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sábado, 12 de mayo de 2012
Canibalismo Bufonesco
Fast Food
Regina y Alfred están en una sala, Alfred esta dentro de un vaso al que Regina da vueltas, relamiéndose.
Alfred: ¿A que esperas para sacarme?
Regina: Dame un segundo. Observo todo lo que puedo tener para mi esta noche....
Alfred: ¿Y que es lo que puedes tener para ti esta noche? Además de un cartón con un hombre dentro.
Regina: Aún no sabes la cueva cálida que aguarda..... Solo para ti.
Alfred: Yo es que soy más de ciudad, a mi lo de las cuevas...
Regina: Ah, si. Te colocare en la ventana, no escapes, iré a la cocina. No tardo
Alfred: ¿En una ventana? ¿Qué me crees un flor? ¿Un jarrito de cerámica que secar al sol?
Regina: Calla, que no estas en la mejor situación para cuestionar lo que hago... Que en cualquier momento podría aplastarte
Alfred: ¿Aplastarme? ¿Y por qué o como ibas a aplastarme?
Alfred se asoma curioso por el borde del vaso
Ella se ausenta, al rato regresa.
Regina: Alfreddddd... queridooooooo... ¿Donde estas? Te puedo oír
Alfred: Aquí.
Asoma la mano por el borde del vaso.
Regina: ¿Por qué te ocultas?
Alfred: Yo no me oculto, es que tu no me sacas de este vaso... y me aburro.
Alfred se pone triste, Regina nunca le escucha.
¿Qué era Alfred de Regina? Esposo, amante, duende, humano... ¿O tampoco importaba?
Era un chico diminuto en un vaso de comida en salsa. Comida a domicilio.
Brasserie Nº1
Escogemos una modelos: Muchacha Pulpo, modelo culinario para canibalismo bufón.
Que empiece la acción de cata...
Sujetos / Gourtmet: Señor A y la deliciosa Señorita B.
Señor A: ¿Muchacha pulpo en salsa? Toda una delicia en restaurantes japoneses.
Señorita B: Es interesante.
Señor A: Muchacha pulpo en salsa con arándanos.
Señorita B: La otra... Me sigue gustando la primera.
Señor A: Sí, parece tener una presentación más interesante... Jejejejejejeje
Señor A: A ver que opinas de esta... Il Corneto di la Abundancia...
Señorita B: (Boquiabierta) magnifica (Más y más boquiabierta) mucho mejor, definitivamente, mejor (Tremendamente boquiabierta)
Señor A: A ver si se va a colar mi miembro por esa boca tan abierta
Señor A: ¿Y esta? Ángel Octópodo de Anís y Chocolate.
Señorita B: (Boquiabierta) Me gusta... Sí, ya mejoro, y mucho
Señor A: ¿Entonces es de tu agrado el menú?
Señorita B: Sí, me gusto... Pediré el Corneto y este último. Pero ¿Y el vaso de Bufón Macho en Salsa?
Señor A: (Ríe) Bueno, ese ya lo probamos ayer ¿No te gusto? ¿O es que te quedaste con ganas)
Señorita B: (Ríe) Si me gusto, solo que no me gusto como empezó.
Señor A: Será que no te atreviste a disfrutarlo (Ríe)
Señorita B: (Ríe) No con tantas interrupciones.
Señor A: Una pena ¿Sabes cual dicen qué es el alimento del futuro?
Señorita B: ¿?
Señor A: La polla, pues, se compone de: una salchicha de carne, un par de huevos y una buena ración de leche.
Señor A: Mira este postre... Fantasía de Bufoncita en Salsa.
Señorita B: (Boquiabierta) Jajajajaja... ¡Ñam! (Sonrisa picara)... Mmmmmm... Esa también me gusta. Aunque, ¿no estoy segura, si ahí aparece, la comida del futuro? ¿O mi sentido de lo abstracto? No anda funcionando.
Señor A: Seria perfecta una mujer con pene o un hombre con tetas, pero, no, ahí no aparece la comida del futuro... aunque, es probable que en el futuro debamos comernos los unos a los otros.
Señorita B: Jajajaja... Pues, me imagine la comida del futuro... Acariciando la piel de la mujer... Jajaja... o así lo vi.
Señor A: Tu serias un manjar cotizado, sin duda (acaricia la piel y los pechos de la Señorita B)
Señorita B: (Sonrojada)
Señor A: El alimento del futuro del que hablábamos quizá te lo muestre en otro catalogo o menú
Señor A: Espere... Sígame, quizá sí que en el siguiente menú encontramos lo que usted busca... aquí esta “Cetro de bufón a la naranja y el chocolate, con decoración de fresón” ¿Qué te parece? ¿Acaso no es digno alimento del futuro?
Señorita B: Me gustó más el Cornetto.
Y después de la cena, solo quedan las cenizas... alimento de los muertos.
Brasserie Nº2
Existen restaurantes, donde mujeres violín, jamones voluptuosos, se dejan tocar por bufones que crean con ellas danzas co(s)micas.
Veamos el menú...
De primero:
El destino de Gretel o una humilde solución para dar utilidad a las niñas repipis y alimentar al resto, incluidos sus sufridos padres y hermanos...
Con un año, un niño bien alimentado y saludable, es una alimento delicioso, muy nutritivo y muy sano, ya sea hervido, asado, estofado o al horno, aunque no dudo que también pueda servirse en un guiso o en cocido (Jonathan Swift; Una Modesta proposición...)
De Segundo:
Torso de mujer dorado al horno
La carne de hombre es, sin comparación alguna, la mejor, ya que es la más apropiada para las necesidades del cuerpo humano (...) El Hombre es el mejor alimento para el Hombre (...) En general, debemos fiarnos de la juventud del individuo – Cuanto más joven, mejor es la carne – (...) Un individuo femenino será, salvo excepciones debidas a ciertas profesiones, preferible al masculino (...) (Roland Topor; La Cocina Caníbal)
Y de postre:
Odalisca a 300º
El canibalismo es una de las manifestaciones más evidentes de la ternura (Salvador Dalí)
Consumición global de mujeres
Dicen que la mujer es el animal más bello de la naturaleza: tiernas, apetecibles, voluptuosas, dulces, lo que nos lleva a pensar... ¿Y porque no las venden en los supermercados? Ah, claro, eso ya se hace, pero de una manera a escondidas: nos venden a la mujer comestible en anuncios de perfumería y productos cosméticos, en general nos la venden en cualquier ámbito imaginable de la publicidad... Incluso en los medios de comunicación o de masas (videoclips, películas, revistas destinadas a publico masculino, etc) Vivimos en la época de la mujer comestible, un paso más allá de la pasada mujer objeto o florero. Supongo que eso es lo que se consigue con tanto feminismo irracional e hiprogresista, pasar de ser un algo decorativo a un algo consumido.
Pronto no nos extrañara, entonces, encontrar estos platos y recetas de precocinados:
Precocinado de rubia preparándose en su propia salsa.
Morena en salsa a fuego lento.
Gemelas morenas en salsa a la plancha.
¿Desagradable, verdad? Pues no lo parece cuando todos participamos de ello... Protestamos contra el maltrato animal, pero nadie protesta realmente por el maltrato del animal más bello del universo... Incluso aquellos vegetarianos que tanto aborrecen de la carne de otros animales, consumen sin vergüenza alguna la carne de este hermoso, apetecible y dulce animal: la mujer.

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jueves, 19 de abril de 2012
No somos ni Romeo ni Julieta (7)

Capitulo siete: ... Y colorín colorado, esta bufonada se ha acabado
-Mi pequeño Mordred – dijo Jacqueline, vestida ya con su uniforme de noche, a su gato negro mientras le rascaba debajo del hocico - ¿quieres que te cuente que le paso finalmente al hombre malo?
El gato ronroneó como toda respuesta.
Jacqueline LaFey se había teñido el pelo de un color negro ala de cuervo que hacía aún más cremoso el tono de su piel, cambiar, mutar, era el camino de todo guerrero... Y era la única verdad en el universo: Todo Cambia, Nada Permanece...
-Pues papa y mama le metieron su mazo de polo por el culo mientras el hombre malo leía la nota de despedida de la escultural rubia a la que estaba prometido, por la que había roto su amistad con papa, y que ahora le abandonaba por ser un jodido eunuco maricón.
Al ronronear de nuevo, el gato pareció reírse del destino de Darío Ricardo Pendragón.
-¡Uy! Que perversa es mi cosita – rió Jacqueline mientras acariciaba a su mascota antes de incorporarse para marcharse.
Cuando estaba junto a la puerta se detuvo frente a una foto de Lucas DuLac, acarició el rostro de la foto...
-¿Dónde estas mi Bufón chulo y beio? Tus chicas te echan de menos – luegos e beso la yema de los dedos y las planto sobre la foto -... Vuelve pronto, anda.
Jacqueline abandonó el apartamento con paso sinuoso, al tiempo que pagaba la luz del apartamento...
... Y al cerrar la puerta, el foco de luz que venía del pasillo hizo el mismo efecto de un foco al cerrarse al final de un espectáculo escénico...
¡Y eso es todo amigos!
(Al menos por ahora)
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No somos ni Romeo ni Julieta (6)

Capitulo 6: Como un cohete
Jacqueline LaFey estaba como niña con juguete nuevo, habían empezado robando unos prototipos de armaduras de combate en unos almacenes propiedad de Darío Ricardo, y ahora ella planeaba por los aires con una de ellas...
-Dios, soy un pájaro, soy un avión, soy...
-Una bruja sin escoba – terminó la frase Lucas.
Jacqueline le sacó la lengua.
-Pues yo no veo que tu te pavonees menos – le pinchó, entonces ella – además, ya se sabe lo que dicen de los tíos con armaduras grandes.
-Pues no lo sé, lo cierto es que yo la tengo como un niño de diez años.
-Bueno, eso es un buen signo de modestia... No te pega.
-Imagínate lo que sería que te metieras un niño de diez años por cualquiera de tus orificios, y sabrías lo que es pegar de verdad – rió, él, a carcajadas.
-Ese si es mi Lucas – concedió, ella, con una sonrisa -... Aunque, son tantas veces ya las que me has insinuado tener sexo, que voy a tener que empezar a apuntarlo en mis planes... No sé – la sonrisa picara de Jacqueline desconcertó a Lucas, aquel si que era un golpe que el ingenioso muchacho no se esperaba.
-Ponte a la cola – terció él, negándose a darla la victoria.
.De eso exactamente estamos hablando ¿No? – contestó ella.
Lucas DuLac finalmente hizo el gesto de ondear la bandera blanca.
Entonces ella hizo algo que ninguno de los dos esperaba, se puso a su altura, le agarro del rostro y los beso en la boca.
-Gracias.
-¿Por? – balbuceó él.
-Cuando seas mayor lo sabrás – dijo alborotándole el pelo, y volviendo a ascender.
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No somos ni Romeo ni Julieta (5)

Capitulo cinco: We can be Bouffons, forever and ever.
Beatricce cepillaba su largo cabello dorado, tan largo que, cuando lo soltaba, cubría el suelo a sus pies, mientras miraba por la ventana el partido de polo que su prometido jugaba en los jardines.
Si al menos demostrara el mismo ímpetu en la cama, suspiró la beldad rubia.
Beatricce se miró en el espejo ovalado que tenía sobre el tocador: ¿Acaso no tenia un cuerpo perfecto? ¿Sus piernas no eran lo suficientemente largas y torneados sus muslos? ¿No tenia un vientre plano y liso, y unos pechos redondos firmes, y bien puestos? ¿acaso su rostro no era hermoso? ¿No tenia una boca carnosa y sensual? ¿Su nariz no era respingona y graciosa? ¿Sus ojos no eran bonitos, tan grandes y claros, con aquellas pestañas larguísimas? ¿Acaso el que solo fuera vestida con sus largos cabellos no haría que cualquier hombre se la echara encima? Pues, lo que era “su hombre”, no.
Sentados frente a frente sobre bancos de piedra, Lucas DuLac miraba a Jacqueline LaFey y ella le devolvía la mirada.
-¿Qué nos ha pasado, Lucas? – pregunto ella - ¿Podemos aún reconocernos el uno al otro?
-Yo siempre podré reconocerte a ti, Jackie – contestó él - a la chica insegura que se esconde bajo varia máscaras, y a través de ella seduce y calienta, manipula y alienta, a otros hombres a desearla... Por qué cuando los oye gemir, o alabarla, mientras ella esta en acción, ella se da cuenta de lo preciosa que es de verdad, aunque sea viéndose realmente a través de los ojos de todos aquellos hombres y mujeres perdidos. Cuando nos conocimos tu trataste de seducirme igual que a ellos, pero yo pude ver a esa niña insegura, con poca relación familiar, y ansiosa de atención y cariño... Pero nunca podría juzgarte, yo he actuado igual o peor, y es por eso que entiendo la adrenalina y las demás sensaciones que exponerte de esa forma provocan en tu cuerpo, de golpe eres el centro de atención, el objeto de su deseo y a quien dedican sus secreciones... sí, es adictivo, pero también es autodestructivo – hizo una pausa - ¿En que crees que nos convierte eso?
Jacqueline hizo una pausa, y al rato sonrió.
-En bufones – dijo chasqueando los dedos.
Lucas no pudo evitar romper a reír.
-Cierto – se secó una lagrima – muy cierto, ma cherìe.
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No somos ni Romeo ni Julieta (4)

Capitulo cuatro: Hace un millón de cuentos, en un bosque muy lejano...
-¿Dedón vas Tacirupeca Jarro?
-¿Cómo?
-Dónper – la voz entre la niebla y los árboles carraspeo - ¿Dónde vas Caperucita Roja?
-Así mucho mejor.
-¿Acaso a casa de tu abuelita? – pregunto la voz.
-Pues no.
La noche era fría, y Jacqueline LaFey se había puesto algo bajo el corsé, botas altas, y medias gruesas, además, por encima de la ropa lucía una capa escarlata con capucha para cubrirse la cabeza del frío y la humedad. Entre sus manos portaba una pesada cesta, comprendía la confusión de identidades.
-¿Entonces que llevas en esa cestita? – el dueño de la voz pareció relamerse -... Un pic nic... O quizá una buena guarnición con la que acompañarte.
-Armas para rescatar a una amigo – le contestó Jacqueline.
-Joder, como ha cambiado el cuento – se quejó la voz.
Lucas DuLac estaba esperando sentado frente a la puerta de la casa de aquella bruja.
-Y yo que venía a rescatarte – se quejó Jacqueline al verlo.
Lucas se encogió de hombros.
-Lo siento, esa mujer me dejo hacer una llamada y mi rescate vino como loca antes.
-¿Tu rescate? – pregunto ella desconfiada, quizá algo celosa.
-¿Recuerdas a esa cocinera regordeta que siempre andaba detrás de mi, pregunta que te pregunta? – la dijo Lucas.
-Sí – asintió Jacqueline, aún molesta -... La ninfomanía babosa esa.
Lucas sonrió pícaro.
-Pues vino corriendo a “reunirse conmigo” – en ese momento la salida de humos de la cocina soltó una varada de humos -... Mejor ella que yo ¿No?
Jacqueline abrió mucho sus preciosos ojos claros.
-¿Serás capaz de? – pregunto boquiabierta.
Lucas señalo el humo.
-He sido capaz.- Se encogió de hombros -... La verdad es que la cerdita peggy suplicó mucho cuando supo que era un trampa, pero, a esa mujer insaciable le gusto más el intercambio – y señalándose las partes añadió -... Yo solo tenía una cosa gorda, y cualquier mujer hasta de eso se cansa.
Jacqueline no sabía si reírse o golpearle...
-Eres un caso perdido – dijo, al final - anda, vamos para casa... y, mientras, pensamos que vamos a hacer con Darío Ricardo y su intento de sacarte de acción.
Y cogidos del brazo, se alejaron los dos amigos.
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No somos ni Romeo ni Julieta (3)

Capitulo tres: Por la boca muere el pez y disfruta el bufón
Embutido en unos pantalones de brillante cuero negro, sujetos por dos cinturones, de tachuelas (prácticamente cruzados en su cintura), con una camiseta negra sin mangas, cadenas: una, colgando de su cintura y, la otra, alrededor de su cuello; y, por ultimo detalle, sendas muñequeras de cuero circundadas por brillantes tachuelas, así lucía Lucas DuLac, cuando se adelantó para ponerse frente al enorme pórtico dorado enclavado en la pared lisa de aquella enorme montaña.
Mirando, por encima de su hombro, a sus dos acompañantes, hombres de Darío Ricardo cuya presencia allí era meramente de testigos para su jefe, que permanecían a sus espaldas, les dijo con una amplia sonrisa.
-Mirad.
Los dos de atrás asintieron.
Lucas ya estaba tocando a la puerta: Toc... Toc...
-¿Hay alguien?
La voz, que sonó entonces, hizo temblar la puerta.
-Sí... ¿Quien eres? Si eres testigo de Jehová vete por donde has venido-
-Solo un viajero – respondió Lucas quien, pues no era tonto, sabía bien a donde le enviaban los celos de su, hasta entonces, mejor amigo -... estoy perdido, y hambriento ¿Me dejaría pasar aquí la noche?
La pesada puerta se abrió sola, sumergida, muy cerca, estaba la atractiva dueña de aquella gruta de los misterios, sumergida en su baño de sangre (sangre de sus jóvenes victimas).
-Claro, entra, y, sigue hasta el fondo – dijo la mujer, mirándole de arriba hacia abajo.
Lucas miró hacia donde le indicaban, el destino era claro.
-¿Hasta esa jaula?
-Sí, corazón, aquella tan húmeda y lúgubre.
Lucas se encogió de hombros, y camino hasta el interior de aquella estructura.
-Ya estoy.
La desnuda hechicera le había seguido a poca distancia, y, enseguida le tuvo dentro, cerró la puerta.
-¿Por qué cierra la puerta de la jaula? – simulo inocencia, Lucas - ¿Y, encima, se relame obscenamente, como si yo fuera algo comestible?
-Es obvio.
-¿Obvio? ¿Acaso va a comerme?
-Todito... supongo, es lo que viene en el guión.
-Pero, hermosa, y sanguinolenta, doncella, si aun no comprobó si estoy gordito para eso. ¿Quiere que la enseñe mi dedito, para que lo palpe, y, se asegure? Ande, tome mi dedito y pálpelo - en vez de dedo, Lucas, sacó, entre los barrotes, su miembro viril -... Así, vera usted si estoy para comerme o no.
La doncella antropófaga se quedó boquiabierta ante la osadía de su última victima.
-Muchacho malcriado, ese no es tu dedo.
Lucas no era tonto, ni aquella bruja caníbal miope.
-¿No la gusta lo que ve? Mire que gordo se ha puesto en un momento.
La mujer lo miró con nuevos ojos, y una sonrisa se dibujó en su rostro, mientras pasaba la lengua por sus carnosos labios.
-Ah, pues sí, ves.
-¿No la gustaría probarlo?
-Pues, en verdad, podría lamerlo para ver a que sabe.
-Sírvase usted misma, así sabrá si la carne es de su gusto.
La doncella antropófaga, empezó tocando, tan solo, la puntita con su cálida lengua.
-Mmmmmmmm... Señora, o señorita, es, usted, toda una gourtmet.
-Señorita, por favor... Mmm... Pues, tenías razón, parece buen material... Ahora, que sé el sabor, chupare un poco más... para evaluar la ternura.
Agarrado a los barrotes, Lucas movía las caderas de adelante hacia atrás...
-Me alegro la guste... Mmmmmmm...
-Si no te importa, primero probare la cabecita.
Se introdujo en la boca el hinchado glande...
-Esa es la mejor parte, es tierna y cálida, y, bastante jugosa.
... Al tiempo que pasaba la lengua por el tronco, para, de nuevo, volver a engullir el glande.
-Mmmmmmm – continuó, Lucas, cada vez más contento con su castigo, pero, aún así era un castigo y debía pensar algo para ganar tiempo... a su siamés calvo y tuerto y a él aún debían quedarle algunas aventuras, no podían separarse todavía, sería injusto para muchas doncellas -... ¿No ira a comérmela cruda? Si no la importan las sugerencias, se la recomiendo con un poco de nata o sirope de chocolate.
-¿Por? ¿No le encuentro mal sabor?
-¿A usted la sabe bien?
-Supongo, no acostumbro a probar la comida aún viva antes de comérmela.
-Pues, entonces, nada que hablar, todo al gusto del cliente... ¿Quiere plato, cuchillo y tenedor, para disfrutarla mejor? No será porque no se lo pongo fácil.
La mujer solo lo pensó un instante. Negó con la cabeza, y contestó a su prisionero:
-Es mejor cogerlo con las manos... Lamerlo... Chupárlo... Morderlo...
Y a cada nominación le había seguido la acción.
-Como quiera, he de confesarla que también a mi me gusta más así... Oiga, no la importa que me corra en su boca ¿Verdad?
-Para nada me encantaría, dicen por ahí que el semen tiene muchas proteínas y...
Dicho y hecho.
-¿Pero qué ...? ¿¡ya!?
La bella bruja se retiró con la boca llena del semen que no había podido tragar.
-Bueno, señora – contestó divertido, Lucas -, ya tiene la salsa para la comida ¿Qué hará con el resto?
-Me lo comería, pero, ahora, no sé.. me da apuro.
Lucas, despreocupadamente, se tumbo sobre un montón de paja que había en un rincón de la jaula.
-Entonces, déjeme quedarme a dormir aquí en su casa, y mañana seguimos ¿le parece?
-Claro, cielo, claro... tienes razón, las prisas son muy malas para el estomago.
La mujer se retiró a lavarse la cara y los pechos, manchados por la imprevista descarga de Lucas.
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No somos ni Romeo ni Julieta (2)

Capitulo dos: Princesa busca Consolador
De cinco solitarios había ganado, completado, solo uno... Beatricce desnuda, le miraba melancólica desde su lado de la cama.
-Vamos a por el sexto – anunció él.
-Si tu así lo quieres – suspiro ella, sumisa a sus deseos.
El sexto tampoco se culminó...
Beatricce, triste Beatricce, estaba al borde de las lagrimas.
-Hazme casito – le suplicó.
-No hay seis sin siete.
-Pero el alba ya despunta – se quejaba la princesa.
Él la sonrió.
-Es el último, lo prometo,
-Esta bien.
Ya casi lo tenía... y en el último momento ¡Zas! Se bloqueó...
... Hace trampas, o cree que la engaña, la séptima ya era la octava.
Y la octava también fracasó, ella comenzó a hablar, quizá para fastidiarle intentando desconcentrarle.
Furioso comienza la novena...
... Y a la novena va la vencida.
-¡Ya está!
-¿¡Como que ya esta!? – exclama insatisfecha.
El heredero multimillonario Darío Ricardo Pendragón, y su prometida no es que se compenetraran muy bien en la intimidad del lecho... Ya me entendéis.
Lucas DuLac dormía en la habitación de al lado a la de la pareja, cada noche era testigo auditivo de los múltiples fracasos de su mejor amigo en el lecho. Ambos muchachos se conocían desde niños y solo se habían separado cuando, a instancias de su padre que pensó que así le haría más hombre, Darío Ricardo inició la carrera militar, Lucas, por su parte, inició la del galgo: correr detrás de todo conejo que se le cruzara por delante.
Beatricce entró en la habitación del mejor amigo de su prometido, buscando consejo, quizá algo de consuelo.
-Darío Ricardo no me come, Lucas – se quejó lastimera la princesa.
-Dale vitaminas – respondió Lucas, tratando de no mirar directamente a la bella muchacha, que consideraba que el mejor tejido para vestir su impresionante cuerpo eran sus largos y sedosos cabellos.
-Traté con Viagra, y me volvió a romper el corazón – añadió la melancólica ninfa.
-Sí, lo pone en el prospecto: no utilizar si se tiene problemas coronarios o de nala circulación – dijo, Lucas, sudando por su deseo de mirarla, pero considerando que de hacerlo para su amigo sería una traición -... Quizá, por eso, tampoco, alarguéis mucho el viaje en trenecito.
-¿Será que ya no le gusto? – pregunto, mientras trataba de ponerse en el campo visual de Lucas, para no sentirse tan ignorada.
Lucas abrió los ojos como platos ¿Cómo un ángel como Beatricce podía plantease tan siquiera que podía no ser atractiva a cualquier ser con sangre en las venas? ¿Acaso no tenía por toda la casa espejos que la devolvieran su imagen, perdidamente, a pesar de ser objetos inanimados, enamorados de ella?
Mirando al suelo y cerrando los ojos, para que fuera imposible que ella se le mostrara en todo su desnudo esplendor, Lucas la contestó.
-Paparruchas.
Y la conversación hubiera ido a más, o, quizá, la insistencia de Beatricce porque él la mirara mientras hablaban, le hubiera empujado a ir a más con ella, de no ser porque, Darío Ricardo entro en ese momento en la habitación.
Por un momento hubo silencio, el rico heredero confundió el rubor de su prometida, por ser descubierta mientras desvelaba la intimidad de ambos dos, por la sorpresa de haber sido pillada en traicionera intimidad con aquel bufón al que una vez llamó amigo, incluso hermano.
-¡Sal! – la ordenó, conteniéndose por no hacer mayor numerito.
Sumisa y obediente, Beatricce abandonó en silencio la habitación.
Darío Ricardo y Lucas quedaron dentro, de seguro que el joven y rico heredero iba a exigir venganza o gratificación por una traición que solo existía en su mente... y de seguro, que aunque Lucas se lo explicó, el siempre orgulloso Rockefeller solo vió y escucho lo que ego herido le dictó.
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No somos ni Romeo ni Julieta (1)

Capitulo uno: Por ti invadiría Polonia
Jacqueline LaFey con su metro sesenta y tres centímetros, con aquel rostro dulce y de ojos grandes, claros y juguetones, era la última chica a la que imaginarias tratando de meterte el miedo en el cuerpo... Eso era una ventaja para ella.
Durante toda su vida se había cuidado de vicios y excesos, aunque no por ello era una chica aburrida... Todo tenía su razón de ser.
Y la explicación a todo esto llegaba al caer el sol, cuando aquella estudiante de instituto, pizpireta y divertida, se calzaba el corsé, el gorro puntiagudo, y los leotardos a rayas (a juego con los mitones) que sujetaba al corsé con ligueros. Entonces Jacqueline dejaba paso a su alter ego: la Bruja.
Aquel ser nocturno si que daba miedo, las supersticiones calan hondo en el alma humana y ella lo sabía...
-Hay dos formas de hacer esto – la noche era fría, así que llevaba un poncho blanco (quizá demasiado grande, viendo que la resbalaba por los hombros) sobre el corsé -, la fácil o la difícil.
Jacqueline había practicado con la iluminación y la gestualidad, en esos momentos el hombre al que trataba de aterrar creía estar delante de una mujer con ojos de gato: luminiscentes en la oscuridad.
-No se quien eres o lo que quieres, pero...
No llegó a completar la frase, la puntera de los zapatos de Jacqueline se clavó en su barbilla... la dentadura se hundió en la carne de la lengua, estaría un buen rato sin hablar.
-Creo que elegiste la opción difícil, una pena – se burlo ella.
Otro puntapié, y el hombre, que había caído de rodillas, quedó inconsciente.
Jacqueline cogió el dinero del bolsillo del dormilón, y se marchó...
... Otra noche de trabajo, y otro cliente satisfecho.
Día siguiente, en una habitación cualquiera... Jacqueline y una amigo escuchan “Carmina Burana”...
-Me están entrando gañas de invadir Polonia – exclama el chico, emocionado con el “O Fortuna”
-¡Uy! Yo tengo una muy poblada “Polonia” – exclama ella.
Aclarar, solo eran amigos.
Él se quedó con los ojos como platos, ella se sonrojó.
-¡Ñam! ¡Ñam! – dijo él.
-¡Ñam! ¡Ñam! – respondió ella -... Creo que me contagiaste la temperatura.
-Sí, es que yo siempre estoy a alta temperatura – contraatacó el amigo.
Las gafas del chico se ahuman en instantes, mientras una sonrisa de bufón satiro cruza su rostro.
Él se llama Lucas DuLac, y este es el deporte nacional de los dos.
Creedme, entrenan cada día para ser los mejores.
-Ya somos dos – sonrió Jacqueline -... solo que yo me aguanto.
-Será que ahora te vas a cortar conmigo – sonrió, alzando las cejas, Lucas.
Ella rió, roja como un tomate.
-Son raras las ocasiones en que no puedo controlarme.
-Yo al revés, son raras aquellas en que puedo – devolvió la pelota, Lucas.
-Entonces a mi me tocan todas esas.
-¿Cuáles?
-Las ocasiones en las que te controlas – respondió ella, haciendo un mohín de decepción.
La sonrisa regresó al rostro de Lucas, quien sin moverse del sitio, ya parecía cubrir a su amiga.
-¿Tu crées?
Jacqueline asintió.
Lucas hizo como que pensaba y contestó:
-¿Y que podría hacer yo para demostrarte que te equivocas?
Al ver la mirada de su amigo, Jacqueline sintió miedo... Quiso retroceder.
-Esto... No sé.
Jugueteando con su cinturón, la mirada de Lucas era inequívoca.
-¿Quieres que nos igualemos?
Un día, tiempo atrás, Jacqueline había tratado de ver los limites de su amigo comportándose como una gatita mimosa, tratándole de seducir... Él se había puesto rojo como un tomate, pero el respeto ganó en aquella ocasión.
Ahora era ella la que, como él en aquella ocasión, tartamudeaba y se ponía como la señal de stop de un semáforo...
-Esto... Mmmmm... Jijijijiji...
-¿Eso es un sí o un no? – tiró él, un poco más de la cuerda.
-¿Como iba a pedirte eso? Eres mi mejor amigo – dijo ella riéndose.
-Pues, puedes hacerlo pidiéndolo por favor, o de rodillas, o simplemente pidiéndolo.
Ella rompió en carcajadas.
-¡Payaso!
-Ingenioso – corrigió él -. Lascivamente ingenioso – y llevándose la mano a la cintura, como un héroe de capa y espada -... Soy de verbo afilada – y mirándola con picardía, remató -, y lengua juguetona.
-No tienes ni que jurarlo – decía ella, retorciéndose de risa.
-¿Acaso desea milady que mi lengua juegue con su conejito? – dijo él con voz fingidamente afectada.
Jacqueline se retorcía en el suelo, entre hipidos con la boca y los ojos bien abiertos pues aquello ya la superaba... Tendría que sacar la bandera blanca, y declarar a Lucas ganador de la justa.
-Oiga, caballero, que yo soy de pensamiento e ideas puras.
-Es una pena, yo soy de pensamiento e ideas locas.
-Quizá yo sea de amabas – contestó ella, sin darse cuenta de su lapsus lingüístico.
Él si lo hizo, y lo aprovecho para seguir aguijoneando.
-Oye, tanto como amar... Eso ya tendríamos que hablarlo... Invitarme a cenar, comprarme flores, pedirle la mano a mis padres, etc...
-¿Amar? ¿Quién hablo de...? – pero enseguida se dio cuenta, y volvió a reír, al darse cuenta de su torpeza... cediendo a su rival un buen punto donde lanzar el estoque -... Sí, tendré que conquistarte, comprarte flores. Chocolate, invitarte a cenar...
-O ofrecerte para cenar – incluyó, él, en medio.
-... Hacerte la cena.
-Nada, la cena la preparo yo, tú ya haces suficiente poniendo la carne.
Las risas se turnaban con las ingeniosas estocadas dialécticas.
Cuando las risas se fueron apagando, y ellos seguían a la misma distancia de seguridad, Lucas preguntó:
-¿Ya sacaste la bandera blanca?
Jacqueline rió, y, asintiendo, contestó.
-Algo así.
-Porque yo puedo estar horas dándote la replica.
Ella le dedicó su sonrisa más dulce.
-No tienes que jurarlo.
Dicen que el cuélebre habla tan solo en inglés
pero está yendo aprender para hablar del revés
y no entederse con nadie ni en chino ni en bable
sobran las palabras
que las palabras se enredan
y forman oscuras las buenas ideas
dicen que el cuélebre habla tan solo en inglés.
-Canción divertida – presentó Lucas, el tema de Victor Manuel que, en esos momentos, llenó la habitación.
Dicen las lenguas que el cuélebre fue un travestí
pero el repite a la gente me hicieron así
puedo ladrar como un perro, nadar como un pez
o volar como un cuervo
me gusta andar los caminos calzando madreñas
tras de las mujeres
dicen las lenguas que el cuélebre fue un travestí
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martes, 10 de abril de 2012
Los Comediantes 4

Ángela, tan hermosa y curvilínea, venus de piel oscura de rasgos que llaman al morbo más depravado, abandonaba otra fiesta más de aquella a las que, como miembro del casi extinto, ella y Karen aún quedaban vivas. Pero, aún poderoso e influyente Clan Morrigan, se veía obligada a acudir.
Alguien había colado una foto en su bolso. Cuando ya nadie la veía, la saco para observarla: Eran Hansel y Gretel junto a la bruja, quien los abrazaba desde atrás, mientras, los tres miraban a la cámara. Seguramente, en esos momentos, los pobres desconocían que aquel era su último banquete, y que, al día siguiente, serían ellos los que ocupan el lugar, sustituyéndolos como la bruja llevaba tiempo esperando (tato tiempo de cebarlos y hacer hambre para poder comérselos a ellos), de todos aquellos manjares sobre la superficie de la mesa... como los ricos lechones, sabrosos y tiernos, en los que la bruja los había ido convirtiendo...
La señorita Muffet
Sentada en un taburete,
Comia su cuajada y suero de leche;
A lo largo de ella vino araña,
Quién se sentó a su lado
Y asustada la señorita Muffet corrió a distancia
-Esto se llama aracnofobia – dijo, Apple, cerrando el libro que tenía sobre sus piernas -, a un asesino puede serle muy útil esa información sobre su victima.
Ángela guardó silencio... Hasta que lo rompió, y con sincera sorpresa preguntó:
-¿Quién eres?
Apple no respondió, solo la entregó un paquete.
-La foto es de Hansel y Gretel cuando llegaron a la casa – dijo la visitante, hablando de la foto que venía con un traje de campesina alemana, un disfraz de Gretel -, ella ya estaba para comérsela, entonces, pero, como veras, a él aún le quedaba bastante para convertirse en un rollizo y seboso joven lechón en el que la bruja lo convertiría antes de comérselos... A esa bruja le encantaba hacer fotos, como veras.
-¿Y el traje? – pregunto curiosa Ángela.
-Para el día en que yo venga a buscarte, ese día quiero que lleves ese traje puesto para mí – y sin más, Apple, se levantó y abandonó el lugar.
Ángela tardo en recuperar la sonrisa tras la marcha de aquella inquietante visitante...
... ¿Porqué debía ir disfrazada de Gretel cuando ella regresara a visitarla? Aquello era surrealista... Pero ¿acaso no lo era que llevara semanas hablando con alguien que decía ser la bruja de la casita de Chocolate?
Aquella noche tendría otra fiesta, para la que ya tenía preparado un ajustadísimo vestido rosa... Repartiría sonrisas y robaría miradas, quizá Paloma volviera a reaparecérsela y podría preguntarla si era real o es que ella se estaba volviendo loca... Un momento ¿Preguntarse aquello, no era de ya, de por si, que estaba loca de atar?
Ángela rió y se fue a poner el vestido...
Ángela acabó olvidando la visita, y un día vio el disfraz de Gretel en su armario y decidió que la iría bien para una fiesta a la que debía ir... Estaba caminando por el pasillo, cuando Apple apareció frente a ella.
-Ha llegado el día... Hace mucho que mi creadora y tu no os encontráis ¿Verdad? – habló la pálida muchacha -... Ella te esta esperando al otro lado.
... Y, sin más, el acero cortó el aire, sin que la sensual Ángela pudiera tener oportunidad siquiera de gritar...
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Los Comediantes 3

El gesto provocador, los senos casi desbordan la camiseta, su lengua sobresale entre unos labios sensuales y una boca abierta que invita a quien esta fotografiando a que haga con ella lo que desee...
... Sin soltar la cámara, ni dejar de hacer fotos, se desnuda para que él la vea... la desee, la acaricie... Quiere que hagan el amor, el mohín de sus carnosos labios le indican que ya esta tardando en hacérselo... Sus pechos son redondos y grandes, casi antinaturales...
-Desnúdate – la dice, mientras él se saca el miembro.
Ella lo toma hambrienta, sus pezones se ponen duros al primer contacto con la suavidad del glande contra sus labios...
... El la tributa una amplia y rápida corrida...
-Ahora jugaremos a algo diferente – la anuncia él, divertido, mientras coge sus bolsa - cierra los ojos, y túmbate de lado en posición fetal.
Ella obedece, y él saca una pareja de estacas de madera, con las que la penetra el ano y el sexo...
... Ella se duerme profundamente, y sueña con una bestia, un demonio, de piel azulada, que la viola en un cementerio.
Mientras, él, seguro de que el hechizo la mantendrá dormida hasta el final, se va de la casa, llevándose de recuerdo, trofeo, la cadena y el crucifijo de ella...
-Ahí te he dejado las sobras – le dice a Apple, cuando se cruza con ella.
Vestida de BlancaNieves, para la ocasión, con manzana podrida, incluida, en una de sus mano, mantiene la cuerda con la que sujeta, como si de perros se tratara, a sietes marionetas con aspecto de zombie (todas tan hambrientos, y ansiosas, de carne humana, que sonríen, con dientes amarillentos y apuntados, como los de los tiburones o las bestias del infierno, al oír la feliz noticia de que un banquete se les promete y acerca), enrollada a su brazo izquierdo.
-Paciencia, mis pequeños viejitos, que habrá para todos – les calma, Apple con gesto de determinación por hacer lo que ha de hacer... Ahora ella era la Muerte en la tierra, cada vida quitada, cada cuerpo que sirviera para saciar el inabarcable apetito de a la Gran Destructora, era un buen día de trabajo más...
Pocos saben que Hansel y Gretel tenían una hermana: Basilia, a la que todos llamaban la Hermosa; la bruja si lo descubrió antes de comérselos, y apuntó el nombre de esta para un próximo menú... Tan ricos le habían sabido los dos, que estuvo incluso dispuesta ella misma a ir a buscarla... Y así se lo ordenó a su casa, la cual, elevándose sobre patas de gallina, fue por el camino que el olfato de su dueña marcaba...
Desnuda y apetecible, profundamente dormida, la deliciosa boca entreabierta, apenas cubierta por una transparente sabana de seda roja, rodeada de rosas, encontraron “Blancanieves” y las Siete hambrientos Marionetas, a la Bella Durmiente...
-Vamos, mis pequeños hombrecitos, es la hora de cenar, la mesa esta lista y la mesa decorada con un centro de rosas – dijo, Apple soltando la cuerda con la que los retenía... Dejándolos libres para disfrutar de aquel hermoso banquete.
-¡Yo me pido muslo!
-¡Yo pechuga!
-¡A mi dejadme una de las nalgas!
-Al final siempre me toca la cabeza!
-¡A mi déjame el otro muslo, y el resto de la pierna!
-¡Alguien trajo la salsa barbacoa, yo quiero sus costillas!
-¡Dame la otra nalga que estos brazos apenas tienen carne que roer, son solo hueso!
Ella se quedo en un aparte, fría, vacía, incapaz siquiera de disfrutar de aquella escena ni para bien, ni para mal...
El traje de Ángela resaltaba cada una de sus curvas, pegándose a su deliciosos cuerpo como una segunda piel de color negro brillante... Tan brillante como su sonrisa, no era de extrañar que todos se quedaran mirándola...
-¿Sabes lo que le paso a Basilia la Hermosa? – Paloma surgió de entre los admiradores, con dos copas en la mano, le dio una a Ángela.
-No.
-Te lo contaré – dijo, Paloma, dando un trago de su copa.
....
Basilia se había independizado, y vivía ya lejos del hogar familiar para cuando sus padres echaron a Hansel y Gretel a la calle... así que ella no supo hasta muy tarde de aquello, y para cuando se entero estos ya estaban en el estomago de la voraz bruja.
Como no sabía de la suerte de sus hermanos, pasó días buscándolos por las calles, hasta que la Bruja la encontró a ella, mientras se tomaba un descanso en un parque.
-Hola, sobrina – la bruja se relamió, no estaba, Basilia, tan rolliza como sus hermanos, pero, prometía ser un buen bocado-
Con una sonrisa ácida, y levantando sus dedo corazón, Basilia respondió a la extraña.
-Lo siento, pero no tengo tías... Así que date la vuelta, no tengo tiempo para tu rollo.
La bruja ni la escucho, solo vio aquel dedo bien gordito, y las carnosas y sonrosadas mejillas, que la ácida sonrisa había remarcado, y pensó en como atraerla a su casa y allí mismo asarla para comérsela.
Decidió ganársela por el encanto.
-Noto que estas triste, los buscas a ellos – dijo señalándolos carteles que tenía, Basilia, a su lado, con las fotos de sus hermanos.
Aquella mujer era la primera persona que mostraba algún interés en el caso, así que su gesto cambio... y comenzó a contarle a la bruja una historia que ella ya conocía, y que, al contrario que la deliciosa Basilia (a la que a cada momento encontraba más apetecible y sonrosada), sabía como fue el final...
El sol pegaba bien fuerte aquella tarde, y ala cercarse más para abrazarla y consolarla, la bruja, noto que Basilia sudaba y aquel olor la incomodo... “No importa”, pensó, “En cuanto al tenga dentro de mi casa, me daré prisa en calentar el baño y lavarla bien, porque me la voy a comer hoy mismo... Con esta no voy a esperar”
-Mi casa tiene patas, y se eleva muy alto – la dijo, la bruja, para convencerla de que se metiera en su casa – desde allí habrá mejor vista ¿Aceptarías mi ayuda?
Basilia dudo un momento, pero, como aquella mujer había mostrado tanto interes por sus hermanos, acepto...
... Un vez dentro, la bruja cerro con cerrojo, e invito a darse un baño, que ella misma ya había preparado: ordenando mentalmente a su casa que pusiera la bañera a llenarse con agua caliente; mientras ella miraba a por la ventana a ver si veía a sus hermanos perdidos...
... Como era de esperar, la bruja en vez de mirar por la ventana, en cuanto tuvo a Basilia dándose un baño, lo que hizo fue coger las ropas de la chica y quemarlas en al estufa... pensaba llevarla, desnuda y bien limpia y perfumada, directamente a la cocina...
... Y tal como fue planeado, ocurrió... Sin darla tiempo a secarse, la bruja arrastro a la sorprendida Basilia hacía la cocina, donde el enorme horno la esperaba con la puerta, como si de la boca de un voraz y llameante dragón se tratara, abierta...
-Túmbate en esta mesa, que pronto te vas a reencontrar con tus sabrosos hermanitos.
Basilia la miro con horror.
-Usted sabe donde están Hansel y Gretel ¿Qué hizo con ellos?
-Claro que lo se, me los comí asaditos – y terminando de asegurarla, a fin de que nos e moviera, a la mesa de madera, y amordazándola con una roja manzana -... Igual que voy a hacer contigo...
Y sin más, la mujer, después de cubrirla con salsa barbacoa, la metió al horno, y se sentó a esperar a que este le anunciara que Basilia estaba ya en su punto para comérsela...
...
-Y eso es lo que paso con la hermanan mayor de Hansel y Gretel, Basilia – terminó de contar, Paloma, al mismo tiempo que se acababa su copa y dejaba de nuevo sola a Ángela para buscar una nueva – discúlpame, querida, enseguida regreso.
Ataviada con un vestido, algo deshilachado, del color amarillo, que destacaba con piel blanquísima, y unos guantes sin dedos del mismo color, hacía guardia, Apple, en compañía de un licántropo, fuera de la fiesta.
-¿Sabes que en el cuento original, la Bella temía que la Bestia la hubiera obligado a ir a su castillo para devorarla... Incluso, cuando esta le hacer servir la comida, la Bella piensa que esta pretendiendo engordarla? – comentó, ella, para romper el silencio.
-Yo me la hubiera comido sin dudarlo, he visto la película de Disney y la serie que hizo Stella Warren... Y ambas Bellas están para comérselas sin pensárselo.
Ella sonrió... Desde luego, aquellas bestias tenían la sensibilidad artística en el estomago.
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lunes, 9 de abril de 2012
Los Comediantes 2

-¿Nadie, nunca se ha preguntado como era Ursula, la bruja mala de “La Sirenita”, cuando era joven? – comentó, Apple, distraída -, quizá era también una hermosa sirena, pero, que al contrario que Ariel, tuvo compañías e influencias muy distintas... Es fácil ser buena si creces en un palacio, eres una princesa, y todos te quieren, adoran, y llenan de regalos... ¿Pero que pasa con una chica guapa si crece en las marismas, donde todo es feo y la compañía es todo menos agradable y bienintencionada? Pienso que fue aquel toque del destino lo que las diferenció... Bueno, y la edad, supongo – rió, recordando que Ursula era ya una mujer madura cuando Ariel va a visitarla.
Ángela Morrigan exhibía una sonrisa vacía mientras caminaba entre aquella marea de gente... La boca carnosa de labios sonrosados, las facciones perfectas y hermosas, la piel tostada y suave como la seda al tacto...
Cuando llego a la casa de la bruja, Gretel era la más rolliza de los dos hermanos, por eso la bruja espero a tenerlos a la par de regordetes y sabrosos... Quería dos jugosos lechones de mejillas llenas y sonrosadas, no solo uno... Aunque la costó bastante no comerse a la golosa Gretel, de carácter tan dulce y tierno como prometía el sabor y textura de su carne...
Paloma había puesto al corriente de aquellos detalles, y de más, a la Reina Roja del extinto Clan Morrigan.
El cuervo graznó las doce.
Cenicienta: Madrastra, Madrastra ¿A las muñecas de trapo, también, se las comen los Dragones?
Madrastra: Claro, Cenicienta, pues, nacen de calabazas fecundadas por ratas y ratones.
Hace meses...
Apple recorrió el lugar con la mirada.
-Solo espero no querer al rato salir corriendo de aquí.
-Depende – Paloma hizo su entrada triunfal, el vestida casi transparente apenas dejaba nada a la imaginación - ¿Quieres una copa para relajarte? – la preguntó alzando una de la que salían extraño vapores tan poco fiables como atractivos para el curioso.
-¿Es usted siempre tan amable con sus visitas? – preguntó, Apple, sonriendo, cortésmente, y alargando el brazo para tomar la copa que la ofrecían - ¿O solo es su manera de cerrar los tratos?
-Más bien te quiero relajadita y bien embriagada, con sabor a licor, como los bombones... Cooperante y muy sumisa.
Apple asintió, mientras daba un trago a aquel humeante mejunje con sabor a... ¿Arsénico? Espero a la muerte, el veneno debía matarla en instantes, se llamo estúpida por confiar en aquella mujer... Pero, la muerte no llego.
-Quítate camiseta y el sujetador, quiero ver tu torso desnudo – la instó Paloma.
Apple se quito la camiseta y, luego, hizo lo mismo con su sujetador. Su cuerpo era voluptuoso, delicioso en sus curvas, apetitoso en carnalidad... Un manjar de piel blanca, suave y jugosa al tacto y el paladar,
-¿Qué tal así? – dijo, mirando a Paloma con algo de vergüenza, mientras se cubría los pechos con sus manos.
-No te veo nada escuálida – Paloma, le quito las manos, con las que se cubría, Apple, los pechos, y puso las suyas en su lugar - yo a estos los veo bien grandes y rellenitos... perfectos para hincarles el diente.
-Tanto como eso – no, no iba a morir envenenada, sino devorada -... Quizá solo saborearlas.
Paloma se llevo uno de aquellos generosos pechos a la boca.
-Mmmmmm... Sí, muy sabroso...
Los pechos se la endurecieron como rocas, ¿eran los labios de Paloma o la droga que la había dado?
-Ahora, dime – dijo, Paloma - ¿Qué deseas exactamente? Pero, recuerda, nada sale gratis.
-Ya pague mi parte, os traje alguien con quien saciar vuestro apetito, majestad.
-Mi apetito es insaciable – sonrió, perversa, Paloma.
Apple se apuró, si hablaba en serio, pronto iba a ser platillo principal... Pues no iba a tener tiempo de encontrar a nadie más.
-Señora, yo...
Paloma sonrió leyéndola la mente.
Apple sintió como otras partes de su cuerpo se endurecían e hinchaban, como su sexo ya supuraba de jugos ¿Qué la estaba ocurriendo?
-Es una cuestión de elección ¿Mujer Cordero o Dragona?
Apple se preguntó entonces si no podría existir un balance de las dos... pero, su propio cuerpo ya la anunció que, además de tarde para elegir, aquel equilibrio de fuerzas era imposible... sintió aquel dragón penetrar entre sus muslos, llenar sus entrañas, y empalarla hasta que con un gemido dejo salir la otra parte entre sus labios...
-Arrodíllate y tómalo entre tus piernas y con tu boca – ordenó, Paloma – él decidirá si vas a ser amante o entrante.
Apple se dejo caer de rodillas al suelo, mientras sentía su cuerpo arder... y como aquella presencia brumosa la atravesaba de lado a lado, tomándola por la boca y el sexo.
Pero, poco a poco, ya no sintió ardor, sino la frustración de tener aquel fuego dentro y sentir que se enfriaba, congelándose en su interior y negándose a explotar... Entonces supo que el cambio estaba echo, y quiso llorar al entender que había pagado más de lo que esperaba... Paloma no la mintió, el precio fue alto.
El frío de su piel y su interior nunca podría ser templado, mientras que ella exudaría deseo para todo aquel que la rondara... No, no era un pago justo, pero, ya estaba avisada...
Paloma se inclino y atrapo con sus jugosos labios los ahora frías, pero apetitosos y carnosos, de Apple... No, ya Apple como tal no existía... ahora solo existiría aquello en lo que su sed de diversión la había convertido: en un congénere de la Muerte, una bailarina más de sus danzas macabras...
Paloma se burló de ella, mientras se retiraba mordiéndola y estirando su labio inferior, con estas palabras...
-Ahora si que estas para comerte... viva – y soltó una carcajada, mientas la tomaba como una mujer toma a otra...
... Y aquella nueva criatura sintió que no la dolieron aquellas burlas ni las vejaciones que Paloma la sometía al chuparla y acariciarla en esos momentos cuando ya no sentía nada más que un hambre que nunca se lograba de saciar, no ahora solo sentía sed y hambre, y una terrible furia asesina... El precio fue alto, pero, ya dejó de importarla aquello también.
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Los Comediantes 1

Ángela Morrigan, de piel tostada y cuerpo diez, caminaba por la calle, alguien la llama, la hace girarse...
-Ah, eres tú – dijo ella, reconociendo a quien la reclamaba.
-¿Por donde iba? – dijo Paloma.
-Ah, si – Ángela, frente a ella, la anima a continuar al historia - creo que los acostaste y ahora estabas mirando un libro de recetas para engordarlos más rápido, y la mejor forma de comértelos.
...
Al día siguiente los dos jóvenes se levantan hambrientos.
-Hola, señora - dicen al ver a su anfitriona en la cocina.
Ella se da la vuelta y los saluda.
-buenos días, niños, siéntense y desayunen - les dice, llevándolos a la mesa y mostrándoles todo un sin fin de cosas deliciosas.
Los niños tragan lo que la mujer les pone, la rubia y mofletuda Grétel la que más... Al final, dándose por satisfechos se echan atrás y se frotan las barrigas.
-Estaba todo delicioso, señorita – le dice, Hansel - pero no quisiéramos abusar de su amabilidad, y aunque la calle es fría, seguir aquí nos convertiría en una molestia para una señorita que tan bien se ha portado con nosotros. Nos iremos pronto.
-¿Por qué? – se queja, Gretel - Aquí estamos calientes y tenemos comida y a la señorita seguro que no la importa que nos quedemos - la mira con ojillos de cordero degollado - ¿Verdad, señorita?
-Es verdad, y me encantaría que se quedaran todo lo que quisieran – le dice, acariciando sus mejillas.
-¿Podemos quedarnos? – dice, Hansel - Pero tendremos que pagárselo de alguna forma, nada es gratis en esta vida.
-Por su puesto, dulce querubín, me ayudaran con tareas de la casa, las que dos pequeños como ustedes puedan hacer.
-Ok... ¿Y en que tarea quiere que empecemos?
Fingiendo, la mujer, pensar.
-Por ahora necesito que me ayuden probando cada uno de esos platos, y decirme si son ricos. Necesito que prueben cada uno de los platos y si es necesario que repitan...
-Lo haré yo – dice la siempre glotona Gretel -. A ver...
Gretel prueba cada plato.
-Están todos muy ricos – dice, sonriendo y marcando sus redondas y llenas mejillas.
Les había puesto, a esos platos, unas gotas que aumentaban el apetito para que siguiera comiendo.
Gretel come sin parar, repitiendo incluso.
-Esta riquísimo... Tienes que probarlo Hansel.
-¿Y yo que puedo hacer, señorita? – pregunta, Hansel.
-Tú, corazón, ven conmigo... mientras ella me sigue ayudando.
Y Gretel come y come hasta acabárselo todo...
La mujer lleva a Hansel a un cuarto cerrado, y le da una bebida con gotas para dormir... y lo encierra, luego, vuelve a ver a Gretel... a ver como va esa dulzura.
-Me lo acabe todo, señora, es usted una excelente cocinera – dice, Gretel - ¿Que mando hacer a Hansel?
-Esta ayudándome. Tú, corazón, toma esto y ve a tu cuarto a descansar - le da un vaso con gotitas para dormir.
...
-Mírales, que gorditos y sabrosos estaban en los últimos días... Al final Hansel estaba como un tonel, aunque, como siempre supe, nada más verles, la mas sabrosa y jugosa al paladar fue Gretel – se relamió Paloma.
Subida a la rama de un árbol, Aplle conversa, mientras otea el horizonte, con Lucas.
Él: ¿Sabes una cosa curiosa?
Ella: ¿Qué?
Él: ¿Sabes porque a las ancianitas les gusta pellizcar los mofletes a los niños y las niñas?
Ella: Mmmmmm... ¿Para ponerlos colorados? ¿Para ver si tienen grasita?
Él: Sí... las ancianas tienen una gran falta de proteínas, y comprueban que niños están más tiernos y gorditos, pues la carne de niño o niña es la que más proteínas tiene.... Recuerdo una vez, viajando en un tren, que lo vi en directo ¿Quieres oír la historia?
Ella: Diablos (Ella se muerde los labios)... Soy toda oídos.
Él: Pues, andaba yo en el tren, y frente a mi había una señora mayor y una madre con su hija... La niña no paraba quieta, y al principió pensé que eso era lo que llamo la atención de la anciana. "Pero, que niña más guapa y rica", dijo la mujer pellizcando las redondas mejillas de la niña... Yo intente abstraerme en el libro que iba leyendo, pero, cuando la señora, entre susurros le ofreció dinero a la madre, me sorprendí, pero, bueno, la madre era una de esas chicas inmigrantes y pensé que a lo mejor era su jefa y estaban saldando algún sueldo. Entonces llegamos a la última parada y, para mi sorpresa, la madre se fue por un lado y la anciana, con la niña en brazos. por el otro. Vi a la anciana parar en una verdulería y comprar tomates, zanahorias, manzanas y alguna cosa más, mientras seguía pellizcando las mejillas de la niña... Como soy de naturaleza curiosa, la seguí hasta su casa... y para mi fortuna era un bajo: ahí lo vi todo; vi como bañaba a la niña, y como seguía pellizcándola, pero, esta vez, por todo su cuerpo: nalgas, brazos, muslos, torso... Y tras secarla, ni siquiera la vistió, la llevo directamente a la cocina... No podía creerme lo que vendría a continuación. Tumbo a la niña sobre una fuente de plata y empezó a sacar el contenido de la bolsa que había comprado en la tienda... La nena quiso moverse pero la vieja la dijo que se estuviera quieta, y, aterrada, la niña obedeció... La anciana cortó las manzanas y las zanahorias y las echo en la fuente donde estaba la niña, después hizo una salsa de tomate con especias, y, aun caliente, baño con ella a la niña poniéndola tumbada en posición fetal... aprovecho esa posición para colocarla una rama de perejil en la entrada de su ano y una manzana en la pequeña boca... Luego, y para horror mío, vi como metía la fuente, con al niña dentro, en el horno y lo encendía antes de ponerse a ver la telenovela... Me fui antes de ver como se comía a la pobre e inocente niñita... Esa es la historia
Ella: ¿Y por qué no llamaste a nadie? (levanta una ceja) ¿Por qué dejaste que se comiera a la pobre niña?
Él: ¿Y que digo... Oigan una señora se esta cocinando a una niña?
Ella: Eso.
Él: Me hubieran tomado por loco, y, además, la madre no iba a testificar, después del fajo que se había llevado.
Ella: Ok.
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La Imagen en el Art Bouffon: Salome (2)

¡Ah! No quisiste dejarme besar tu boca, Yokanaán. Pues ahora la besaré. La morderé con mis dientes, como se muerde una fruta madura (Oscar Wilde; Salome)
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La Imagen en el Art Bouffon: Salome (1)

Si me quieres a mi, antes entrégame su cabeza en bandeja de plata.
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Lo que ocurrió después de que ricitos de oro se comiera la cena de los tres osos

... Muy poca gente, por no decir una minoría demasiado selecta, sabe de aquélla nave que aterrizo en Madrid hace 20 años, aún menos saben de sus tres tripulantes: tres seres con aspecto de gigantescos osos; y solo unos pocos supieron la verdadera razón de su visita a la tierra...
... Maria fue la primera en contactar con aquellos seres, iba camino de una fiesta de disfraces en casa de unas amigas, la elección de disfraz pareció adelantarse a lo que iba a ocurrir. Vio descender aquella nave, suavemente y sin apenas ruido, y, luego, hacer lo propio a sus titánicos 3 tripulantes. Al principio sintió miedo, su aspecto era fiero y aterrador, pero en cuanto ellos se comunicaron con ella en castellano (el como habían aprendido el idioma era, y sigue siendo, un misterio para ella), mostrándose pacíficos, incluso dulces y amables, con ella, y, ganándose la confianza de Maria.
-¿Quieres ver nuestra nave, Maria? – dijo uno de ellos, por su voz parecía ser un espécimen femenino de aquella raza.
Maria con al curiosidad, recuperada la juvenil audacia propia de sus 15 años, acepto encantada la invitación. Subieron por la misma rampa por la que instantes antes habían descendido las tres criaturas. Maria iba delante, los tres seres la seguían a una distancia suficiente para que la joven no pudiera entender los cuchicheos que intercambiaban (aunque de poco la hubiera servido, ya que las criaturas hablaban entre ellos en su dialecto natal).
Maria recordaría el interior de la nave como algo propio de un cuento de hadas gótico, incluso un tanto expresionista.
La hembra se ausento unos momentos, mientras los otros dos: uno era más grande que sus compañeros y parecía ser el jefe, mientras el otro, apenas parecía un osezno en sus maneras, formas, y tamaño (que por más pequeño que sus compañeros seguía siendo impresionante para su humana invitada). La hembra regresó con un cuenco grande rebosante de una espesa sustancia de un tono que variaba entre el blanco, un amarillo apagado, y el gris, según la miraras, mientras, los otros la indicaban que tomara asiento en un enorme diván coronado por un extraño cabecero.
-come, come, te gustara – la incitó la hembra.
Por no ofenderles, Maria, tomó un objeto parecido a una cuchara, que ellos le ofrecieron, y lleno una primera cucharada. Se la llevo a la boca y el sabor inundo su boca, era extraño, pero, enseguida tuvo ganas de tomarse otra cucharada más... y otra... y otra... hasta que acabo el cuenco entero (Aunque no pudo evitar que algunas gotas cayeran sobre sus muslos, en la zona que quedaba al descubierto entre las largas medias blancas y la corta faldita de su vestido de Gretel, y su pecosos escote. Los tres seres habían estado observándola, apoyados en el enorme y bizarro cabecero, mientras comía, con distintas actitudes: la hembra la miraba, desde uno de los extremos, muy de cerca, y, en sus ojos, Maria creyó leer ternura (en realidad estaba vigilando que se comiera todo el contenido del cuenco), el osezno, colocado en el extremo contrario al de la hembra, no podía evitar relamerse mientras movía sus nerviosas zarpas peligrosamente cerca de la chica (como si deseara acariciarla pero no se atreviera), y el centro lo ocupaba el estoico y aterradoramente silenciosos líder.
... Los grandes y azules ojos de Maria se llenaron de terror cuando comprendió el verdadero motivo de aquel banquete que la habían ofrecido: habían tratado de cebarla, pues se la pensaban comer enseguida...
-Hemos tenido suerte de encontrar un espécimen tan apetitoso ¿Verdad, general? - dijo la hembra, sujetando por los delgados brazos, de las torneadas y suaves piernas ya se encargaba el osezno, al ser más grande.
-Verdaderamente, oficial de mando, será todo un manjar.
Aquellas criaturas enseguida comenzaron a desgarrarla el disfraz a zarpazos, sin importar, o quizá buscando especialmente eso, causarla algunas heridas, mientras acercaban sus inquisitivos morros a la tierna y joven carne de Maria, para olfatearla y lamerla, preparando sus afilados colmillos para el pronto momento de comenzar a devorarla...
-Mmmmm... esta humana huele que alimenta – exclamo la hembra, momentos antes de empezar a sujetar entre los dientes uno de los frescos pechos de Maria, haciendo que algunas gotas de sangre corrieran por la sonrosada piel de la muchacha...
-Con que este la mitad de rica de lo que se la ve, habrá merecido la pena llegar aquí – dijo el jefe, que había perdido, por el ansia de comer, la estoica compostura -... aunque claro, he oído que cuando pruebas a un humano te los quieres comer a todos...
El osezno se estaba centrándose en las piernas de Maria, y enseguida había comprendido donde encontraría la carne más exquisita: en la parte interior de los muslos...
Maria gritaba y pataleaba, mientras aquellos seres desgarraban con sus insaciables dientes, pedazos de su carne... De pronto se hizo un poco más oscuro, Maria vio con terror que el líder la había introducido la cabeza dentro de sus aterradoras fauces... Dispuesto a decapitarla de un solo bocado...
-Sujétala bien – pese a tener la cabeza de la muchacha entre las fauces, el general pudo vocalizar aquella orden.
Entonces, Maria que creía que no podían hacerla nada más, sintió como el osezno se clavaba entre sus muslos, empalándola con un miembro de tamaño bestial, como medida de mantenerla sujeta...
... La impresión llamó a la inconsciencia, y Maria debió desmayarse. Cuando abrió los ojos se sintió afortunada de seguir viva...
... Nunca supo como había escapado de aquello, y murió con la duda, las heridas eran demasiado graves y el esfuerzo fue excesivo para su organismo (su familia, que solo supo que aquello era producto de una violación, pero nunca de las otras horrendas circunstancias) cuando 9 meses después dio a luz a un bebe...
Antes de morir, Maria, que tuvo tiempo para vislumbrarle, pidió que le pusieran de nombre Eduardo.
Eduardo nunca sintió el cariño total de la familia de su madre, para quienes en el fondo era visto como un extraño... Aún así le compraban cuentos, que el devoraba con entusiasmo, pues sorprendiendo a todos aprendió a leer a una edad muy temprana... De entre estos cuentos, el pequeño tenía especial predilección por aquellos donde alguna bestia planeaba comerse a uno o varios niños: Pulgarcito (“Aquellos niños entraron en su casa sabiendo lo que les esperaba, y luego encima provocan la muerte de las ogritas y roban al ogro... Solo por qué no estaban de acuerdo con ser su comida”), Caperucita Roja (“Es una niña guapa, rubita y regordeta ¿Por qué culpar y luego castigar al lobo por comérsela? El también tiene derecho a comer, y además caperucita era una desobediente), o Hansel y Gretel (“Se comen la casa de la bruja, y evidentemente, la bruja tiene todo el derecho a decidir comérselos a ellos, si al fin y al cabo para ella los niños son tan ricos bocados como para ellos las golosinas de las que esta hecha la casa... Y ya que no son gorditos como Caperucita, es normal que los quiera engordar... Lo que no entiendo es porque injustamente se tienen que salvar”)... Esas lecturas y las retorcidas opiniones del muchacho asustaban a su familia.
Así que lo enviaron a vivir con unos tíos al campo.
Eduardo tenía 6 años cuando, recreando aquellos cuentos en forma de juego con un vecino, probó por primera vez la carne humana. El vecino, que era un regordete muchacho de piel tostada por el sol (no era rubio y sonrosada como Caperucita o los hermanos Hansel y Gretel) se dejaba lamer por Eduardo, y este a cada lametón se sentía más excitado... Excitación que el otro también mostró cuando, bajándose los pantalones, le enseño su pequeño sexo erecto a Eduardo.
-Lame aquí – le pidió el vecino.
Aquella visión, que recordaba al chico a las salchichas que alguna vez su tía le ponía, le decidió a probar a que sabría si pasaba su lengua por esa zona....
.... Ante los alaridos del vecino, y con aquella dentadura que, a cada contacto con la carne humana, se le transformaba, Eduardo, que empezó solo dando lametadas, como así se le había pedido, al pequeño pene, arrancó de un solo y limpio mordisco los genitales... y ante los aterrados ojos del vecino comenzó a masticarlos con gran placer para su paladar.
Los tíos acudieron alarmados y todo se convirtió en una locura...
... Al ser una zona tan llena de venas y vasos sanguíneos, el pequeño vecino murió desangrado antes de que alguien pudiera hacer algo por salvarle...
El joven hijo de Maria fue devuelto con sus abuelos, quienes tampoco aguantaron mucho tener a aquel extraño muchacho, más sabiendo lo ocurrido y conociendo la extraña mente de su nieto, entre ellos... Los siguientes años del pequeño fueron un ir y venir entre hogares, pero nunca olvidó aquel primer bocado de carne humana...
... Conforme, Eduardo, fue creciendo, no solo su intelecto lo fue separando de los demás sino también su aspecto: se desarrollo físicamente más temprano, y su cabello paso de ser castaño oscuro a dividirse en mechones color avellana y rubio ceniza... Quisiera o no, llamaba la atención, sin dejar indiferente a nadie.
Eduardo sería, sin comprenderlo al principio, otro dios caído en la tierra por el azar. Otro ser excepcional caminando entre los humanos, sin que ellos fueran conscientes... Pero, también, para quien les rodeaban era un ser bestial, extraño, y aterrador. La sociedad humana suele tratar a los animales (nobles en su carácter instintivo) y a los seres excepcionales (motivo de envidia malsana) de igual manera, y Eduardo no tardó en comprobarlo en propias carnes nada más comenzó a dar indicios de su naturaleza mestiza (naturaleza monstruosa para la horda humana).
Eduardo se crió entre los humanos, y ellos se aseguraron de que la bestia se mantuviera cohibida y escondida dentro del muchacho mientras pudieron.
Para la masa humana, la forma primordial de amaestrar a un individuó así ha sido siempre el escarnio y el maltrato.
Los abuelos y los familiares de Eduardo se encargaron de silenciar lo acontecido con aquel joven tan atrozmente fallecido, pero también se aseguraron de que la educación. Domesticación e instrucción, del joven siempre recayera en manos adecuadas... Año tras año.
Docentes de la antigua escuela, aleccionados por la familia de Eduardo no tuvieron reparos en recurrir al castigo físico (siendo verdaderamente creativos en este) o, en el caso de que sus carreras corrieran peligro al descubrirse aquel trato especial, al no menos ruin escarnio publico (donde tampoco pecaron en crueldad y creatividad)... Hacer una lista de las torturas que, con el fin de o bien reducirlo o, tampoco llegó ya importar, eliminarle, el cuerpo y el espíritu de Eduardo sufrió nos llevaría paginas y paginas, así que, con la idea de aquel animal maltratado y acorralado, nos basta para explicar lo que vino entremedias y a continuación...
Por supuesto, el haber probado por primera vez a carne humana fue detonante de que el deseo de más estallara en el joven desde aquel primer momento... Aquello, para su desgracia, también provocó un cambió químico en su organismo que permitió a otros localizarle...
... Así fue como Warner entró en su vida.
Una mañana, mientras Eduardo “disfrutaba” de su encierro diario, cortesía del docente de turno a sueldo de su familia, aquel muchacho delgado de mirada perversa se coló en la habitación donde cumplía su tormento.
-Sé lo que hiciste – fue lo primero que surgió de aquellos labios finos que dejaban entrever en demasía unos dientes sucios y afilados.
-¿De qué hablas? – se puso, Eduardo, a la defensiva.
Warner era más alto que él, y al comenzar a avanzar hacia donde Eduardo estaba acurrucado, este comenzó a retroceder... Hasta que aquel chico maquiavélico lo arriconó contra una pared.
-Se lo que hiciste, y se lo contaré a todo el mundo... Sé lo de ese chico – Un brazo a cada lado y aquel apestoso aliento, Eduardo no podía moverse mientras era amenazado.
-No sé de que me hablas.
-No digas idioteces – uno de los brazos mantenía a Eduardo contra la pared, mientras en otro descendía hacía su entrepierna -... Así que te gusta comer pollas humanas – Warner se relamió obscenamente, mientras le bajaba la bragueta -... A mi también
Eduardo luchaba por contener las lagrimas de rabia y confusión, mientras Warner lo masturbaba lentamente, sin perder aquella perversa sonrisa ni dejar de mirarle a los ojos esperando una reacción, hasta que sintió la plena erección... Eduardo se sintió verdaderamente avergonzado de que su cuerpo le hubiera traicionado en ese momento.
-Dime, Eddie ¿Dejaste que él te la chupara antes de comérsela? – pegó un doloroso apretón al decir aquello -... Sí claro que sí, esta cosa nunca miente... Incluso, estas babeando porque yo te la chupe ahora.
Warner reía mientras pajeaba con énfasis a Eduardo.
-Por favor...
-Mira el fiero mestizo, vergüenza de la raza de su padre, pidiendo clemencia – retorció el pene hasta que escuchó a Eduardo gritar -... No, amiguito, ahora vas a ser mi putita. Además, también se que, a escondidas, ya has tratado alguna vez de repetirlo – Warner, parecía realmente excitado, y al acercarse para decirle aquello, sin parar de empuñar e miembro de su presa, mordió la oreja de Eduardo hasta hacerle sangre -... ¿T e gustaría que esa enana, de labios canosos, te la chupara? – y sacudió el pene con tal violencia que Eduardo se doblo de dolor - ¿Te gustaría después comértela? Sé que el otro día te bajaste los pantalones delante de ella y su amiga y la propusiste jugar a “ese juego”... Ya sabes tu cual... Dime ¿Te gustaría?
Casi sin respiración, sintiéndose como nunca ultrajado, Eduardo se vio obligado a asentir...
-Sí... sí...
Warner le soltó de golpe y se arrodillo frente a él, antes de meterse el dolorido miembro en aquel pozo que llamaba boca, le susurró.
-Yo te lo conseguiré... si eres bueno.
A partir de ese día Eduardo se convirtió en el sirviente, y en la puta, de Warner... Y sí, le consiguió lo que deseaba, pero, ¿a que precio? Ni siquiera los familiares de Eduardo pudieron haber imaginado jamás peor tortura que la que sufrió en manos, y al servicio, del pervertido de Warner...
Diario de Eduardo...
La vida no es siempre fiesta y alegría, también huele, y sabe, a sangre, esperma, sudor, vomito, fiebre, desengaño,... Podría pasar horas enumerando texturas que me trasladan a mis vidas pasadas...
Fue decisión de mis abuelos el que nos trasladáramos a aquella área de descanso, no se si ya por entonces las cosas iban mal en casa... O si fue entonces cuando empezaron a ir mal...
Cuando la vida me pisoteó la cabeza para hundírmela en el fango del que desea el anonimato. Yo creía que el mundo tenía que ser como en las películas o las series de televisión que poblaban mis tardes en casa... Soñaba, tras ver la Guerra de las Galaxias, con ser un astronauta que junto a mis amiguitos, que nunca tuve (en verdad), cruzaría la galaxia viviendo mil aventuras (Y no me cortaba en ir pregonándoselo, a voz en grito, a todo aquel que me quisiera escuchar), o, tras ver El Coche Fantástico, con que algún día tendría un bólido igual... Mi héroe de infancia era Superman, no hace falta decir que otras cosas soñaba...
Pero todo aquello quedó atrás en cuanto cruce las puertas de aquella casa, en aquella villa de reposo, que mis abuelos habían elegido como retiro de la ciudad...
¿Era un niño controlador? Supongo, casi siempre me salía con la mía... Y aquello me servia en muchos campos...
El objeto de mis manipulaciones mas perversas fue anterior a aquellos días... Solo tengo que pasar la pagina, y el cine de la memoria se pone en marcha...
... Entonces se me aparece la imagen de David...
Estoy en casa de mis tíos, una de la s muchas veces que mis abuelos quisieron deshacerse de mi, me balanceó en el columpio, impulsándome con fuerza, quiere ver por encima de los setos, quiere ver la casa del final de la calle, y, al niño que en ella vive...
-¡David! – grito.
-¡Que! – me responden.
-¿¡Vienes a jugar a mi casa!?
Es la primera vez que mi cuerpo es recorrido por lo que los mayores llamarían "excitación sexual", y los que son como mi verdadero padre, reflejándose en mi respiración entrecortada y en la expresión anhelante de mi redondo rostro sin mentón ni rasgos distintivos, el anhelo anterior a la caza.
David, el hijo de pastor acostumbrado a la estricta disciplina de un padre, que lo tuvo ya muy mayor, basada en la rectitud católica. David tiene en su cara la alegría de quien abandona un hogar gris y austero, para entrar en un paraíso lleno de juguetes. Él desea lo que el niño tiene, y no la compañía de este.
En menos de un minuto David se presenta en la casa de mis tios.
-Venga, subamos – le digo.
David sube las escaleras detrás de mi.
Una vez en la habitación, expongo mis deseos.
-Juguemos a la Casita de Chocolate.
David ya conoce el juego de sobra, es raro que lo que en poco tiempo va a pasar no ocurriera ya antes, ya lo hemos jugado muchas otras veces... Así que corre a pedirse el rol del niño... lo hace por egoismo, para ser él quien tome la posición pasiva de ser la victima, sin saber que yo soy el primero en desear que así haya de ser...
-Sal fuera, y llama a la puerta
David obedece.
Toc... Toc...
-¿Quien es? – abro la puerta.
-Soy un niño que se ha perdido, y tiene hambre – responde, David, dentro del papel tantas veces interpretado.
-Pasa, pasa, pequeño... Te daré algunos dulces para comer...
David cruza la puerta, y entra en la habitación que hace de Casa de la bruja...
-Ya eres mío, ahora te encerrare en una jaula, y, te engordare antes de comerte
David se deja colocar sobre la cama, que hace de jaula, se sienta con las piernas cruzadas.
Yo hago que voy de un lado a otro, y finalmente me dirijo hacia la cama.
-Enséñame un dedito.
David obedece.
-Mmmm... Que gordito... Ahora te comeré.
David se tumba sobre la cama, se deja quitar la camiseta... Yo me coloco sobre él...
-Empezare por tus mofletes que se ven gordos y tiernos.
Lame y chupó las rellenas mejillas...
... Los dientes me comienzan a picar...
-A ver esas tetillas.
Paso la lengua por los pectorales de David, esta ya se esta sacando su pene... El siguiente plato de la bruja, y su única aportación al guión del juego...
-Mmmm... Que colita mas gorda.
Las encias escuecen al tiempo que, por primera vez en mi vida, siento como mi dentadura cambia...
David ya se ha excitado pensando lo que viene ahora... Pobre, no sabe que aquella será la última vez.
Ninguno de los dos comprendíamos aun lo que era una felación, pero es eso lo que ahora interpretamos... Me mete el pequeño pene en la boca, lo llenó de lamidas que simbolizan el acto de devorarle el miembro viril...
-Que rica esta – digo sin poder dejar de saboreársela.
Y allí acaba el juego... empieza el inevitable desastre, pues mis dientes se cierran de golpe, arrancando los genitales. Extasiado mastico el sabroso bocado, sin quitar ojo al resto del lechón, que se retuerce y sangra sobre la cama.
Entran mis tíos, el hechizo se rompe... David muere sobre la cama...
... Mis tíos me devuelven con mis abuelos.
... Y ahí acaba la primera escena dentro del film de la memoria...
Se ocultó como se pudo, incluso se pago a los padres y nos vinimos a este maldito lugar para que nadie hablara jamás de aquel “accidente”. Pero tuvo que aparecer Warner... Warner me despreciaba, y le gustaba reírse de mi. Él sabía todo aquello y supo demostrarme como actúa un verdadero manipulador.
Warner se reía de mi, me despreciaba, me convirtió en su juguete... En el monigote al que someter en sus juegos perversos...
Pero coloquémonos en situación...
... Me encuentro en una clase atestada de niños desconocidos...
Hoy me llevó al colegio el hijo de mi vecina, es guapo y alto, va a ultimo curso... La profesora pasa lista, no me nombran, y lo hago notar... Los demás niños se ríen de mi, y, eso me hace sentirme mal. La profesora me lleva de la mano a mi clase...
-¿Quién es este? – pregunta la profesora de la clase que me corresponde.
Oigo a la otra dar mi nombre y mis apellidos... La profesora mira la lista, luego a mi, y sonríe... seguramente en su bolso ya esta el fajo “donado” por mis abuelos para que corrija mi problema.
-Anda, siéntate allí – dice mi profesora con fingida desgana...
Los niños de la clase se ríen de mi, y, eso me hace sentirme mal... Oigo, avergonzado, las palabras de aquella mujer alta y delgada... Luego nos envían al recreo...
... Allí me rodean entre un grupo, se ríen de mi, y, me llaman cosas muy feas (Vale, suena idiota decir esa expresión), antes de irse me dan una patada en la entrepierna...
Paso otra pagina, y de nuevo el cine de la memoria se pone en marcha...
La Dama Negra (La profesora de primero de EGB, aquella primera institutriz patrocinada por mis abuelos) me saca a la pizarra... Alguien ha pintarrajeado la mesa de una compañera, soy arrastrado por los pelos, no puedo comprender porque he tenido que haber sido yo, pero todos me culpan.
Ayer intenté ganarme a la profesora, arrancando unas flores de un jardincillo que había junto a mi casa, y, se las entregué con una sonrisa. Ella me las tiró a la cara con una expresión de asco.
-Ímbecil... Estas hierbajos me dan alergia.
Seguro que tenía la misma cara de desorientación que tengo ahora, y, como hiciera entonces, rompo a llorar...
-No he sido yo... No he sido yo...
-¿Encima te atreves a negarlo?
Los tirones se hacen mas violentos...
-No he sido yo... No he sido yo...
Mis ojos se abrasan en lagrimas, la Dama Negra no se apiada... Ni tampoco se conforma con representar la escena de avergonzarme delante de la clase... Me arrastra a la otra clase, y allí vuelve a hacer lo mismo...
No comprende... Mientras soy arrastrado por los pelos, no puedo comprender porque he tenido que haber sido yo, pero todos me culpan... Y todos se ríen de mi...
-No he sido yo... No he sido yo...
-Encima se atreve a negarlo... Voy a tener que azotarte...
En la papelera de la clase, aun yace, echo trizas, un dibujo dedicado a la Dama... Ella esta de pies sobre una mesa, asustado por un ratón, él se representó ayudándola (Salvándola del ratón), desea que ella le quiera... Que no vuelva a encerrarle en aquella habitación, ni a azotarle hasta dejarlo sin respiración... Lleno de morados y sangre....
-Pero ¿que clase de monstruosidad es esta?... ¿Que asco?... Además ¿no te había prohibido usar el negro?
-Pero es que me robaron los otros colores, solo tenía la cera negra...
Ella le miro de forma rara, en realidad esta satisfecha (por cada tortura extra es premiada), pero para mi entonces no podía decir si estaba asustada, asqueada, o, simplemente, horrorizada por aquel monstruito que tenía delante... Hizo el dibujo trizas, y, cogiéndome por los pelos, me devolvió a mi sitio... No comprendía que hacía mal, porque ella era así conmigo... Y todos, mientras era arrastrado a mi sitio, se rieron...
Mientras la Dama Negra me despelleja con su fusta, tomo una decisión: Mañana no volveré al colegio...
De nuevo finaliza otra escena, dentro de la película de la memoria... Y paso a otra pagina...
Tras lo de David, Tras lo de la Dama Negra... Tras todo aquello, ya no había vuelta atrás, algo se había roto en mi interior... Llámalo inocencia, llámalo como desees, yo nunca volví a ser un niño...
... Y de nuevo las luces se encienden cuando la escena termina... Y una nueva pagina es dejada atrás, para empezar otra nueva... La que terminó por matar mi inocencia.
Esta pagina me traslada al cuarto donde tantas veces fui torturado y vejado, y donde entonces me hallaba castigado. No estoy solo, entra otro chico... Tengo 7 años, él es más mayor... Tampoco es humano.
Se puso frente a mi, empezó a tocarme, brazos, costado, cintura, piernas... Y subió hasta mi entrepierna... Desabrochó mi bragueta... Sacó mi pene.
Sabía lo de David, me amenazó con contarlo... si yo no le obedecía.
Estamos uno frente al otro: él con mi pene en su ano, yo con él suyo en la mía...
-Menéamela – me pide.
Yo obedezco asustado, desorientado, mientras él realiza la misma acción sobre mi pene...
Como casi siempre desde que me tiene en sus manos, me siento violento, hasta ahora era un juego privado que yo controlaba... Ahora ya no dirijo la acción... Y ya no es privado...
-Ahora nos daremos chupadas en las colitas
Tira de mi para que me acerque a su aparato... cierro los ojos, me siento incomodo, y le doy una chupadita en el glande... El gime, una risilla...
-No muerdas, osito, no muerdas – se ríe porque sabe que mi dentadura ha cambiado nada más tocar su carne... Aunque no sea humana, es carne...
Él me corresponde, aunque su chupada en mas profunda, y, dura un poco mas... No siento placer, la culpa y la vergüenza me invaden...
Warner que se burlaba de mí por no tener la fuerza y en valor de ser lo que por herencia me tocaba, consiguió que enterrara todos los instintos paternos en lo más hondo de mi ser... Intente, más que nunca, ser uno mas. Me esforcé por ocultar “mis excentricidades”... Pensé que así la gente, sobre todo mi familia, me empezaría a aceptar... Porque lo único que quería era eso, que me aceptaran, que me quisieran...
¿Era mucho pedir?
Años llorando, escondido en mi habitación, porque cada noche soñaba con que mi boca y mis manos recorrían jóvenes, y deliciosos, cuerpos humanos... y luego los devoraban con lascivo placer... Años convenciéndome que aquello que sentía estaba mal.
Yo lo único que quiero es que me acepten, que me quieran... Ser amado... ser normal...
¿Es mucho pedir?
De todos modos, Warner nunca me dejó olvidarlo...
Eduardo cerró su diario, y encendió la radio.... Se le encogió el estomago, era como si en lugar de Hall&Oates, fuera la voz de Warner la que todavía estuviera escuchando... Era imposible, Warner estaba muerto, él mismo lo mató.
EVERYBODY LOOK AT ME, ME
I WALK IN THE DOOR YOU START SCREAMING
COME ON EVERYBODY WATCH YOU HERE FOR?
MOVE YOUR BODY AROUND LIKE A NYMPHO
EVERYBODY GET YOUR NECKS TO CRACK AROUND
ALL YOU CRAZY PEOPLE COME ON JUMP AROUND
I WANT TO SEE YOU ALL ON YOUR KNEES
YOU EITHER WANT TO BE WITH ME, OR BE ME
Eduardo se dejó caer de nuevo sobre el asiento... Jamás podría escapar de lo que era... Un devorador de seres humanos, el hijo mestizo de un conquistador de mundos y una humana que nunca llegó a conocerlo.
Pero, sobre todo, porque esa canción no acababa de hacerle olvidar el ultimo trabajo que hizo para Waner, para diversión de su amo, y el que acabó por hacerle estallar... La sangre de aquella cría se mezcló con la de Warner entre sus garras, y aún no se la había conseguido acabar de limpiar.
MANEATER, MAKE YOU WORK HARD
MAKE YOU SPEND HARD
MAKE YOU WANT ALL, OF HER LOVE
SHE´S A MANEATER
MAKE YOU BUY CARS
MAKE YOU CUT CORDS
MAKE YOU FALL, FALL IN LOVE
MANEATER, MAKE YOU WORK HARD
MAKE YOU SPEND HARD
MAKE YOU WANT ALL, ALL OF HER LOVE
SHE´S A MANEATER
MAKE YOU BUY CARS
MAKE YOU CUT CORDS
WISH YOU NEVER EVER MET HER AT ALL
Warner siempre lo sabía todo... Nada se le escapaba, menos aún lo que la cercanía de aquella rubita mofletuda provocaba en la química de Eduardo... Aquella pequeña caprichosa, manipuladora, que traía locos a todos, era todo un delicado bocado...
AND WHEN SHE WALKS SHE WALKS WITH PASSION
WHEN SHE TALKS, SHE TALKS LIKE SHE CAN HANDLE IT
WHEN SHE ASKS FOR SOMETHING SHE MEANS IT
EVEN IF YOU NEVER EVER SEEN IT
EVERYBODY GET YOUR NECKS TO CRACK AROUND
ALL YOU CRAZY PEOPLE COME AND JUMP AROUND
YOU DOING ANYTHING TO KEEP HER BY YOUR SIDE
BECAUSE, SHE SAID SHE LOVE YOU, LOVE YOU LONG TIME
Primero se encargó de vejarlo, como era costumbre, y una vez lo tuvo destruido, fragmentado su espíritu, le condujo a la habitación... Allí estaba la chica: completamente desnuda, completamente bañada por una espesa salsa de color rosa, atada al cabecero y los pies de la cama (una toalla debajo evitaba cualquier riesgo de mancha).
-Adelante, se que lo estas deseando – dijo Warner sentándose en aquella cama -... Es toda tuya, mi lobito feroz – no era cariñoso, era insultante, aquellos apodos dichos con aquel tono de burla con el que le quería subrayar lo cobarde y débil que era... recordándole quien manda.
Las ropas se rasgaron, los huesos se reconfiguraron, y el pelo color avellana con mechones rubio ceniza cubrió aquel cuerpo titánico y aterrador.
La bestia soltó un rugido antes de abalanzarse sobre sus victimas... Por qué ese día fueron dos los que sus garras y sus dientes descarnaron, pero solo a uno de ellos se lo comió...
MANEATER, MAKE YOU WORK HARD
MAKE YOU SPEND HARD
MAKE YOU WANT ALL, OF HER LOVE
SHE´S A MANEATER
MAKE YOU BUY CARS
MAKE YOU CUT CORDS
MAKE YOU FALL, FALL IN LOVE
MANEATER, MAKE YOU WORK HARD
MAKE YOU SPEND HARD
MAKE YOU WANT ALL, ALL OF HER LOVE
SHE´S A MANEATER
MAKE YOU BUY CARS
MAKE YOU CUT CORDS
WISH YOU NEVER EVER MET HER AT ALL
Año 2000, diario de Eduardo...
Un grupito de señoras mayores me miraban y cuchicheaban entre ellas. Una de ellas se adelantó y me cogió del brazo, me dijo que ella me llevaría en coche a la casa de mi abuelos...
Lo cierto es que tal y como son las cosas, un ofrecimiento amable y desinteresado no era para desperdiciarlo.
Aquella noche, mientras me llevaba en coche, me empezó a mirar de arriba abajo, cuando acabo de mirarme me dijo:
-¿Por qué no vienes a mi casa a cenar esta noche?
Hice un gesto afirmativo, cualquier sitio lejos de mis queridos abuelos para quienes yo era siempre un engendro extraño e incomodo en la casa. Ella se encaminó hacia su casa.
Maria, así se llamaba mi anfitriona, no ceno casi nada aquella noche, parecía preparar alguna sorpresa. Después de cenar nos sentamos en el sillón, ella trajo unas copas y nos pusimos a hablar. Aparentemente, ¿accidentalmente?, Maria, me derramó su copa sobre los pantalones.
-¡Ay!, lo siento, quítatelos que ahora te los pongo a lavar – me dijo ella.
Mientras me los quitaba, Maria, se agacho sonriendo y beso mi paquete, el cual en seguida se puso en erección.
-¿Nunca te han hecho una mamada? – me preguntó.
Por supuesto mentí. La dije que no, Maria procedió, entonces (y sin que yo me opusiera), a liberar mi pene de la prisión de la ropa interior, y, enseguida, le bajo el prepucio para engullir el glande...
... En momentos así, desde que comencé la pubertad, me cuesta mucho no transformarme, de todos modos, Maria, parecía encantada por el tamaño, aún en mi forma humana es de considerables proporciones, de mi miembro.
Acabaríamos follando en aquel sillón. Pero, Maria no se conformo solo con eso, y embadurno mi pene y mi trasero con helado para quitármelo ella misma, y de forma lasciva, con la lengua.
Al día siguiente se repitió la escena, esta vez fue una mujer, algo mas mayor que Maria, la que me acogió en su coche.
Por el camino, recogió a su hija: una delgada y fibrosa (además de atractiva) jugadora de volleyball, y me explicó que la chica pasaba una mala racha con el novio.
Cuando llegamos a una calle desierta, la mujer comenzó a manosearme la entrepierna, la mano de su hija se unió al sobamiento. Luego la chica, ágilmente, paso al asiento de delante, en el que me sentaba yo, y se acoplo, se había quitado el short y las bragas en el asiento de atrás, sobre mi pene erecto y desnudo. Me cabalgo con calentura, me corrí pero ella no paraba, mas, y mas, y mas,... hasta que perdí la conciencia. (y, creedme, por mi naturaleza mestiza, mi aguante es muy superior al de los humanos, pero, como sabría más tarde, ella no era humana)
... Me desperté con su coño sobre mi cara, ya inundada de sus jugos (mientras dormía se había rebozado contra ella), olía bien así que no me negué a comérselo (no radicalmente, por una razón que aún desconocía, mis dientes se negaban a cambiar... Pensándolo bien, ni siquiera mi cuerpo cambió. Más tarde sabría el por qué), eso la encendió aun mas... casi pierdo de nuevo la conciencia por asfixia.
-Cómemelo perro, así, así, así me gusta, puto perro.
Se giro e iniciamos un sesenta y nueve. Dios como la chupaba... Y que sabrosa estaba... volví a desmayarme.
Me desperté encadenado, todas aquellas mujeres: aquellas a las que había visto esos días en camaradería observándome, y aquella chica; me observaban.
-Sabemos quien eres, lo que eres, y sabemos lo que has hecho... Tranquilo, no te denunciaremos. Hemos decidido que a partir de ahora serás nuestro perro, moverás tu colita cuando te llamemos.
Así empezó mi vida como perro para el Conventiculo Carmesí.
Año 2000, diario de Eduardo...
Iba con el coche de una de mis dueñas, era de noche, por una carretera (ahora no recuerdo cual), vi a una chica que hacía autostop, pues, aquella noche había estado de fiesta hasta tarde y había perdido el ultimo autobús.
-¿Dónde vas? – la dije
-Voy a Chinchon, ¿Te viene bien? – me dijo ella.
La indique que entrara, al fin y al cabo ella era lo que andaba buscando (unos 16 años, melena azabache, cuerpo delgaducho, pero, donde resaltaban unos enormes pechos bajo la blusa). El calorcillo del coche, y que ella parecía estar cansada, hizo que no tardara en quedarse dormida. Paré el coche y me quede mirándola, quizá podía comérmela, ahora que nadie miraba, y luego buscar a otra con la que divertir a mis amas... Me fije en su largo cuello y comencé a besárselo sin despertarla, tenia un sabor dulce y evocador... pero insustancial. Aún así, no quise detenerme allí, la abrí la blusa y me detuve en sus pechos durante minutos (mordiscos, lametones, besos... Pero la carne, pese a ser abundante, era flácida e insípida). Ella se despertó pero no dijo nada, aquello la gustaba y quiso mas. Pero, era tarde, y, aunque, a mi me hubiera apetecido continuar con aquella niña (¿Sabéis esa sensación de hartazgo que os dan algunos bocados nada más tocar vuestra lengua? Eso me provocaba esa chica), no merecía la pena para arriesgarse a que me castigaran..
Como adivinareis, la engañe, no la lleve a Chinchon, pues, me habían enviado a por una chica y esa valía como cualquier otra.
Ella estaba muy caliente, y debió pensar que aquella era mi casa, en cierto modo lo era. Se asusto al ver a mis dueñas en el salón. Cuando iba a salir corriendo la así por los brazos, y baje sus vaqueros y sus bragas. Las instrucciones eran claras, querían verme follandola, reventándola en plena transformación si así me lo ordenaban, como los perros, mientras ellas incrustaban sus decrépitos coños en la carita de la chica..
La cosa salió como esperaban, la chica no pudo tener su lengua quieta mientras yo la bombeaba por detrás.
La chica se giro, yo aun no me he corrido y se abalanzo sobre mi pene como un animal, se lo comió como si fuera su único sustento... estaba muy salida. Una de mis dueñas le introdujo el palo de la escoba por el sexo, la tía pegó un respingo y chupó con mas salvajismo. Yo me convulsionaba...
... Y, mis dueñas permitieron que al perder el control, me transformara... Mientras no dejaban de jalear:
-COMETELO TODO, BONITA, COMETELO TODO, PERO QUE ZORRA HAS TRAIDO... MIRALA COMO CHUPA. TEN CUIDADO A VER SI TE LA VA A ARRANCAR, JAJAJAJAJA
Mis dueñas se retorcían de risa.
El chorro de semen la ahogo, mientras mi miembro, ya colosal en compensación con el resto de mi cuerpo transformado, tensaba tanto sus mandíbulas que pude oírlas crujir... Gimió de dolor, y tosió... Se enrojeció al darse cuenta de lo que había hecho... Intentó salir corriendo, huir, aunque fuera completamente desnuda, de aquella casa...
... Yo quizá hubiera tenido piedad, mis amas no. Me ordenaron decapitarla de un zarpazo.
El cuerpo en vez de enterrarlo, lo trocearon y guisaron... Estuve comiendo cocido de paliducha durante casi dos semanas.
Año 2000, diario de Eduardo...
La negrita estaba rellenita y lustrosa, bonita boca, y carnosas mejillas. Se arrodillo a mamarmela tan pronto como desembarcamos en su casa. Tan solo era una invitación a tomar algo, pero en cuanto cerro la puerta su expresión cambio, se abalanzo sobre mi entrepierna y se apropio de mi sexo.
-Te voy a comer enterito, que rico estas, mmmmm, que gorda, suave, y calentita la tienes.
Se la metía y sacaba, mecánicamente salvaje, de la boca una y otra vez.
-Mmmmmmmm, que sachichita mas gorda para acompañar con pan y ketchup, mmmmmm...
La agitaba con violencia mientras me la comía.
Se transformó ante mis ojos, su pelaje era tan negro como la noche... Una Gryzzmolking, una de verdad, para la que un mestizo, aunque fuera de su raza, era un humano más.
-Dame tu leche, cabron, dame tu leche, o te la arranco de lo caliente que estoy, grrrrr....
No mentía, ¿y por que debía hacerlo? (yo en su lugar, de ser libre y ella humana, ya me la estaría comiendo ), sus dientes se clavaban en la carne.
Me corrí como en un torrente. Ella clavo aun mas los dientes y alcanzo un cuchillo para curar resistencias.
-Con leche estará deliciosa, jajajajaja, mmmmmmmmmm...
Perdí el conocimiento.
Cuando desperté, me encontré en mi caseta, con mi collar y mi cadena puestos... gracias a dios conservaba el miembro intacto.
Pocos días después me entere que mis dueñas me habían alquilado a esa hembra, para que cumpliera sus fantasías conmigo... Al parecer mi padre la había jodido bien, y quería fantasear un poco con su hijo.
Cada día era un nuevo motivo para utilizarme...
... Tan solo una niña... tan solo una niña... menudita, rubia, y bastante picara y curiosa. Su madre, una de mis dueñas, me encargó que la "educara".
Anduvo hablándome durante un rato, yo con una sonrisa la prestaba atención... Tenía ordenes muy claras, y no incluían hacerla demasiado daño (aunque algo si que me lo había ordenado su madre... así se curtiría un poco, me dijo)
-Por qué no me ayudas a llevar unas cosas a la furgoneta - le dije, sabiendo que nadie nos vería entrar en el vehículo
Ella asintió, y, tras coger los bártulos los llevamos dentro del vehículo. Los metimos al fondo, cerré las puertas y en la oscuridad la susurre:
-Me han dicho que las rubias tenéis un sabor especial.
La niña intento gritar pero mi mano lo evito, empecé lamiéndola las mejillas. La arranque la ropa tras tumbarla, con lucha por su parte, en el suelo, ahí continué con el resto de su virginal cuerpo.
Pude haberla devorado, su sabor era indescriptible, pero aún no estaba listo para traicionar a mis amas.
Lo primero que hice al salir de allí fue irme a un bar cercano, allí llegue a consumir 7 cervezas y 2 martinis secos. Era de noche, la juventud del lugar bailaba a mi alrededor (supuse que era viernes). Una chica se acercó a mi, observe que era mas bajita que yo y me detuve en su boca perfecta. Unos labios dulces y carnosos enmarcados en una carita redonda y juvenil. Comenzamos a hablar, luego llegaron los besos y las caricias, y luego ella de rodillas, en el baño del local, haciéndome una proverbial mamada. Cuando nos despedimos ella me dijo que se llamaba Anabel y que tenia 16 años, no voy a negar que se me helo la sangre... 16 años y hemos tenido sexo... luego pensé en la otra niña (y en tantas otras a las que además había devorado)... caí en lo enfermiza que había sido esa jornada, aunque, sin diferenciarse de cualquier otra, ciertamente...
... Aquello tenía que parar algún día. Pero, ese día no.
Corrí tras la chica del bar, la hice girarse y la bese, ella acepto el ultimo beso
-Quiero comerte – se lo dije tal y como lo sentía, mi cuerpo comenzaba a tensarse y mis huesos a recombinarse... mi dentadura punzaba tras mis labios.
-Mmmmmm, tentadora propuesta, ¿y como lo harás?
La estampe contra un muro y, aferrándola de las manos, comencé a mordisquearla la boca y las mejillas. Ella gozaba del arte de mi lengua.
-Soy una niñita muy mala, señor lobo.
-Lo se, recibirás tu castigo
Levanto su top y comencé a morder y chupar sus preciosos pechos... pero sin decidirme a devorarla...
-Mmmmmmmmm, coma, coma, soy una niña muy mala.
Sus palabras me excitaban aun mas.
Me pidió que la follase a perrito, yo obedecí y comencé a bombear ese culíto redondo y carnoso, tensándolo y desgarrándola conforme ganaba el tamaño y corpulencia... Mmmmmmm...
-Tráteme como una perra señor.... oh, Siiiiiiiiiiiiiii...
Caímos desfallecidos, la acompaño a su casa y nos despedimos con un nuevo morreo. Ha estado bien follar por placer y no por mandato, eso es lo que ha evitado que la devorara... Memoricé su dirección por si algún día, cuando fuera libre...
Año 2000, diario de Eduardo...
La chica seguía despierta, yo había de vigilarla, no paraba de mirarme hasta que por fin se decidió a hablar.
-¿Cuánto te paga mi madre?
La mire, su madre era una de mis dueñas.
-Nada, bien lo sabes, Almu.
-Dímelo...
Me hace pucheros, yo me sumerjo en sus pupilas claras.
-Por fa...
-Nada, soy su esclavo, ¿o no te lo ha contado?
-¿Y mío?
-¿Cómo....?
-¿Entonces eres también mi esclavo?
-Esto....
-A callar, esclavo.
Me soltó una sonora bofetada.
-Ahora harás lo que te ordene.
-Almu, eres solo un a niña, no voy a hacer contigo lo mismo que me obliga a hacer tu madre.
Otra sonora bofetada
-Harás lo que yo te ordene.
Y otra mas...
-¿O no?
La miro, es tan solo una niña a las puertas de la adolescencia, sin apenas pecho ni caderas... se sube la falda, no lleva bragas...
-Cómeme el coño
... Y yo soy un depredador, mi padre es un miembro de una raza de guerreros feroces e insaciables al que, si supiera de mi existencia, de seguro se le caería al cara de vergüenza al ver como otros me han convertido en su esclavo...
Almu se sentó sobre mi cara, y comenzó a rebozarse, jadear y acariciarse....
-Cómemelo, cabrón.
Me golpeó la cara con los puños, obedecí y la comí su coño lampiño... sus juguitos inundaron mi cara, jadeaba, se me viene varias veces...
... Prometí a mi padre que aquella era la gota que colmaba el vaso, y tomé una decisión...
Almu se retiró y se sentó sobre el bulto de mi entrepierna, comenzando a rebozarse.
-Menuda pistola guardas, voy a verla.
Extrajo mi pene y se quedó mirándolo con curiosidad.
-Voy a probarlo para ver a que sabe.
Se lo permití, quería pillarla por sorpresa... la venganza se sirve en plato frío,
Dio unos primeros lengüetazos, luego se la metió dentro de la boca, arriba y abajo, arriba y abajo,... Yo me dejé ir, mi miembro, sin la vigilancia de mis dueñas, crecía y crecía a mi antojo, y la mandíbula de la chica, aún así, resistió y, cuando, al fin, exploté, se tragó toda mi leche.
Se levantó, se relamió, y se sentó a ver la televisión. Mientras, yo la miraba y la rabia, por la humillación que sentía, me inundaba... Allí nadie podría detener mi primer golpe al Conventiculo. Me levante y le susurré.
-Has jugado alguna vez a Gretel y la casita de chocolate.
Ella me miró, entonces, curiosa.
-No ¿Como se juega?
-Tu serás Gretel, y yo el brujo dueño de la casita de chocolate.
-Vale, me encanta el chocolate... ¿Cómo empieza?
-El salón será la casita de chocolate, tu tendrás que salir y llamar a la puerta, yo te invitare a entrar y empezara el juego.
Almu aceptó, salió y llamó a la puerta. Toc, toc
-¿Quién llama?, ya voy... una niña, entra, entra, ¿tienes hambre?
-Sí ¿Tiene chocolate?
-Claro.
Voy a la cocina, ya me conocía las casas de mis dueñas de memoria, y traje una tableta de Chocolate.
Almu la devoró. Aunque era innecesario, ya tenia la panza llena de m leche, pero, el sabor del chocolate era un plus...
-Estas muy bien alimentada.
-¿Usted cree?
-Siiiii, muy bien alimentada... no escaparas de aquí, te cebare y te comeré.
-Jejeje, no por favor.
-Si, desnúdate, es la hora de cenar.... de cenarte.
Almu obedeció. Agarré su mano y chupé su dedo índice, al tiempo que me transformaba por completo... Su regordeta mano se perdía entre mis fauces,
-Que dedos mas gordezuelos tienes, estarás deliciosa
La inmovilice con mi cuerpo, y comencé a lamerla, chuparla y frotarme contra ella.
-Tenga... tenga piedad de mi... seguro...mmmmm...hay niñas mas tiernas y gordas que yo....mmmmm...
-Aquí no, tu me vienes genial ¡Ñammmm!
Su grito retumbo por toda la casa, su sexo sangraba desgarrado... el mismo procedimiento para sus pechos y sus carnosas mejillas....
No se si era el sabor de la venganza, pero al carne de aquella niña sabía a gloria...
-Por favor para, esto ya no tiene gracia – lloraba histérica, pero yo estaba caliente y furioso, además de que mi decisión era ferrea... No, no me detuve, y aquella rolliza muchacha fue mi primer banquete en casi un año...
:::::::
Como era de esperar, su madre se enfureció conmigo, ella no podía denunciarme, y yo pensé que podría contra todas ellas... Error mío. Tras doblegarme, entre todas me fustigaron hasta su extenuación y casi mi muerte...
Esperando que me muriera yo solito, me tiraron en la cuneta de no se que carretera, los morados no me permitían moverme, estaba tumbado casi muerto... rece porque algún coche me viera, antes de que muriese congelado...
Para mi desgracia no paso ningún coche, no se si es bueno o malo el que mi cuerpo y mi espíritu se aliaran para aferrarse a la vida, y que el primero pudiera curarse solo...
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