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miércoles, 1 de febrero de 2012

Las Guardianas de la Puerta de Sangre: Lisa


Vayamos al grano, me llamo Lisa y soy, por edad, la mediana de las tres Guardianas... ¿Quiénes son ellos? Mis Macabros Bromistas ¿No sabes que es un Macabro Bromista? Pues yo no pienso explicártelo, cielo... Tengo mucho que cocinar (dos tributos) y que cebar (los dos mismos tributos, aunque uno, por las prisas del suplicante, habrá que rellenarlo in situ antes de hornear), pues, estas dos, y me refiero a mis “hermanas”, son unas vagas. Siempre me toca currar a mi... Que no os engañe el haberme pillado sentada y rodeada de mis fieles Macabros Bromistas.
¡Ding! ¡Dong!
La Puerta ¿Quién será ahora? Con todo lo que tengo que hacer, y encima me tienen de recepcionista.
-¿¡Quien demonios es? – increpó a quien este detrás de la puerta.
-Discúlpeme, me llamo Giselle – dice una voz de chica -... me enviaron acá con una nota.
El dulce acento y la juventud del timbre despierta mi curiosidad.
-¿Una nota?
-Si, un señor me la dio y me dijo que viniera aquí a entregarla – responde la voz, mientras yo abro la puerta.
A decir verdad, la tal Giselle es toda una ricura... bajita, debe superar apenas el metro y medio, y cachetona.
-¿Qué edad tienes, corderita?
-19 años –me responde, no sin mostrar cierta incomodidad por el apelativo que la he dado.
Bien, bien... carne tierna, con el tamaño y la carnosidad perfecta para el horno.
-Enséñame esa nota – la digo, mientras la permito pasar.
-Tome.
La tomo de la muñeca cuando voy a coger la nota, así observo mejor su brazo y su mano, y palpo la piel suave y la tierna carne... Al contrario que las otras dos, a esta va a valer la pena cocinarla... Por no hablar de las ganas que me están dando de comérmela ahora mismo.
Leo la nota, y ni siquiera me molesta corroborar que aquella muchacha, como era de suponer, es otro tributo de un nuevo interesado en usar la puerta... Hoy se acumulan los clientes, sonrió mientras miro de reojo a la muchacha.
-¿Todo bien, señora?
-Señorita, por favor... Y, sí – dijo acercándome a ella, mientras hago una señal a mis Macabros Bromistas para que inmovilicen a nuestra “invitada” -... Todo va muy, pero que muy bien – en cuanto la tienen apresada, ordeno - ¡Desnudadla! Antes que nada quiero inspeccionarla a fondo.
Y ya a mi merced, comienzo a palparla y olisquearla...
-¿Fumas?
-Sí... Sí, señora... Por favor...
-¡Chsssst! – pongo un dedo en sus carnosos labios, mandándola callar – Sin suplicas, ya es tarde... ¿Mama no te dijo que no aceptaras cosas de desconocidos? – la pregunto con sorna – He de darle las gracias a tu mama por eso y por criarte tan linda y apetitosa – y dirigiéndome a mis “amiguitos” - Que unos cuantos la lleven a la cocina, y otros avisen a las vagas de mis hermanas que tenemos un cordero listo para asar.
Lo bueno de los Macabros Bromistas es que son muy eficaces cuando conspiran contigo, lo malo es que podría encontrar algún que otro mordisco o amputación en la muchacha cuando me disponga a cocinarla.
Un momento, chasqueo los dedos y detengo a los que se llevan a la muchacha.
-Cielo ¿Qué signo eres?
-Pis... Piscis
-Ok, entonces te horneare con salsa tártara – me chupo los dedos -... Te prometo que quedaras deliciosa, y como con el buen pescado, yo, la cocinera, me reservaré tus rellenas mejillas para comer.
Luego doy la orden para que prosigan en la expedición hacia la cocina.
Tres tributos, tres lindas criaturitas... Y creo que mía es la más apetitosa.
¿Qué nos falta?
Ya lo tengo un poco de música.
Hoy para mi es un día especial
pues saldré por la noche
podré vivir lo que el mundo no esta
cuando el sol ya se esconde
podré cantar una dulce canción
a la luz de la luna
y acariciar y besar a mi amor
como no lo hice nunca
Que pasara, que misterio habrá
puede ser mi gran noche
y al despertar ya mi vida sabrá
algo que no conoce
(...)
descubriré que el amor es mejor
cuando todo esta oscuro
Y sin hablar nuestros pasos irán
a buscar otra puerta
(...)
Será, será esta noche ideal
que ya nunca se olvida
podré reír, y cantar y bailar
disfrutando la vida
Olvidare la tristeza y el mal
y las penas del mundo
y escuchare los violines cantar
en la noche sin rumbo
Que pasara, que misterio habrá
puede ser mi gran noche
y al despertar ya mi vida sabrá
algo que no conoce
Que pasara, que misterio habrá
puede ser mi gran noche
que pasara, que misterio habrá
puede ser mi gran noche.

Mordiscos, amores.

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martes, 31 de enero de 2012

Las Guardianas de la Puerta de Sangre: Gemma


Mi nombre es Gemma, y soy la menor, quizá sea más correcto decir la más joven, de las Guardianas de la Puerta de Sangre... Nos llamamos entre nosotras hermanas, y os contare un secreto... ¿Me estáis prestando atención, corderitos?... Bien, no lo somos realmente, lo nuestro es algo así como una hermandad. Se que las leyendas nos muestran como viejas deformes, verrugosas y ¿feas? Más bien asquerosas... Miradme: ¿pensáis que soy deforme, verrugosa o asquerosa? ¿No es cierto que meterías vuestros ricos troncos en mi sin dudarlo, aún sabiendo que los ibais a perder enseguida?... Lo sabía.
Aclarado que somos mujeres de aspecto hermosa y eternamente joven, pasemos a otros negocios... ¿Qué es lo que más me gusta? Vosotros, tanto ellas como ellos, me gustáis asados, guisados, hervidos, en salsa, rellenos, me gustáis de todas las formas... hasta entre mis sabanas.
¿Qué era antes de ser Guardiana? Sinceramente llevó siéndolo desde que era una niña y mate a dos parejas de niños de mi edad en casa de mi abuela... A esos no me los comí, no sabía que se podía hacer eso, era una niña muy tonta: con lo mal que se comía en el norte de España a principios del siglo XX y yo perdiéndome el sabor del animal que más sobraba en aquella época... la cría de cerdo católico romano, pobre y español...
Los gritos de auxilio y golpes de una mujer que provienen de los aposentos de Pandora indican que nuestra mayor se esta guardando un aperitivo para ella sola... Bueno, no seré yo quien la denuncie. Además, tenemos una nueva invitada, cortesía de mi querido Bufón... Aún muy flaca pero tenemos tiempo para su preparación, mi protegido no quiere usar la Puerta en un futuro inmediato, son otras motivaciones las que le instan a enviar este tributo. Bufón es algo así como nuestro consentido y nuestra mascota, se que las demás harán la vista gorda sin problemas.
Alicia, el tributo, es una muchachita bastante mona, tiene 21 años y esta, quizá, demasiado delgada para un asado (no hay nada que nos guste más que un buen asado al horno o a la barbacoa), pero sus pechos, redondos y abundantes, y esas mejillas llenitas, indican que no será costosa de cebar en un ciclo lunar... Lo cierto es que me van a reñir, la muchacha tiene toda la zona del pecho y las axilas llena de chupetones, porque, no pude resistirme a saborearla mientras la conducía hasta la casa... Si la vierais, tan dulce (aunque solo sea exteriormente, en realidad nos encontramos ante la típica santita hipócrita harta de manipular a los demás, y cosas peores, con tal de salirse con la suya) y apetitosa, ¿acaso tendrías las manos quietas teniendo tamaño cuerpo, maniatado, a vuestra merced?
Una vez en la casa la despojo de su camiseta de tirantes rosa y sus pantalones, y paso a inspeccionarla mejor: es bueno saber cosas como el peso, la altura, salud, etc. para poder preparar, llegado el momento, al tributo como mejor vaya a quedar.
-Un metro sesenta y cinco centímetros de altura, 45 kg de peso... Esto hay que subirlo, corderito, podría tocar el xilófono en tus costillas – la dije, aprovechando para amasar aquellos pechos tan apetitosos -... Por lo demás pareces lo bastante sana para no intoxicarnos a nosotras o morirte tú antes de tiempo.
-Por favor, no...
-No siguas por ahí, cielito – dije, acariciándola con mi cuchillo -... me pongo a cien al escuchar suplicas, y no respondo, así que, como no quiero que me den un reprimenda por no compartirte, mejor – y la incrusto una naranja en la boca - te mantendremos calladita.
La dejo atada en la sala de inspecciones, y voy a por el carro para trasladarla a la cocina...
-¡Vaya! – digo al encontrar a una deliciosa pelirroja dormida sobre una bandeja con un lecho de lechuga, fresas, y manzana como colchón -, unos días tanto y otros tan poco – me acerco y la palpo -... No se que les pasa a las chicas de hoy en día, todas están en los huesos. A este paso tendrá que ser un tributo doble para quien quiera usar la puerta, o no nos saldrán las cuentas.

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domingo, 29 de enero de 2012

Las Guardianas de la Puerta de Sangre: Pandora


Mi nombre es Pandora, también me llaman la señora de los cuervos, y soy una de las Guardianas de la Puerta de Sangre. La más alta e inteligente de mis hermanas, pero no por ello la menos voraz.
Debe ser por mi extremada palidez que mi plato favorito siempre fueron las muchachas y muchachos morenos de piel... cuanto más gorditos y jugosos mejor. Pero ni yo ni mis hermanas podemos gozar de la carne humana por puro interés, ha de llegarnos en forma de sacrificio, de trueque: quien la Puerta quiere cruzar, antes con carne su paso debe canjear.
Cierto que mi hermana Gemma se saltó aquel juramento al tratar de comerse a aquel muchacho: Bufón; pero, quien hizo la ley hizo la trampa... ¿No?
Y prometo que apunto estuve de saltármelo, yo también, cuando aquella mujer entro en casa... deliciosamente cachetona y de una piel morena semejante a la seda o el terciopelo, tenía una sonrisa tan dulce que apunto estabas de confundirla con bombón de chocolate con leche.
Xena tenía 31 años, pero aún estaba lo bastante tierna para hincarla el diente... Por lo genera preferimos carne más joven. Alta y curvilínea, una sabrosa lechona. La serví algo de alcohol, con el fin de macerarla, y a punto estaba de catarla cuando dijo que traía un presente para hacer el trueque...
... La enviaba su jefe, el verdadero interesado en la puerta, y junto a ella traía otra delicia mucho más joven y tierna...
Aún así, la invite a que se quedara... Nunca se sabe si quedaras del todo satisfecha ¿Verdad? Y sobre todo cuando compartes con dos más.
Aunque, en tal caso, Xena iba a ser solo mía: Solo para mi estomago.... jejejejejejejeje...
Cuando trajo a la muchacha, resulto un poco decepcionante: pelirroja (tienen fama de ser bastante insípidas en cuanto a su sabor), muy blanca (¿A que sabe la nieve? A nada) y flaca, solo la salvaban unos pechos redondos y firmes, como balones de balonmano, y unos muslos bien torneados que podían remitir a los jamones mejor curados.
-Una chica mona – dije, disimulando mi decepción... Tendría que ver que opinaban mis hermanas.
-Mi jefe espera que os agrade – dijo Xena.
Si te hubiera mandado solo a ti le daría las llaves sin siquiera pensarlo, me dije, devorando a la morena con los ojos, lujuria antropófaga.
-¿Hay trato? – preguntó Xena, nerviosa, quizá, por mi silencio.
-Claro – la indique que me siguiera – puede seguirme... firmaremos el contrato en mi habitación.
No existía tal contrato, en mi habitación la encerré en una jaula, no sin cierta excitante resistencia, y regresé para discutir con mis hermanas que hacer con aquel tributo.
-No temas, pequeña – la dije al volver a ver al tributo – Aquí estarás cómoda y caliente, sobre todo, muy cómoda... Te tengo preparado un lecho de lechuga, fresas y manzana, donde dormirás todo el trayecto hasta mi boca – y reí malvada, al verla temblar aterrada.
-Tengo un poco de sueño, no podemos esperar a mañana – trató de disculparse la condenada.
Sonriendo, y levantándole la tapa a la bandeja, donde se mostraba tal lecho, la respondí.
-Pues anda, túmbate en la camita, que yo enciendo el fuego.
Encogiéndose de hombros, y haciendo un mohín, la chica se dio por vencida... y caminó hacia su camita en la cocina...
-Mmm... Ok.
Enseguida se quedo dormida.
-Ahora si que te ves bonita – dije acariciando su cuerpo tumbado de costado -... Veamos a que sabe tu tetita – libere uno de sus globitos, y me agache para chupar el sonrosada pezón -... Mmmmm... que rico arándano...
Así que, empujando el carro, donde iba la bandeja, nos adentramos aún más en la cocina. Allí esperaríamos a mis hermanas... que ya se empezaban a retrasar. De no ser por el ritual, ya estaría cortando esas 9 ramitas que esta chica llama dedos, y ofreciendo su premio a mis cuervos.

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martes, 24 de enero de 2012

Historias del lado oscuro de la risa: Papá, yo quiero...


Noche de Halloween, de cualquier año...
-Papá, papá – la niña corre, sus zapatos de gamuza apenas hacen ruido, pero sus grititos la anuncian.
Su padre, sentado en el sillón, refugiado de las tensiones caseras tras su periódico, la oye llegar hasta donde él se encuentra..
-¿Sí, angelito mío? – responde el padre con tono cansado, sin salir de detrás del periódico.
-Quiero un hermanito nuevo – grita la chiquilla.
El padre suspira cansado, al borde de perder la paciencia.
-Ya tienes uno - responde el padre.
-No, ya no.
Un mal presentimiento, el padre deja caer el periódico... ante él su sonriente hija, disfrazada de arlequín, sostiene una maza de madera manchada de sangre y sesos... sesos pequeñitos.

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Historias del lado oscuro de la risa: El maître


El maître se acerca donde se encuentra una pareja esperando.
-¿Mesa para dos? – les pregunta.
-No, solo para uno – responde el chico, y señala a su hermosa acompañante -... Ella es el plato principal.
El maître en lugar de sorprenderse, asiente.
-Muy buena elección, caballero – y les señala a una pareja que cena acompañada de su único hijo -. Ellos han pedido que, nada más les traigamos el segundo, nos llevemos a la cocina al pequeño, quieren de postre tarta de angelote relleno de chocolate.

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sábado, 21 de enero de 2012

Historias del lado oscuro de la risa: Sígueme


La niebla cubría el anden de tren... Marian era una de las pocas personas que allí se encontraban, esperando la llegada del último cercanías del día...
La sonrisa carcomida de aquel hombre grotesco, engañosamente obeso (en realidad puro músculo) y bajo, cuando localizó a la solitaria jovencita, anunciaba el final del acto... Lo más aterrador: todos los dientes estaban afilados cual colmillos de tiburón.
Marian tenía 20 años, de físico envidiable aunque lo que la hacía especial eran los labios, aquellos labios que eran icono de su propio sitio web: Hot Lips BB...
Al ser para la mayoría de sus admiradores unos labios carnosos y jugosos, pocos sabían como era... ¿Cuánto medía? Un metro setenta ¿De donde era? Madrid ¿Qué signo de zodiaco tenía? Libra ¿De que raza era? Heredera de una mezcla de razas ¿Cuál era su situación sentimental? Soltera y sin hijos ¿Qué estudios tenía? Había iniciado los estudios universitarios, pero los había abandonado porque no podían enseñarla nada ¿Algún vicio? Ni bebía, ni fumaba...
Como era Marian... Pues era una chica simpática, alegre, y muy sociable... quizá por eso se daba a todas las fantasías de sus ciberseguidores... Fantasías que tan solo alimentaba mostrándoles sus labios, nada más... Fantasías producidas por la imaginación de cada uno.
-¿Qué buscas en un chico? – escribió uno de los usuarios de su pagina.
-Que no sea mentiroso, odio las mentiras y la hipocresía – era una chica muy especial – que sea cariñoso, nada de amargura, y alegre como yo... Eso sí, el respeto lo principal – respondieron aquellos labios, la cámara web fija en aquellos labios rojos, llenos y muy jugosos.
-¿Qué te gustaría que te pasara en una cita? – preguntó a continuación otro usuario
-Pues, me encantaría ir de paseo, al cine o, quizá, una discoteca... Todo se puede ver ¿No? J – respondieron aquellos labios hipnotizadores.
Volviendo al anden, el tren llegó a su hora... Marian entró con paso rápido, el frío se la metía rápidamente en los huesos, huyendo del desagradable tiempo... El grotesco tipo la siguió poco después.
-Te sigo – siseo entre aquellos dientes de tiburón -... Me gustas.
La lengua llena de espinas, se paseó por los dientes y los labios resecos... Aquel encuentro si que iba a ser HOT...

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viernes, 20 de enero de 2012

Historias del lado oscuro de la risa: La sonrisa lunar


Sarabella, despertó en aquella jaula, tal y como llevaba haciéndolo en los últimos ocho días... Aquel iba a ser el día 9 de su cautiverio, y, presumiblemente, el último día de su vida que ya iba para los 20 años...
Aquella extraña mujer entró en la cocina cargando con varias bolsas de la compra...
Nunca se termina de conocer a una persona, aunque la hayas visto durante la mayor parte de tu vida... pero eso no te impedirá temerla...
La vida para Sarabella era un continuo aprendizaje, planteada como un continuo plano lleno de caminos, distintas direcciones, y decisiones... Algunas no tan acertadas. Lo que estaba claro es que a veces esas decisiones te llevan a tropezar con el horror... Fin del aprendizaje... No hay una nueva oportunidad cuando miras en el interior del abismo...
-¿Qué hace? – preguntó a la mujer, que no paraba de moverse por la cocina.
-El horno ya esta encendido, a 300º será lo mejor, y he comprado todos los ingredientes necesarios para que todo quede perfecto – dijo parándose delante de la jaula, y mirando a Sarabella con interés - Veamos... mides un metro sesenta y siete y pesas – miro el indicador del mecanismo de bascula que la jaula llevaba incorporado -... 57 kilos, sin contar con el vaciado.
-¿El vaciado? – pregunto aún más aterrada Sarabella.
-Claro – alargó su mano y cogió un cuchillo bien afilado -, se hace un corte en canal y se sacan las vísceras, todo lo que no sea carne, pues, solo me interesa cocinar la carne. Luego pones un buen relleno, el cual ya me he encargado de comprar con que hacerlo, en su lugar, y se cierra con una de estas agujas – le mostró un conjunto de agujas quirúrgicas de un tamaño a tener en cuenta -... y, después, se mete al horno la pieza ya rellena.
-No por favor.
-Ya es tarde, cielito – miró el reloj de la cocina -... Nunca mejor dicho. Será mejor que nos pongamos manos a la obra – y comenzó a abrir la jaula, segura de que los grilletes impedirían a Sarabella intentar escapar -... A diez kilos por hora, una vez acabe de rellenarte, tendré que tenerte asando al menos 6 horas y media.
-No por favor – suplicaba Sarabella, mientras la mujer la sacaba a tirones de la jaula... impaciente por empezar cuanto antes.
La mujer la arrastro hasta la mesa que reservaba para esos trabajos... aseguro los grilletes a esta y dejo allí tumbada a Sarabella.
Abrió la puerta del horno y comprobó la temperatura y la larga bandeja móvil donde dispondría el cuerpo una vez fuera a asarlo... Sarabella podía verlo todo, y aquello la encogió el corazón y el estomago aún más si cabía.
No era ninguna pesadilla... Aquella mujer iba a asarla como a un lechón, para después comérsela.
Las chicas rubias de piel cremosa estaban muy cotizadas en determinados círculos oscuros, por lo que parecía... Bueno, era algo que ella se imaginaba, al menos así no se volvía loca... No, espera, aquello era de locos.
-Llevo 9 días desaparecida, mis padres deban echarme de menos. Seguro que ya habrán denunciado mi desaparición y la policía me andará buscando... Suélteme, por favor, y la prometo que no diré nada.
-No te des tantas ínfulas – la respondió la mujer sin dar importancia a las palabras de Sarabella.
Tocaron a la puerta.
-Mierda – exclamó la mujer -... parece que se adelantaron.
La estrafalaria cocinera salió de la cocina, pero, Sarabella no tardó en oírla, de nuevo, regresar... Esta vez no estaba sola, dos pares de pasos más la acompañaban.
Sarabella no daba crédito a lo que vieron sus ojos...
-¿Mama? ¿Papa? Por favor, tenéis que...
No, eso no... No podía ser...
Su madre sonreía de oreja a oreja, y tras acercarse a donde ella estaba encadenada, la pellizco con cariño.
-Dios, Gemma has hecho un estupendo trabajo... Creí que esta chica era imposible de engordar – distraídamente pinchaba con el índice uno de los muslos de Sarabella -... Ya sabes, hija, de pequeños quisieras comértelos, y de mayores... bueno no queríamos seguir arrepintiéndonos de no haberlo hecho.

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jueves, 19 de enero de 2012

La Espejo Casa Encantada: Origen


1912
-Venga, hija, entra sin miedo.
Gemma aún no entendía muy bien porque su padre había insistido en disfrazarla y maquillarla como a un Arlequín... Tampoco entendía que hacía en aquella casa, hacia años que su abuela había muerto y nadie la había habitado desde entonces.
-Papi.
-Quieres a papa ¿Verdad?
Gemma, de tan solo 12 años, asintió.
-Entonces debes de entrar, pronto tendremos compañía.

-Él niño siempre primero – decía la voz -, luego volveremos a por la niña, ellas dan los mejores fragmentos, las mejores tajadas.
La casa rugió bajo los pies de Gemma.

-¿Quiénes van a venir papa?
-Son los hijos del seños Sanpedro y el señor Felliú.
-Pero, papa, esos hombres son malos contigo.
-Lo sé, hija – le dijo mientras ponía un cuchillo en la pequeña mano de Gemma, y luego se la cerraba alrededor del mango -... Quiero que me hagas sentir orgulloso de ti, mi ángel – la dijo antes de marcharse, no sin antes besarla en la frente.
-Te has manchado con mi maquillaje, tonto.
Él padre se marcho de la casa, cerrando la puerta tras de él, dejando a la niña allí sola... Esperando las visitas.

Dos parejas...
Niño y niña.
Niña y niño.
Un vals macabro... Una danza con la muerte.
El suelo tiembla bajo los zapatos de gamuza escarlata de Gemma, al ritmo de los alaridos de terror, los aullidos de cerdos en el matadero, y los golpes del cuchilla... ¡Chac! ¡Chac! ¡Chac!... Primero el niño, luego la niña... Primero el niño, luego la niña...

-Papa estará orgulloso de mí – dijo Gemma, en medio de aquel circulo de cadáveres unidos por las vísceras y bañados por la sangre.
¿Sangre inocente?
Gemma se sentó en la vieja mecedora de su abuela... Madrid no era tan bonita como su ciudad de origen, pero el trabajo de papa estaba allí... Ella era feliz...
... Y ahora papa sería feliz.
Gemma se quedó dormida con el balanceo de la mecedora...
... Su papa vendría, iba a venir pronto, y la llevaría a tomar chocolate... A Gemma le encantaba el chocolate, y los dulces... sí, papa la llevaría a tomar chocolate y dulces...
... Porque, ahora, papa iba a ser feliz.
Sí papa era feliz, ella también era feliz... y comería chocolate y dulces.
La durmiente y la mecedora se reflejaban en el espejo de cuerpo entero que tenían enfrente... Aquel era el espejo favorito de su abuela...
... La casa estaba llena de espejos.

Cuatro niños gritan desde el fondo del espejo, a cada lado de este, sobre unas estanterías, dos cofres en forma de corazón que contienen las vísceras de aquellos pequeños...
... Pronto serán más, muchos más.

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La Espejo Casa encantada (Capitulo 5)


Finales de los años 70 del S. XX.
La noticia apareció en los noticiarios de toda Norteamérica...
-Se sigue buscando a las dos estudiantes universitarias desaparecidas hace unos días durante unas jornadas universitarias en un parque nacional.
Lo siguiente era una descripción de las dos muchachas, mezclada con contenido de las encuestas que habían rellenado para un concurso de búsqueda de parejas que, junto a otras actividades, organizaba el departamento de literatura (“Romeo y Julieta” era una iniciativa del profesor Vincent Costello, quien había puesto incluso de su bolsillo para que el proyecto monográfico saliera adelante)...
La primera de las muchachas respondía al nombre de Clea Clearemont, una belleza mestiza de 24 años muy popular entre el sector masculino y habitual en las fiestas de las hermandades.
-Creo que tenía 16 años cuando me enamoré, de verdad, por primera vez – confesaba Clea en el video text para el concurso -, por esa época también me marche de casa y comencé a trabajar aunque sin abandonar los estudios – luego, pasaba a describir su idea de una pareja ideal -. Me gustan los tíos con una personalidad fuerte, supervivientes natos... Me encantaría encontrar a mi otra mitad pronto – y cuando la preguntaron por su cita ideal, respondió -. Salir a cenar, es un buen comienzo.
La otra muchacha desaparecida respondía al nombre de Taylor Summers de 21 años, esta, sin dejar de ser una chica atractiva y dulce, era todo lo contrario a Clea, no era una chica popular y se podría decir que mientras una estaba todas las noches de fiesta la otra las pasaba encerradas en su habitación o en la biblioteca estudiando. Taylor era una chica menuda, un metro cincuenta y cinco, y delgadita, de rasgos aniñados y gesto dulce. Lo único que compartía con Clea es que ambas era morenas de cabello. Además Taylor era fumadora habitual.
-Soy una chica normal, divertida... Me gusta el deporte, y pasármelo bien... aunque sin descuidar mis responsabilidades – en cuanto a su chico ideal -. Busco a alguien que merezca la pena como persona, aunque, por pedir... que sea guapo, atlético... deportista, y de mi edad... Que tenga las cosas muy claras, no quiero inmaduros... Ah, y que sea cariñoso, amable... y fiel, sobre todo fiel – y sobre como seria su cita ideal, respondió -... Una cena romántica en un restaurante bonito y elegante.
Pasaron los días, y nadie nunca jamás supo de ellas...
Ni siquiera se les ocurrió preguntarle al respetable profesor que había organizado aquella salida campestre: Vincent Costello.
Eso sí, todo el mundo recuerda lo rica que estaba la carne de la barbacoa con la que se cerró aquella jornada campestre.
Carne, que, de nuevo, facilitó el mencionado profesor... Pero nadie recuerdaba como la trajo hasta allí.

En la actualidad...
Ella tiembla sobre la mesa donde esta atada mientras observa por el rabillo de ojo como aquel payaso diabólico trabaja con el cuerpo de su compañero... Nunca debieron ir a esa casa, nunca debieron hacer muchas cosas... y ahora iban a morir por ello...
... Y lo peor, lo más tortuoso es la risa estridente y escalofriante de aquel tipo mientras abre en canal a su amigo, juguetea con sus vísceras, y... Ella aparta la mirada, esperando conservar algo de cordura...
... Aunque quizá perder el juicio la sería en ese momento de más ayuda... Aquel engendro ha prometido ser aún más creativo con ella, darla el trato especial que merece...
A su alrededor, sobre vitrinas y atriles, cofres, en forma de románticos corazones, contienen las vísceras de las victimas de La Catalana y Vicent Costelo...
... Nunca debieron haber entrado en esa casa...

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martes, 17 de enero de 2012

La Espejo Casa encantada (Capitulo 4)


Hace 12 años....
-Dígame, señor Costello ¿Cómo va Sara, mi hija?
Habían pasado 50 años desde que Margarita murió, 50 años desde que Garcilaso Vargas muriera y naciera Vincent Costello, de nuevo, lejos de su patria...
... Aunque claro, hacia unos meses que había regresado... La casa seguía igual, y su renombre académico le había granjeado alguna que otra alumna particular...
El profesor Costello sonrió con aquella mueca tan desagradable, de joven había sido un tipo grotesco pero, a aquella edad, era algo realmente desagradable a la vista estar frente a él.
-Su hija es una muchacha muy bonita – la extremadamente larga lengua del profesor se paseo por aquellos labios resecos y llagados, mientras, estos componían una mueca parecida una sonrisa -, realmente guapa... con esas mejillas tan llenas y coloreaditas... Tiene una hija muy dulce, amigo mío – y echando su contrahecho cuerpo hacia delante en el sillón -... Le confesare algo... Estoy pensando muy seriamente en comérmela.
El padre no podía dar crédito a lo que acababa de oír de boca de aquel loco.
-¿Cómo se atreve a...?
No pudo continuar, el abrecartas le seccionó la traquea.
-Ahora, si nos disculpa – dijo el profesor Costello, limpiándose la sangre de las manos -... su dulce hija y yo tenemos una clase que dar – comenzó a subir las escaleras, pero en el último tramo se detuvo para decir -... puede esperar aquí abajo, si lo desea.
Sara tendría 19 años, y estaba preparándose para entrar en la universidad... el dinero no compra cerebros.
Media un metro sesenta y cinco centímetros, y por su aspecto no escatimaba en tratamientos de belleza: a esas alturas del invierno tenía un moreno envidiable; lo cierto es que el profesor no había exagerado, Sara era una chica bastante mona: los ojos grandes y oscuros, la nariz aristocrática, la boca dulce, las mejillas (como ya dijera Costello) permanente sonrosadas, el busto firme, y la figura compensada...
-Tu papi me ha puesto un poco nervioso, Sarita – dijo tomando asiento - ya sabes que hacer ¿Verdad? Yo no tendré problemas, como siempre he hecho, en darte parte de lo que me paga tu padre, si tu eres buena conmigo.
Otra cosa que tenía Sara es que, cuando había dinero de por medio, los escrúpulos se esfumaban.
Libero con sus delicadas manos, de manicura diaria, el miembro del profesor, y empuñándolo, como le había enseñado este, comenzó a acariciárselo mientras Costello comenzaba la lección...
-Heinrich Teodor Böll (21 de diciembre de 1917-16 de julio de 1985) era un escritor alemán, figura emblemática de la literatura alemana de posguerra, también llamada "literatura de escombros". En 1972 le fue concedido el Premio Nobel de Literatura. La Academia Sueca destacó que «por su combinación de una amplia perspectiva sobre su tiempo y una habilidad sensible en la caracterización ha contribuido a la renovación de la literatura alemana» - se detuvo y miró a Sara, la cual bostezaba claramente, aunque sin dejar de estimularle manualmente - Sarita, cielo ¿Qué tal si pruebas con la boca? Hoy estas realmente torpe.
La chica se sacó el chicle, y lo pego debajo de la mesa, luego se inclino para engullir el miembro del profesor.
-Mmmmmmm... Así pequeña, así... así, dulce... Moderato – y continuó, mientras alargaba la mano hacía el cajón donde guardaba su cuchillo favorito -... ¿Por donde íbamos? Ah, sí...
... A cada pija la llega su San Martín.

En la actualidad...
Las victimas tanto de La Catalana como de Vincent Costello, antes Garcilaso Vargas, aún moraban encerradas en aquella casa del horror... Bailando alrededor del infernal payaso y los dos cuerpos inertes que arrastraba, escaleras arriba, hacía el lugar donde antes se encontraba su despacho...
-Queridos míos, me encanta que os hayáis quedado a cenar.

Hace 10 años...
Vincent Costello cometió un error, quizá se confió demasiado... Quizá estaba deseando reunirse con Margarita o se había cansado de matar, quizá es que se había hecho demasiado viejo... la gente, al leer la noticia de la muerte, y posterior descubrimiento de sus crímenes, se inventó muchos quizás para explicar como, al fin, había sido cazado aquel loco...
... Pero, solo una persona sabía la verdadera razón de aquel acontecimiento: el propio Vincent Costello.

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lunes, 16 de enero de 2012

La Espejo Casa encantada (Capitulo 3)


Principios de los años 30, S. XX
-¿Te divertiste? – preguntó la mujer al joven.
-¿Cómo?
-Con Isabelita, ¿Te gusto?
-No entiendo
-Se lo que ocurrió
La Catalana estaba en pie frente a él... En sus ojos podía leer que de verdad lo sabía...
-¿Cómo lo...?
-Lo siento dentro de ti... Puedo olerla dentro de ti...
Él se calló... Ahora le iba a denunciar por aquello... Pero, no podía ir a la cárcel... Solo era un niño... O quizá si pudiera... ¿También la Republica era dura con los desviados?
-Tranquilo, no diré nada.
Aquello le hizo sentirse mas tranquilo
-... Pero aun así me debes algo
-¿El que? Con Isabelita pague mi deuda
-Pero ahora Isabelita no volverá a ser mía... No imaginas cuanto me enamoro esa chiquilla... Ahora deberás compensarme con otra
Aquella Mujer era peligrosa, ahora él comenzaba a comprender...
-¿Quién?
-Se que tienes una linda hermanita... Y se que ella no es una criatura tan pura como era Isabelita. Pero renunciare a saborear la inocencia a cambio de la ternura de la edad...
-¿Y si me niego?
La Mujer agarro por el mentón al niño.
-Créeme, no querrías saberlo

En la actualidad...
-¿Qué...? – gime ella, aplastada por el peso del obeso payaso diabólico - ¿Qué quiere de nosotros?
Él engendro soltó una carcajada, un montón de graznidos de cuervo distorsionados.
-Lo que quiere cualquier tipo, monina, follarte hasta que revientes y después abrirte en canal con este mondadientes para ver si eres tan bonita por dentro como por fuera – le responde.
La chica suelta un alarido que retumba por todo el viejo caserón.
El engendro vuelve a reír...

Principios de los años 30, S. XX
La niña solo tenía 9 años, y, aunque pronto había sido desflorada, aun seguía siendo una niña fácil de engañar.
La llevo a aquella casa, engañada con mil historias del todo improbables... Pero siempre era mejor que decirla que la llevaba ahí para vendérsela a un demonio pervertido vestido de mujer... Antes de que salieran lloró, aquella niña era el único ser humano que no le producía asco (odiaba a todos los seres humanos desde que su padre, un hombre violento y amante de la botella, le dio su primera paliza, y el cura le dijo, cuando fue a buscar consuelo a la iglesia, que, si la recibió, por algo sería)...
-Aquí es
-Es una casa muy bonita.
Todo lo que no fuera aquel piso cochanbroso, donde se habían criado, le parecía bonito a esa preciosidad... Ignorante del infierno donde se metía...
Sus ojitos claros se paseaban por los rincones de la vivienda, se hundían en la inmensidad de la escalera decimonónica que el edificio conservaba, y su manita regordeta se aferró a la de él para subir los escalones...
La Catalana les esperaba al final de la escalera, sonriente... Vestida como el día anterior... ¿Su atuendo ceremonial?
-Bienvenidos, mis dulces... Pasad, y sentaros.
La niña pasó primero, deseosa de ver las bellezas que aguardaban en esa casa... Atrás quedaron la mujer y su hermano.
-Aquí la tienes
-Ya veo
-¿Y ahora que?
-Eso lo decido yo
-¿Le harás daño?
La mujer sonrió y acaricio al niño.
-Ahora es mía... Cubrirá la deuda... Y si es como me dicen mis ojos, incluso podrías ganarte unos billetes por este... regalo
Un estremecimiento de... ¿Placer?...
-Ahora vete
Él obedeció, mientras La Catalana se giraba hacía la niña.
-Que casa mas bonita tiene, señora – dijo la niña, mirando a su alrededor - ¿Para que me quiere aquí, señora?
-Para que pagas una deuda de tu hermano
-¿La debe dinero mi hermano?
-Mucho más que dinero.
-¿Cuánto?
-Mas de lo que imaginas. Solo tu puedes ayudarlo
-¿Como?
-Me servirás durante 25 años
Aunque esas no eran las verdaderas intenciones de la mujer, pensó él, quien seguía escuchando... resistiéndose a marcharse, a dejar sola a su hermana con esa mujer.
-Eso es mucho tiempo – escuchó la voz de la niña.
-Se pasara en un suspiro, ya veras.
-¿Qué debo hacer primero?
-Ya te diré... sígueme
-¿A Dónde, señora?
-A bañarte, que hueles a casa mohosa, y de paso a pesarte y medirte... Quiero a mi servicio bien sano... Además tienes que estar linda para la fiesta de esta noche.
-Una fiesta, que bien.
Sin que lo supieran, él las siguió. Sin saber si era su amor y arrepentimiento hacia la hermana a la que acababa de traicionar, o el morbo por ver que pasaría después...
Vio a la niña meterse en el agua, de seguro nunca había probado una bañera tan cálida, ni tan perfumada,... Se dejó hundir entre las espuma... La Catalana, presente junto a la bañera, no la quitaba el ojo.
La niña acabó su baño.
-Señora, acabe – dijo la niña, alargando sus rollizos brazos para que la mujer la ayudara a salir.
-Muy bien, ya se te huele dulcemente limpia – dijo la mujer, ayudándola a salir, sin cortarse en palparla a placer y olfatearla.
La chica se sonrojó.
La Catalana enseguida la tuvo sobre la bascula.
-Mmmmm, muy buen peso – y observándola con detenimiento -... tu tamaño y tu peso son perfectos, caramelito – dijo, mientras la bajaba del artilugio -... Ahora habrá que desinfectarte, a saber la de piojos y bichos que traerás de aquella casa donde antes vivías ... Tengo preparada una gran olla de agua caliente perfecta para ello.
-La sigo, señora – dijo haciendo una reverencia, imitando las que había oído que las sirvientas hacían a los señores.
La Catalana sonrió ante la inocencia de la niña....
Él lo vio todo... y lo escuchó todo. Vio y escuchó lo que vino a continuación, y fue testigo de un fin, el de su hermana, que nunca creyó que podría ser el de un ser humano...
... Al fin, cogiendo fuerzas, se presentó ante La Catalana.
La mujer se había dejado la puerta abierta a posta... Sabía que él entraría... que la vigilaría... Y, sobre todo, que aprendería viéndola actuar...
La Catalana le sonrió al verlo.
-Ven, y come a mi mesa... Desde ahora serás mi principal amigo... Mi aprendiz... El continente donde verter aquello que sé, antes de que los tiempos se me lleven...

Actualidad
Ochenta años después, la casa seguía prácticamente igual. La Casa donde vivió La Catalana, la que vio nacer y morir el amor de Garcilaso y Margarita, la que se llenó de nuevas leyendas tenebrosas cuando este amor se trunco... Leyendas que ahora atraen a jóvenes curiosos que no saben lo que les espera entre aquellas paredes y a un alma negra y ponzoñosa que conoce bien hasta el último rincón de aquella macabra morada.

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La Espejo Casa encantada (Capitulo 2)


Principios de los años 30, S. XX.
En el barrio la llamaban La Catalana... Era una joven viuda, a quien las malas lenguas culpaban de respetar poco el luto... Libertina e insaciable, decían que aun no estaba frío el marido y ella ya tenía zángano que polinizara su flor.
Él era aun muy joven, unos 12 años, pero su altura, superior a los demás chicos de su edad, y su rápido desarrollo, habían llamado la atención de La Catalana.
-Niño ven aquí conmigo – le dijo un día.
Él se acerco tímidamente a sentarse, sobre la cama, junto a la señora.
No levanto la vista... Era tímido...
-No me tengas vergüenza... No te voy a comer... Al menos aun
Aquello ultimo le hizo temblar... Se contaban algunas cosas sobre lo que había ocurrido con la descendencia de aquella mujer.
La carnosa sonrisa de La Catalana se volvió cándida tras su anterior picardía.
-Era broma, mi niño... No me tengas miedo.
-No la... Tengo miedo.
La carnosa y amplia boca de ella atrapo la del niño en un cálido beso de amantes... Las manos expertas buscaron el pequeño pene que ya estaba duro como una piedra...
-¡Uyyyy! Malo, malo... No te me iras a correr tan pronto.
-No... No, señora.
-Eso espero... sino te quedaras sin los 10 reales que te prometí.
El chico se dejo hacer, ni siquiera rechisto cuando aquella aspiradora engullo su penecito...
-Que rica cosita tienes, mi niño.
Y de repente... Plash... Hubo de estallar.
-Maldito pendejito, se acabo el chollo por tu poca resistencia.
-Lo-Lo siento...
-Mas te vale.
El chico se levantó
-¿Señora?
-No pienses ni en la mitad de los 10 reales... Vete a tu casa.
El niño obedeció, se maldijo por aquella corrida precoz.
De todos modos... Sabía con quien pagar su frustración: Él sexo era tabu en esa época, pero, si eras silencioso nadie te molestaba... Claro que, si el sexo era tabu, hacértelo con tu hermana pequeña, era...
La niña era aun muy inocente, era fácil aprovecharse de ella... La madre ausente por defunción, el padre, carnicero, ausente por negocio... Cuando, ella, le vio entrar, ya sabía a que iban a jugar...
... Le imito, y desnudo su cuerpo de niña... Se dejo atar...
... Primero, siempre, la azotaba durante unos minutos... Después, ella jugaba con la cosa de su hermano, a veces él la pedía que se la metiera en la boca... y cuando se le había puesto dura, él le metía la cosa en su cosita... A veces, si ella estaba cansada o la costaba imaginar, él la hacía daño...

Actualidad...
-Mmmm... Que lindura – dice nada más ver a la otra curiosa, soltando el cuerpo inerte de su compañero, mientras se acerca a observarla con mayor deleite y atención, t una descarnada sonrisa en su monstruoso rostro lunar -... Estas más rica de cerca que desde ahí fuera.
El extraño payaso se acerca a ella, ronroneando y sonriente... Ella siente que por el pánico las piernas no le responden, intenta alejarse, arrastrándose hacia la puerta...
-Es inútil, corderito – dice aplastándole la mano con uno de sus zapatones, mojándola con la baba que cae de esa boca deformada en una cruel sonrisa -... Una vez entras, ya nunca – saca el cuchillo, manchado con costras de sangre seca -... nunca sales.
Aquella joven le recordaba tanto a alguien de su pasado...

Principios de los años 30, S. XX.
... Isabelita, la bella vecina de arriba...
Aquel día una vez acabó de saciarse con su hermana, corrió a llorar en el hombro de Isabelita.
-¿Por qué lloras?
-¿La Catalana abuso de mi?
-¿Cómo?
-Me dijo que me daría dinero a cambio de dejarme tocar un rato... Pero luego no quiso pagarme...
-¡Oh!
-Me siento sucio.
-¿Quieres que te deje bañarte en casa?
-Quiero que me acompañes a reclamar mi dinero.
-¿Cómo?
-A lo mejor ya se desenfado y me paga.
-Pues vamos.
Cogidos de la mano fueron hasta la casa de La Catalana.
La mujer les abrió, vestía con corpiño y una falda larga... Sus voluptuosas formas resaltaban con estas ropas tan a la francesa... Y el color rojo aumentaba lo cobrizo de su piel.
-Ya te dije que no te pagaría.
Isabelita se adelantó.
-Páguele, señora... ¿Se siente orgullosa de lo que ha querido hacer con mi amiguito?
La mujer pareció cambiar de idea.
-Traes un amiguita muy linda... Anda pasad.
Para su anfitriona, Isabelita era toda una novedad... Y la gustaba mucho lo que veía: castaña clara de melena lacia, ojillos claros, boquita graciosa, quizá demasiado delgada...
-¿Quién eres, niñita? ¿Te comió la lengua el gato?
Isabelita cogió aire y valor, ella también había oído la parte más terrible de las historias que sobre aquella mujer se contaban.
-Me llamo Isabel.
-Encantada. Eres muy linda, Isabel, aunque un poco delgaducha.
-No tanto.
-Eres deliciosa.
La mano de la mujer acarició la carita de la niña.
-Me preguntaba: ¿Te apetecería ganarte un dinero?
La niña se lo pensó... En aquellos tiempos, como en cualquier pasado presente o futuro, el dinero siempre era dinero... Aun sabiendo por donde podrían ir los tiros.
-¿Qué hay que hacer?
-Desnudarte, dejarte bañar, quizá jugar con tu amiguito... Lo que surja.
Isabelita sabía de las dificultades que tenía en casa, y él dinero sería bien venido.
-Ok
-Hemos hecho un trato...
Todo lo que aquella tarde pasó, el chico lo vio todo por una rendija... Hacía tiempo que se masturbaba, pese a la demonización, de los curas, hacía esa practica, y no perdió ocasión...
-Con que gusto os comía a los dos, ahora – escuchó decir a la mujer, mientras disfrutaba de los encantos de la joven y fresca florecilla.
Las extasiadas palabras de La Catalana harían hondo agujero en la mente del chico, y años después sería él quien llevara a cabo esta sentencia con otros...
Tras una hora la mujer se dio por satisfecha... Pagó a Isabelita 40 reales (4 veces lo que iba a pagarle al chico antes) y la prepara un bocadillo para la vuelta...
Los dos jóvenes volvieron caminando a casa... él todo el camino con las manos a la espalda... ella contando lo que ganó...
... No tenían por qué coger ese callejón... Pero él aprovecho que ella estaba distraída... Allí, bañado en la oscuridad exculpatoria, descubrió el cuchillo, hurtado a La Catalana, ante la pobre Isabelita, que ni siquiera tuvo tiempo de gritar... Los muros se tiñeron de sangre... Y luego fue el suelo... el camino hasta su casa... El reguero por las escaleras... El reguero en el pasillo... Un reguero que llegaba hasta la cocina, donde padre guardaba los utensilios, para repuesto, de carnicería...

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domingo, 15 de enero de 2012

La Espejo Casa encantada (Capitulo 1)


Un chico y una chica.
Un viejo caserón.
Las paredes repletas de reproducciones de Kubin.
La mecha: Una sicofonía que les gritaba “¡Largo!”, y después un interminable galopar grabado donde no había nadie más que ellos dos y el silencio sepulcral de aquella casa.
-¿Como andas?
-No tan bien como vos.
Ella sonríe.
-Te pregunte como andas, no como estas.
-Yo sobre dos patas, a veces sobre tres... y muy borracho sobre cinco.
Eso la hace reír a carcajadas.
-Mentira... me dijiste que no te puedes emborrachar ¿Ves como me acuerdo? Tengo buena memoria.
-Justo lo que me falta a mi.
-Existen vitaminas y patillas para eso.
-Lo sé, pero se me olvida tomarlas... Por cierto, veo que la vida sedentaria te hizo engordar ¿Como va tu agenda para citarme para cenarte? ¿Algún hueco?
Los turgentes pechos y las llenas mejillas tiemblan dulcemente al reír.
-Esta clausurada para los hambrientos y los sedientos que me quieran devorar.
-¿Entonces tendré que secuestrarte en forma de lobo feroz?
Se pone seria.
-¿Lo harías contra mi voluntad? Nunca esperé eso de ti.
-Por propia voluntad siempre es mejor.
-¿Tendré que ponerte la correa y el bozal?
-Si te excita lo de sacarme a pasear, claro.
Ella vuelve a reír.
-Serias una domina muy sexy – añade él -... Una domina excelente, dolor y placer al tiempo.
Ella ríe y añade.
-Jamás lo consigo al completo.
-Eso es porque enseguida gana la chica buena y romántica.
-Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii... Mi querer aprender a ser mala.
-Mi saber enseñar a ello, pero no saber luego lo que de vos quedaría de adorable.
-Mi linda y adorable, sí.
-Mucho, tanto que dan ganas de comerte.
-Mejor me quedo así, hasta que algo que no sea apropósito me haga cambiar-
Él pone cara triste.
-¿No te dejas comer por mi?
-No, mi ser fiel.
-¿Qué tiene que ver la fidelidad con que te coma? – la pregunta, rascándose la cabeza.
Se quedan mirándose... Hablan para expulsar al silencio, se asustan para expulsar al miedo, y se ríen para expulsar a la muerte...
Él sabe que a la mañana siguiente va a sentirse muy arrepentido por sus atrevidas palabras hacía su compañera, no se puede emborrachar, pero el alcohol si desinhibe una parte de él que no le gusta mostrar... Una parte primaria, hambrienta, salvaje, voraz,... Algo a lo que a veces se ha sentido tentado a abandonarse, pero, que a la vez le aterra dejar salir debido al que dirán.
-Voy a buscar el baño –se disculpa.
Recorre los pasillos, donde apenas hay luz... Hace años que aquella casa no tiene dueños, él también recuerda que, tampoco, sabe donde esta el baño.
Pasa por delante de la puerta corredera que da al jardín... Hay alguien fuera. La figura contrahecha, obesa, es difícil de describir... Un caricatura macabra del concepto de un ser humano.
El jardín es interior ¿Cómo ha podido entrar alguien sin pasar por la puerta principal? Algo le empuja a llamar la atención al intruso, es estúpido, ellos también son intrusos en esa casa, pero, aún así lo hace.
-Perdone, pero...
No puede continuar, una vez que sus ojos ven a aquel hombre, la pesadilla de un coulrofobico, no puede continuar... Entonces es cuando oye su voz, como el graznido de un cuervo con muy mala hostia...
-Mira, chaval – le dice -... Te lo voy a poner fácil, déjame a la chica aquí en casa y vete a cagar lejos de aquí – se frota aquella enorme barriga, y sonríe de una forma que hace que el alma más valiente se encoja de horror y se rompa en mil pedazos -... Esa muñequita y yo vamos a ser muy, muy felices... ye la mantendré calentita, a fuego lento diría yo – y su risa, su risa ya es demasiado... le hace caer de rodillas, sin fuerzas -... ¡Largo!
Sí, aquella era la voz, la voz de la psicofonía... La voz, sí la voz...
... Y luego, la oscuridad...
El primer dueño de la casa se llamaba Garcilso Vargas, poco se sabía de su vida... Demasiado de las macabras leyendas que de él y esa casa se cuentan... Un buen anzuelo para la visita de curiosos amantes de lo paranormal, la crónica negra, o, simplemente, las casa encantadas.
-No sufráis, cabroncetes – dice el hombre, mientras arrastra el cuerpo inerte del joven curioso, de nuevo, dentro de la casa -... El Show solo acaba de empezar.

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lunes, 12 de diciembre de 2011

Yo fui un escritor gótico adolescente...

¿Dónde están las florecillas decadentes de entonces? Maduraron y ahora son mujeres de provecho... Y yo, bueno yo sigo aquí. ¿Triste? No, deprimente hasta la inutilidad.
Vale, era un homenaje a aquellas películas de los 50: Yo fui un Hombre Lobo adolescente (con un jovencísimo Michael Landon) y Yo fui un Frankenstein adolescente; yo no era adolescente por aquella época... Tendría veintipocos, estaba en plena orgía creativa (teatro, revistas, recitales, etc.) y en vías de sentar la cabeza con mi pareja. Vamos de adolescente solo tenía esa maldita inmadurez que a muchos que nos sentamos a escribir delante de un ordenador, soñando con publicar algún día, nos aqueja, pero solo es preocupante cuando, llegados los treinta seguimos soñando con lo mismo y no lo hemos conseguido aún. Sí, puedo ser patético, pero esto es lo único que se hacer decentemente en la vida: crear historias.
Pero sigamos con la historia que nos ocupa... Según mi madre siempre he sido un retorcido (amor de madre ¿Verdad?), así que quizá debería iniciar esta historia muchos años antes del punto en que quiero empezarla, pero, tendría que cambiar el titulo... Podría ser que lo de adolescente fuera, entonces, cierto, pero el resto no... Vale, no me paro en detalles y empiezo.
Tendría 21 años, quizá 22 o 23, ni idea... El tema es que mandé un par de relatos a mi propia revista de literatura, con un seudónimo que, más tarde, mi socia me dijo que era tan evidente que se había hecho la tonta para no ofenderme: Jean Paul Sade. La primera historia trataba, si no recuerdo mal, sobre un vampiro que, en primera persona, desmontaba los mitos sobre su raza y explicaba su ansia comparándola con la del alcohólico (un ansia que no me era, en aquella época, nada ajena), y la segunda trataba sobre un joven encerrado en su propia mente que, al final, descubríamos que nos narraba su historia desde su celda del manicómio (donde estaba encerrado desde que mato y devoró a su hermana). Es probable que también mandara otro relato alucinatorio sobre un joven músico que durante su diario viaje en cercanías veía como el resto del pasaje, trasmutados en hombres rata, devoraban a una muchacha... para que, al instante, todo siguiera como si nada (como si ni siquiera la victima hubiera existido)... Locura, decadencia y antropofagia, solo faltaba el último ingrediente para tener la amalgama que formaría mis siguientes relatos: el sexo.
Y el sexo llegó cuando descubrí una pagina web donde se podía publicar sin ningún problema ¿Sin ningún problema? Bueno, sí, había uno: los relatos debían tener sexo. Bueno, no era un precio demasiado caro. Así que Jean Paul Sade, sin querer salirse de sus atmósferas y temas, añadió el componente sexual a sus relatos... Fue un fracaso. Y, aunque, con ese seudónimo seguí publicando en aquella pagina, nunca me he dado por vencido (prueba de ello es que ahora leas esto), algo no funcionaba.
Maté a Jean Paul Sade, cuando el Splatterpunk (Corriente de escritores, críticos y realizadores cinematográficos, surgidos a mediados de los 80, que pretenden aportar (y a veces lo consigue)) una peculiar sensibilidad punk, critica, existencialista y comprometida, al ejercicio del gore) llegó a mi vida, claro, yo por entonces no sabía que era eso lo que estaba haciendo... No lo descubrí hasta muchos años después. El tema es que JPS si que le había llegado a una persona, esa persona era una dulce galleguita amante del gore y bastante ingeniosa, divertida, y atrevida. Gracias a LydiaGG, yo, que en mi vida había visto una peli gore y lo único de terror que había leído, creo, eran “Dracula” de Bram Stroker y “Leyendas “ de Becquer, aprendí a escribir sobre horror y casquería. Además por esa época también comencé a leer al autor que más me ha influido: Clive Barker, y, enseguida, entre estas lecturas y Lidya me cambiaron el chip.
Aquella época es la del nacimiento de mi yo literario: Lou Wild; que con el tiempo, al menos en lo de Lou, se ha convertido en mi único nombre de pila (aunque para la vieja guardia siga siendo Luis, claro). Y a Lou si que le seguían, ya la gente comenzaba a verme como algo diferente, otra forma de escribir digna de elogiar... De la noche a la mañana era nombrado en varios sitios de la red “El rey del Gore”, “El Señor del sexo retorcido”, “El oscuro Lou”, “El rey de lo retorcido” (este último le encantaría a mi madre, seguro), y algún titulillo más... Lo disfrute, estaba bien. Incluso me eche más gruppies de las que en mi labor como Syd (mi otro seudónimo literario, aquel con el que me moví como director de teatro y como poeta en recitales y antologías) me había granjeado, aunque no sabría decir cual de las ofertas de sexo eran más agradables: si las que me venían como poeta o las que me venían como “Rey del Gore”... en fin, creo que las segundas, pues, las fans de Lou siempre han sido mucho más listas, divertidas, e inteligentes.
La cosa iba bien, claro que publicar en internet solo me ha conseguido publico (todavía me siguen llegando peticiones de paginas web para publicar mi material, cuando hace años que deje de publicar relatos) y nada de dinero... Pero bueno, debo ser raro porque me mola más un aplauso y una alabanza que un mísero centavo.
Sí, Lou era la caña, por algo es el que se ha quedado en casa ¿No creéis? Y, enseguida, además de a Lydia tenía a una joven escritora boliviana que, fascinada con nuestra saga de la Necromantis (personaje creado a medias con Lydia, ella era Wanda en todos los sentidos, sin ella no habría existido nunca el personaje ni aquellas historias), me escribió un día queriendo ser mi ayudante.
Y entonces llegó ella: Lostsoulgirl...
Un día me llamo la atención un relato de titulo “VIP”... Me lo leí y... Ahí estaba lo que yo quería decir y escrito de la forma que a mi me encantaría hacerlo. Enseguida me puse en contacto con aquella escritora chilena. Lostsoulgirl ha sido más que una amiga, ha sido un referente literario... Macabra, escandalosa, cada historia suya iba un paso más allá. Como escritor que ha caminado por el mismo camino entendí cuando decidió poner el freno, ella es una de las personas con el corazón más grande que he conocido y me jodía que la gente solo se quedara con lo que ella escribía, sin preocuparse siquiera en como era la persona, la escritora en realidad, pero, claro, con eso convivimos todos ¿No? Si escribes sobre temas del horror debes ser una persona degenerada y malvada ¿No? Pues no, señores. Yo he podido hasta cierto punto aguantar el ritmo de Lou, aunque, claro, era diferente, nunca tuvieron los huevos de atacarme con la virulencia que vi que la atacaron a ella. En fin, el mundo no sabe el genio literario que perdió... Ojala un día ella se decida a volver y enseñarle al mundo como se escribe un relato de terror.
Por otra parte, y antes de que se me olvide, si alguien me ha enseñado algo de gótico, además de Lotsoulgirl que me mostró el mundillo gótico chileno, esa es mi pareja desde hace ya casi 10 años. Ella si que es una muñequita goth, una excelente escritora y poetisa, y la persona que me mostró a Lovecraft y Poe. Mi niña si se pusiera seria capaz de desbancar a muchos en el genero de la poseí oscura y en el del relato gótico clásico... En realidad, en cualquier genero que se propusiera. He tenido la suerte de dar con buenas maestras, y ella, entre muchas otras cosas, lo ha sido.
Pero, bueno, nos acercamos al final, y, como decía, fue a través de Lostsoulgirl como me metí en un mundillo, el del gótico, que si que comprendía mis relatos, los adoraban en algunos casos. He de decir que casi todos mis más fieles seguidores han sido, pese a ser yo español, siempre de América latina, supongo que porque nadie es profeta en su tierra... No sé. El tema es que bueno, empecé a publicar en una comunidad gótica y bueno, la cosa fue bien, supongo, hasta que contacte con una de esas seguidoras y... Bueno, Lostsoulgirl ya me había advertido, pero hasta que no te das con la puerta en las narices no lo concibes. La muchacha, chilena de 16 años, que se anunciaba como Human Sacrifice me dejó flipado, y allí puse el freno... Cuando vi que lo que atraía de mi era la violencia y el sufrimiento al que eran sometidos mis personajes, y que en parte excitaba la mente de adolescentes que veían en la automutilación y la sangre una vía de escape (Aclaro, el mundo gótico no es eso, pero como en todos sitios hay de todo), no sé, pero, ahí quise frenar. Nunca he querido ser un ejemplo ni animar a nadie a hacer nada que yo escriba, lo que hago es para exorcizar mis propios fantasmas. Seguramente mi breve paso por aquel mundillo no dejo huella, jejejejejejeje... No, en serio, sé que no la dejó.
Para terminar unos apuntes cómicos y anecdóticos...
Durante el tiempo que Lostsoulgirl y un servidor estuvimos en aquella pagina de relatos donde nos conocimos la gente creyó (y aun no se por qué) que éramos pareja. Era algo que nos hacia reírnos, más que nada porque ella tiene mejor gusto en hombres, y ahora esta con un verdadero genio (el cual seguramente agradecerá el resto de su vida que su primera película no fuera aquella basada en mi relato corto “La Piscina”, seguro que eso le habría hundido su carrera, la cual estoy seguro, que tras el estreno de su opera prima, estará llena de éxitos). Y bueno, gracias a Lostsoulgirl conocí al genial Djbaal, otra genio retorcido que se que pronto explotara en alguna buena y oscura dirección, él lo vale.
Human Sacrifice se ha convertido en una bella mujer casada y, aparentemente, normal (¿Quién es normal en este mundo de locos?)...
De mis otras dos musas / maestras no se nada en los tiempos actuales, espero les este marchando todo bien, en serio.
Sigo con mi pareja (también maestra diaria), y, si he dado a pensar lo contrario, ella cuernos no tiene... Bueno, en Halloween de este años se puso unos... Iba de diablesa.
Y creedme, los escritores, por muchas invitaciones de sexo que recibamos o escribamos lo que escribamos, somos al final los hombres y mujeres más fieles y aburridos (en el buen sentido de la palabra) que existe... ¿Ha colado? ¿No? Mejor así, porque no vivimos de la realidad sino de madame leyenda (jejejejejejejejeje).

sábado, 10 de diciembre de 2011

El Conclave de los Dragones

Durante la noche el silencio es la mejor compañía es esta casa...
Los ojos y los oídos de las paredes se han retirado por una temporada, al fin puedo escribir sin que ellos espíen mi confesión.
Cuando los optimistas y los corderos caminan por el bosque caen en las garras de los lobos y las bestias sagradas...
Cuando quienes no quieren oír ni ver, se adentran en el bosque, se convierten en alimento...
A ella no iba a hacer falta cebarla durante toda una fase lunar, ni siquiera seria necesario engañarla con juegos competitivos. Ella vino a las bestias por su propio pie.
-¡Carne! - gritaron al rodearla.
-¿Quienes sois? – gimió ella entre curiosa y aterrada.
Una mano de largas uñas la atrapo una de las mejillas, pellizcándosela.
-Nosotros sabemos bien quienes somos ¿Sabes tu quien eres, corderito? – le pregunto el dueño de aquella mano, relamiéndose los labios... mirándola como quien mira a un objeto anhelado largo tiempo.
-Yo... Yo... – no conseguía que la salieran las palabras.
-¡Tú eres comida! – y sin soltar su trofeo, se giró hacia aquellos que lo acompañaban -, preparad la hoguera... Hoy habrá carne para cenar, carne de cordero humano.
Y veloz como un rayo, se giro hacia ella y hundió sus afilados dientes en la carne de la muchacha...
-Mmmmm… La cata esta realizada – hizo una pausa hasta que los vítores se acallaron -... Este banquete será delicioso.
Y, con igual violencia, la arranco la fina blusa de un solo tirón, desgarrando la tela con un silbido... Dejando a la vista una carne tostada y voluptuosa. La bestia lamió uno de los pechos.
-Mmmmm… Suave, tierna, y gordita – apreció la bestia.
La hoguera se encendió enseguida, gracias a la cooperación de todas las bestias... Desnuda, atada a una rama que sostuvieron sobre dos muletas, fue colocada la muchacha sobre el fuego, a fin de que su carne se dorara y asara.
-Crujiente y doradita por fuera... Jugosa y sabrosa por dentro – dijo el líder, pinchando el ancho y redondo trasero son su cuchillo. Luego se giró hacia sus compañeros, y con los brazos en alto, proclamo -... así ha de ser: los Corderos alimentando a los Dragones.