes ojos rasgados de la belleza se leía el terror, pero ¿Por qué no huía?
-Creo que es el calor... El aire acondicionado esta tal alto que te da un golpe de calor y vas al cielo... Estoy asada – comenzó a decir la chica.
-Entonces no habrá diferencia con celebrar una cena con nosotros.
-¿Por qué? – temía la respuesta, pero un cosquilleo en su estomago la empujó a hacer la pregunta.
-Porque acabaras asada y en el cielo.
Su cuerpo no la respondía como ella deseaba, estaba húmeda y sus pechos se habían hinchado... Él se dio cuenta de aquello, y la miró con placer, y la invitó a sentarse muy cerca de él...
-Estoy seguro de que tendrás zonas bien tiernecitas para hincar el diente.
-¿Usted cree?
-Seguro, tienes unas lindas mejillas – y sin pudor alguno, paseó su lengua por la que le pillaba más a mano y culmino chupándola -... Eso dice mucho bueno de ti, además – se inclinó para pasar su lengua por el generoso escote -... se te ve muy sonrosadita, también es buena señal.

Actualidad...
Aquella camarera había adelgazado bastante, pero su rostro había adquirido cierta sensualidad salvaje... Gracias a aquel encuentro había dejado de ser una simple ovejita para convertirse en toda una depredadora.
Con 33 años, ella era quien iba a comerse al jovencito con el que se había citado aquella mañana en la cafetería donde estaban...
Iban a conocerse, bueno él iba con esa intención...
-¿Qué signo eres?
-Escorpio – respondió ella.
Le paladeó con aquellos enormes ojos, era cinco centímetros más alto que ella y el doble de corpulento, esperaba que aquello no fuera un problema... él no le quitaba ojo a las sensuales curvas que ella aún conservaba, y que junto a sus morbosamente carnosos labios eran su mejor arma.
-En tu perfil decía que estabas recién separada – esperó a que ella asintiera - ¿Tienes hijos?
-Sí, dos – y pronto correrían la misma suerte que aquel muchacho, si nada lo remediaba... lo cierto es que ella nunca había querido hijos, y ahora que por fin se había librado del padre de las criaturas, aquellos dos monstruitos caprichosos iban a devolverla 8 años de alimentarlos y consentirlos con un sabroso y tierno banquete... Carne de su carne, el plato de la casa...
... Pero era del chico de quien debía preocuparse en esos momentos, la pagina de contactos a la que se había adscrito era el mejor menú que se podía encontrar... además aquellos nuevos tiempos tan abiertos facilitaban el poder elegir entre los dos sexos.
-Y tú acabas de licenciarte ¿No? – esta vez fue ella quien preguntó.
-Sí.
Bien, comida ilustrada... Era un avance.
Teresa sacó un cigarro y se lo llevo a la boca, sujetándolo y aspirando el humo de forma que él pudiera hacerse una idea de cómo iba a quedar su miembro entre ellos... Se dice que las fumadoras son divinas felatrices, y para mejorarlo ella se había operado sus labios hasta darles aquella forme divina que provocaba el deleite de sus victimas... deleite al menos mientras conservaban sus sexo pegado al cuerpo.
-¿Fumas? – dijo ofreciéndole de su pitillera.
Él cogió uno, con manos temblorosas y con los ojos fijos en la boca de Teresa... Objetivo conseguido. Ella intentó no sonreír con deleite.
-Gracias.
Las que tu tienes y las que yo voy a disfrutar, pensó ella, salivando con disimulo.
-Vente a mi casa, acabo de hacerme con una buena cosecha... ¿Te gusta el vino?
Él tragó saliva y asintió.
Macerarlos en buen alcohol siempre era el siguiente paso...
Durante el camino de ida, Teresa le dejo que la cogiera de la mano, y ella sin ningún reparo aprovecho para palparle el brazo y la entrepierna, la cual, como ya esperaba, estaba ya lista para ella... Aquel muchacho iba a ser un rico banquete.
En cuanto llegaron a la casa, Teresa le indico que dejara el abrigo donde quisiera...
-Soy muy hogareña – lo cual del todo no era mentira -, excepto para trabajar o estas citas, casi nunca salgo de casa.
Como le había dicho aquel joven, diez años atrás, cuando tienes invitados en casa no tienes que preocuparte por salir a comprar al supermercado.

Hace diez días...
-No entendí nada – dijo la joven.
Teresa suspiró.
-A ver ¿Conoces la disyuntiva entre el Eros y el Thanatos?
-No.
Teresa volvió a suspirar, aquella dulce morenita estaba bien rica, pero no parecía muy istruida.
-Sabes lo que es Erotismo ¿No?
-Sí, claro.
Bueno, de otro modo iban a tener problemas.
-Bien, según los antiguos griegos al espíritu del Eros, como arquetipo del placer sensual, de los sentidos, que es motor de la vida, se le antepone el arquetipo del Thanatos, es decir, algo así como la muerte – esperó a que la chica asintiera, y continuó, sin quitarla ojo de encima, más tarde la iba a dar una demostración practica de aquello -... Los surrealistas y los decadentistas descubrieron que ambos conceptos contrapuestos no son tan diferentes en el alma humana... de alguna forma la muerte o el dolor podía causar cierta excitación de los sentidos... ¿Vas siguiéndome, o ya te perdiste?
-Algo... algo he entendido.
Teresa la paladeó con sus enormes ojos, para recordarse el porque no la había mandado al cuerno... La piel de la chica era tostada y sedosa al tacto, tenía una cara bonita y aniñada que a Teresa le recordaba a la de su hija (detalle que, teniendo en cuanta los planes que tenía para esa noche, y con esa chica, Teresa, fuera un plus para soportarla hasta que llegaran a su casa), tenía un cabello azabache muy atractivo, y su cuerpo sin ser un paisaje de curvas estaba lo suficientemente rollizo para que la fuera atractivo y prometedor.
-A ver ¿Qué sabes de fetichismo?
-Algo se, pero instrúyeme. Por favor.
-A ver, comportamientos fetichistas como sexo en lugares adscritos al ritos funerarios o con gente enferma o lisiada, tienen mucho que ver con esta relación Eros / Thanatos.
-Empiezo a entender.
Ya quedaba poco, muy poco... Se relamía Teresa.
-La ginofagia y la androfagia es algo parecido... Aunque se puede quitar el carácter sexual – algo que ella no pensaba hacer, desde luego... no hay nad mejor que jugar con la comida antes de, aunque suene redundante, comérsela -, y es más útil para escribir sobre la naturaleza humana o antropología del pensamiento.
-Mira lo que una aprende.
Teresa estaba lanzada.
-A ver, te pondré un ejemplo de como están estos comportamientos insertos en la naturaleza humana ¿Quieres?
La chica sonrió.
-Ilústrame.
Esta vez fue Teresa la que sonrió, y pellizcándola con doble intención, la dijo:
- A ver ¿De pequeña las señoras mayores te pellizcaban las mejillas y te decían: esta niña esta para comérsela?
-Siiiiiii – contestó la chica, algo menos sonriente.
-Bien ¿Y te invitaban a comer dulces? – Teresa, en cambio, sonreía como un gato satisfecho.
-No recuerdo.
-Si era así, es que t tenían en el menú.
La chica rió.
Teresa continuó su explicación.
-Normalmente, comentarios o acciones como aquellas suelen ser comportamientos ginofagos, si es una hembra, o androfagos, si es macho... Temas como: este chico esta más bueno que el pan, o ese culito esta para morderlo, o frases como esa de: de pequeños te lo comerías, y cuando son grandes te arrepientes de no haberlo hecho; o, también, dentro del sexo, el propio acto de morder o chupar, es un acto de ginofagia o androfagia. Y luego están los mitos solares antiguos, que han llegado a nuestros días convertidos en cuentos o narraciones populares
-Vampiroooooos ¡Ñaaam!
Como no, el tema de moda entre las adolescentes... Todas encoñadas con ese vampiro mormón y amariconado...
-No, los vampiros no, exactamente.
-Me suena a eso.
-Con respecto a narraciones populares me refiero a cuentos de hadas como: Hansel y Gretel, Caperucita Roja, El Lobo y los 7 cabritillos; todos basados en mitos solares como el de Ra y la serpiente Apofis: Cada noche, Ra (el sol) era engullido por Apofis, y luego resucitaba más poderoso al renacer al día siguiente; Esos tres cuentos en realidad son narraciones de ritos de paso... De la luz a la oscuridad, para llegar al renacimiento más luminoso.
Renacer era lo que aquel bollito no iba a hacer, pero eso sí, Teresa pensaba comérsela con mucho gusto.
Los niños estaban en casa de su padre, así que tendría el hogar para ella sola... y para disfrutar de aquel bocado delicioso...

¿Cómo se realiza un Rito Solar?...
Iniciado:
Has salido a pasear, estas pensando en ese problema que te aqueja: Seguir o no seguir con los estudios... Vas tan metida en tus pensamientos que te adentras demasiado en un lugar desconocido y oscuro. Cuando quieres darte cuenta, no sabes donde estas, y ves una casa... Tienes hambre y frío, y estas cansada, así que piensas en alojarte allí hasta que vuelva el día y puedas encontrar el camino de vuelta. Pero, conforme te acercas a la casa, una sensación de que no hay razón para buscar el regreso te invade, quizá en esa casa donde nadie te conoce puedas empezar una nueva vida... ¿Llamas a la puerta?
Neófita: Sí.
Iniciado: Ok... ¿Quién prefieres que te reciba, que sea quien te devore, un hombre o una mujer?
Neófito: Déjame pensarlo... Me parece que me va mejor un hombre.
Iniciado: Ok... Te abre un hombre, que te pregunta: ¿Quién eres y de donde vienes?; ¿Qué respondes?
Neófito: Ok....soy (defendemos la identidad de la persona) y estaba dando un paseo y me perdí.
Iniciado: ¿Alguien te esta buscando?; Pregunta el hombre.
Neófito: No.
Iniciado: Pasa; Te invita a entrar ¿Entras?
Neófito:
Iniciado: La puerta es cerrada con varios candados, ya no hay marcha atrás... ¿Tienes hambre?; te pregunta.
Neófito: Mmm... No.
Iniciado: Estas bien alimentada; dice observándote... ¿Te trataban bien en tu casa?; pregunta.
Neófito: Sí.
Iniciado: Esta bien... porqué yo si tengo hambre, y viniste justo a mi hora de cenar ¿Dejas atrás algo en esta vida?
Neófito:
Iniciado: ¿El qué?
Neófito: Mi familia.
Iniciado: Tendrás que despedirte de ella, pues te voy a devorar... ¿Aceptas ser devorada?
Neófito: Si no me queda otra...
Iniciado: (sonriendo divertido) Muy bien (metiéndose de nuevo en su papel) Antes de comerte, veamos como estas de lista ¿Qué parte de tu cuerpo te provoca más inseguridad?
Neófito: Mi estomago.
Iniciado: Ok... Veamos si estas rellenita; dice el hombre. Súbete la camiseta y enséñame tu panza.
Neófito: (se sube la camiseta, dejando al aire su vientre) Ok, ya esta.
Iniciado: Ok (comienza masajearle la tripa en circulos)... Tienes una barriga muy linda; vas sintiendo un agradable calor que poco a poco te relaja... tu piel es suave, y luce dorada y muy atrayente; te susurra, y poco a poco esos comentarios van entrando en tu interior como la agradable sensación de calor ¿Te gusta esa sensación?... Trata de sentirla, mientras tu misma te acaricies, más tarde, en círculos la zona de la tripa, esto solo es una primera sesión de prueba,
Neófito: Pensé que me ibas a comer... Jajaja...
Iniciado: Todo forma parte del trabajo. Se busca que tu vayas sintiéndote bien contigo misma, y luego al devorarte se transmitan esas sensaciones agradables como una nueva piel y carne, porque has aprendido a sentirte bien contigo misma... Tienes una tripita deliciosa ¿No crees?
Neófito: Supongo.
Iniciado: Yo la veo como un signo de buena salud y prosperidad, la piel es cálida y suave, y dentro de ella hay muchas cosas bonitas... además de que indican que estarás deliciosa y jugosa ¿Puedo besar tu panzita?
Neófito: Claro... Lo que me pasa con mi estomago es que tengo esta cicatriz horrible
Iniciado: Besa tu tripa, con adoración y lentamente, ese calor agradable vuelve y se extiende desde la zona del beso hasta todo tu estomago... Luego, vamos a centrarnos en esa cicatriz... pasa su lengua a lo largo de ella, y ante el avance de su lengua, esa sensación de calor y bienestar se va expandiendo. Puedes hacerlo tú, en privado, imaginándote que es otro, más guapo que yo, pasándote su lengua, mientras te pasas la mano, o, simplemente, pásate la mano con calma sin imaginar nada pero pensando en que sientes ese calorcito.
Neófito: (asiente) Okis.

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viernes, 30 de diciembre de 2011

La Epifanía


En el momento decisivo, cuando todo iba a irse a la mierda... La superficie del espejo latió frente a mí, y comprendí las palabras de aquel códice escrito sobre la piel de la espalda de aquella muchacha...
... Y decía así: Todo esta permitido, nada es verdad.
Abracé a la muchacha, y tomé la decisión, en ese momento... debía de continuar, se me había dado una nueva senda que caminar.
Ni siquiera estaba seguro de si tendría la voluntad suficiente para recorrerla hasta el final..

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