sábado, 24 de marzo de 2012

Como conocí a Lucas Cifra


Cuando conocí a Lucas Cifra ambos teníamos ya 15 años.
El destino nos hizo coincidir en la misma clase de 4 º de la ESO. No podía existir donde personas tan distintas sentadas juntas en una mesa. Yo: tímido, introvertido, dependiente, con pocas luces, y contrahecho; y él: Sinvergüenza, extrovertido, independiente, astuto y locuaz, y con tal presencia que era imposible no reparar en él (era de esas personas que le odias o le amas, pero es imposible de ignorar).
Sobre Lucas apenas supe nada, nada cierto, quiero decir... o quizá todo lo que sé fuera real, aunque inaudito. Con él nunca se sabía.
Siempre he sido un chico enfermizo, me solía encerrar en clase durante los recreos para huir de las bacterias. Mucha otra gente aprovechaba que yo me quedaba en clase, y mi condición de delegado y responsable de las llaves de clase, para quedarse en los días de lluvia o de excesivo calor.
Un día, Lucas me dijo que quería mostrarme algo... Pero que lo mejor era que me escondiera para verlo.
Así que metido en el armario ropero, donde amontonábamos los abrigos en invierno, espere a ver que era lo que Lucas me quería mostrar.
Dorothy se quedó en la clase a la hora del recreo, estaba ansioso por saber lo que iba a ocurrir. Tanto Lucas como yo nos llevábamos bien con esa chica, y ella estaba continuamente insinuándosenos (se permitía, porque éramos tres de tercera en aquella pirámide de clases que regia el lugar).
En cuanto la clase se vació, Dorothy empezó a rondar a Lucas.
-Dame un beso – le dijo.
-No – respondió él.
-¿Porque no me das un beso? – se puso ella de morros.
-Porque eso no significa nada para ti, solo lo haces para divertirte tu e importunarme a mi.
-Vete al pedo.
Y se sentó en su mesa, yo podía verla desde el armario: pelo cobrizo a media melena, labios carnosos, cara de gato, piel morena, cuerpo pequeño pero voluptuoso.
Ella se dio cuenta de que Lucas también la observaba, le sonrió.
-Bájate los pantalones – le ordenó ella.
-Vete al pedo – esta vez fue Lucas quien, con una sonrisa, la invitó a viajar.
Lucas hizo como si la ignorara.
Dorothy movió ficha en aquel juego, porque todo parecía representado en varias ocasiones. Se acercó y comenzó a tocarle el pelo, escuche las tijeras, antes de poder verlas en las manos de Dorothy, cortándole un mechón de la melena a Lucas.
-¿Qué haces? . preguntó Lucas, entre divertido e intrigado.
-Un recuerdo – respondió ella.
-Estas realmente loca.
Lucas volvió a hacer que la ignoraba, pero Dorothy se tumbó sobre la mesa donde él se sentaba..
-Anda porque no vas a la cafetería y me traes algo, cómprate también algo, te invito para hacer las paces – le dijo, conciliadora, Dorothy.
Lucas simuló resistirse, pero al final asintió:
-Ok.
Yo le había dejado las llaves a Lucas, así que salió de la clase rumbo a la cafetería del instituto... Dorothy se quedo en clase, paseando como una gata en celo... En su rostro una expresión de lascivia y diversión, que adivinaba lo que más tarde se preparaba.
Lucas regresó al rato, y trajo dos cañas, le dio la suya a Dorothy, mientas, él, mordía la que había comprado para si mismo..
-Gracias, te perdono – ronroneó ella.
-Ok.
Comieron cada una la suya, ella simulaba que se comía otra cosa para calentar a Lucas.
Acabó la suya, y esperando que Lucas hubiera captado el mensaje le dijo de forma picara.
-¿Por qué no te sacas tu caña y me como una de verdad?.
-¿Ya estamos?
Dorothy ya nos tenía a cien a los dos, por lo menos a mi... No me tocaba por que no se me descubriera, y se fuera al diablo el espectáculo... Se acercó a Lucas y le magreo el paquete.
-¿Me vas a decir que no te gustaría una buena mamada? ¿Te vas a negar a ella?
Lucas la miró, yo también podía verle desde donde me encontraba, y, como acabo de decir, se notaba que Dorothy ya le estaba poniendo a cien, no se si aguantaría el envite... Me iba a morir de envidia si no lo aguantaba.
-Venga, hazlo, si te atreves – la retó.
Dorothy le abrió la cremallera, sacó su parada polla, y se arrodilló....
... Dios como la chupaba la pequeña gatita.
Y, un rato después, ella se levantó con su boca chorreando la leche de mi amigo.
-¿Gane la partida hoy?
-Si – reconoció Lucas.
Ahora lo sabía con certeza, lo que acaba de ver era un juego que se repetía todos los días (en diferentes lugares). Lucas hacía el rol del puritano estudiante, ella él de la linda pussycat, unas veces, según me explicó, más tarde, Lucas, ganaba él (y no había sexo), y otras, las mas, ganaba ella (y había sexo salvaje).
De estos encuentros no volvía ser participe, aunque se que continuaron, pero si que pude dar testimonio de muchos otros, con otras compañías de rol, posteriores...

Creative Commons License
This work is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License.

The Madman


Estoy loco,
me masturbo 1000 veces al día,
me corto con cuchillas,
hago gestos obscenos,
violo a vuestras hijas
(ahora mismo tengo a una empalada en mi polla),
bailo desnudo,
discuto a mi dios,
reniego de mis padres,
odio todo y a todos
(pues creo que os lo merecéis).
¿Y vosotros me llamáis cuerdo?

(poema escrito a finales del año 2001 para la antología “The Ballad of The Madman”)

Creative Commons License
This work is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License.

El Galán, la Seductora, y el Eros en el Art Bouffon


El Galán y la Seductora son personajes de lengua rápida e incisiva, inteligentes y mordaces, no se atan a morales ni a reglas de comportamiento. Él o ella pueden variar de lo inocentemente morboso a la mayor depravación libertina, pero siempre saben como salir ganando al final del acto.
En el amor son símbolo del Amour Bouffon, una pasión irracional y surrealista, más allá de la lógica, las reglas, las normas, o incluso la realidad.
El Eros se confunde con el Thanatos, por lo que no es raro que él Galán o la Seductora, acaben asesinando o devorando al objeto de su pasión... Esa es también una forma de demostrarla / le, adorar el objeto hasta terminar A dorándolo y comiéndoselo, la pasión y el deseo que les despierta.
No nos extrañara pues que tanto el Galán como la Seductora, en el Art Bouffon, se rijan por la violencia del acto y lo salvaje del instinto.
El Galán es más un Príncipe Negro o el Lobo feroz que el insulso Príncipe Azul de la moral judeocristiana, al tiempo que la Seductora se parece más a la Bruja Malvada que a las insípidas princesas esperando su rescate.
Común es encontrar, tanto al Galán como a la Seductora, inmersos en juegos de roles, fijos o intercambiables, con los que dan un toque diverso y divertido a sus relaciones con el objeto de deseo.

Creative Commons License
This work is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License.

miércoles, 21 de marzo de 2012

La Baba del caracol

El orgasmo de un caracol dura 120 minutos... Eso son más o menos dos horas...
Señoras, sigan usando baba de caracol o pídansela a sus maridos, quienes de seguro se la ofrecerán gustosamente y con gran placer.
Creative Commons License
This work is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License.

El Circo de Neón - Plux


El trapecista se encendió un cigarro, mientras los Nonomonos aporreaban su puerta.
Pronto tendrían que salir a escena... o quizá a la carretera, lo cierto es que ya no importaba. La vida era un bucle infinito.
Nunca dejaba de sorprenderle lo rápido que se consumía el cigarro cuando le poseía la angustia creativa.
-Petunia – le pidió al viejo ordenador holográfico -, muéstrame mi correo.
-¿Qué direcciones? – repitió la voz femenina, programada según los patrones de una mujer de su pasado.
-Todas.
Las listas se materializaron en pantallas holográficas que él descartaba por insustanciales o por abundantes en noticias de gente de la que no tenía ganas de saber nada.
Al cigarro no le dio tiempo a quemarle los dedos, lo aplasto contra un cenicero de aluminio pintado con colores Day-glo...
-Siguiente.
Otra lista sin nuevas.
-Siguiente.
Un solo mensaje, anunciándole un chanchullo para poder comprar entradas para el concierto de un Gomorrita transexual al que hacía años que se le habían pasado sus 15 minutos de fama...
-No hay nada más – anunció Petunia.
-Estupendo.
El trapecista se sentó en la cama, sacó su pistola del cajón y se descerrajó un tiro...
Rewind...
El trapecista se quedo mirando su pistola, y luego la tiro al suelo...
-Tienes un contrato - le recordó Petunia.
Furioso, pateó arma contra la pared de su rullotte...
-Qué se lo metan por el...
Un estallido interrumpió la blasfema invitación a la sodomía.
-Oh, oh... Problemas – Petunia demostró que como cualquier maquina lo evidente es lo único que son capaces de constatar.

En el exterior el caos llevaba el nombre de cada uno de los nanomonos que ahora corrían, envueltos en llamas, de un lado a otro de la plataforma delimitada por el Estado para la instalación del circo.
-El mundo esta lleno de gilipollas – comentó Rachel mientras una de aquellas odiosas bolas de pelo sintético pasaba tan cerca de ella que casi chamusca su traje de luminoso neón.
Rachel no era solo una muchacha apetitosamente hermosa, sino una de los principales atracciones de aquel circo: montada en su Lanza 3, un extraño híbrido de moto tuneada por un fanático del manga y un cohete diseñado por un chulo de discoteca, realizaba las proezas más temerarias que nunca se hubieran visto.
Frank, que hasta ahora era su compañero en el espectáculo, estaba desperdigado por toda la zona delimitada, su carne mezclada con los restos de su vehículo...
-Le dije que estaba cargando demasiado el surtidor, y que, con todas las mierdas que le acaba de hacer a su burra, al final nos iba a hacer saltar por los aires – Rachel rechazó el cigarro que la ofrecían, no bebía ni fumaba... Un camino que debía haber seguido también Frank -... Me alegro que haya pasado ahora, conmigo lo suficientemente alejada... Llega a pasarnos en medio del espectáculo, y lo mato.
-Tu estarías muerta, también – recalcó su acompañante.
Rachel negó con la cabeza.
-No, yo tengo contrato fijo... y de por vida.
Aquello puso fin a la discusión sobre la posible mortalidad de Rachel. Pero no evitó la mirada de reproche, por su falta de empatía, del acompañante.
-No soy borde ¿Vale? Lo que ocurre es que tengo intolerancia a los gilipollas.

Las fuerzas del estado se materializaron, con su tosquedad y malos modos habituales, una hora o dos después de la explosión, y con el fuego ya apagado... aún así, como era habitual en ese grupúsculo de niños probeta genéticamente adaptados para carecer de cerebro, cargaron contra todo el que vieron, tan solo para justificar su presencia.
-¡Al enemigo! ¡Al enemigo! – gritaban en su dialecto de gorilas.
Rachel no esperó a que el jefe diera la orden de partir, más que nada porque acababan de partirle a él en dos la cabeza, y montada en su lanza 3 puso tierra de por medio... Cuando pasó junto a la roullote del trapecista vislumbro el brazo de este alargándose, suplicante hacia ella. Lo cierto es que le caía bien, y como sabía de sus ganas de morirse dejo que le dieran ese placer. Con el Estado de por medio, ningún contrato vital valía para nada.
No miró hacia atrás, por si amigos o enemigos la seguían, en ese momento solo podía importar una persona: ella.

El cadáver del Señor Neon Plux, fue incinerado, junto al resto del de su trouppe y los de las familias que habían ido a disfrutar de un día de circo, por los obedientes y ultraviolentos sicarios del Estado.

Creative Commons License
This work is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License.

Caperucita tiene una cita


Cuando conoció a Silvia, era ya toda una muñeca: La piel blanquita y un cuerpo fibroso, aunque no por ello poco femenino, digno de quien ha practicado deporte toda su vida. Pero si había algo destacable en aquella muchachita eran sus mejillas siempre rosadas y carnosas.
Un día no pudo más, y decidió interceptarla.
-¿Donde vas, caperucita? – la dijo, cortándola el paso.
-A casa de mi abuelita – siguió ella la broma, dedicándole la más dulce de las sonrisas.
-Estas muy linda y.... Bonita... Se hace de noche, y la casa, de seguro, esta lejos... ¿Por que no vienes a mi cueva, y te alojas la noche entera? – la invitó él.
-Me encantaría, pero ¿Qué dirán si no llego donde me esperan? – preguntó ella, mordiéndose el jugoso labio inferior.
-Caminando de noche no llegaras a ningún sitio, hay bichos que al ver lo... Bonita que eres... – cada vez le costaba más conservar la forma humana, ella aún no sabía de su otra naturaleza.
-¿Estas seguro que me puedo quedar en tu casa? – pregunto ella, ya convencida.
-Claro – dijo él, luchando por no saltar sobre ella en ese momento.
Él se giró, sabiendo que ella le seguiría.
-Sígueme – la invitó, de todos modos.
El apartamento no estaba lejos, aún así él se vio tentado a transformarse para, agarrándola entre sus zarpas, acelerar la llegada al lugar donde tenía planeado disfrutarla.
Los mejores bocados son los que se hacen esperar, y supo que ese era el mejor pensamiento cuando al entrar en la casa recordó lo bien aislada y tranquila que resultaba para sus aquellas causas. confortable y caliente... tan caliente como esperaba tenerla en breves momentos.
-Si quieres puedes tomar un baño – ofreció a su invitada.
-No quiero molestar.
-Te sentara bien antes de la cena – comentó, ansioso por que le complaciera.
-La verdad, me gustaría – y volvió aquella sonrisa.
-Prepararé el baño, vete desnudando.
Ella se quedo sin palabras al ver en que consistía aquel baño: Un enorme barreño, que él acababa de poner sobre brasas para calentarlo.
Él se la comía con los ojos al verla entrar ya sin ropa. Sus pechos, blancos como la nieve, se mostraban firmes y de una dulce redondez. Su trasero respingón y duro era firme testimonio de su pasión por conservar un cuerpo exento de grasas y sometido a un constante régimen de ejercicio y comida sana.
-Así estará calentito – justificó él, tan rudimentaria método, al tiempo que añadía hierbas y sales al agua -... Y así estarás perfumad e hidratada.
-Nunca me habían preparado un baño tan lindo – acertó a decir ella.
-Tu si que eres linda... Se me hace la boca agua al verte sin ropita... Anda metete – la instó él.
-El agua esta también muy linda – comentó ella al entrar en el barreño.
-Te bañare yo mismo... Si no te importa.
Silvia se encontraba emborrachada por los aromas y la calidez del agua...
-Eres muy bueno conmigo – dijo casi somnolienta.
-Me encanta c.... cuidar dulces niñas como tu... empezare frotándote la espalda... Uy, que flacucha estas – observó él, y en parte era cierto, ni un gramo de grasa había en ese cuerpo.
-Muchas verduras y frutas como alimento – justificó ella.
-Pues esto hay que llenarlo.
Frotó los pechos, pellizcando los pezones para ponerlos duros, y luego colocó sobre ellos dos mandarinas.
-Para nutrirlos – se explicó.
-Mmmmm... que bañito mas rico – dijo ella, sin parecer percatarse de ser sobada.
-Ponte de pies – la pidió.
Ella le obedeció, el introdujo su mano entre los muslos de la muchacha, y pasó un rato jugando con los labios carnosos de su sexo.
-Que buena carne veo aquí, voy a afeitártelo
-No se ¿Estas seguro? – preguntó ella, deliciosamente sonrojada por las caricias.
-Mucho, el pelo no es sano ni conveniente.
-Ok – asintió ella.
Llenó la zona de espuma, y afeitó con cuchilla...
... Luego, tomó un tarro rosa, y extendió el contenido en el sexo y los muslos de Silvia.
-¿Que es eso?
-Ungüento de fresa... Dará ternura a la zona... Además de que la dará un olor que alimenta.
Fresas, como aquellas mejillas que se vio incapaz de no pellizcar... Ella rió.
-Señor lobo ¿Por qué me pellizca mis mejillas sonrosaditas? – preguntó ella, sin ser consciente de cuan cerca estaba de ser caperucita.
-Para cerciorarme de lo tierna que estará caperucita – contestó él, con una sonrisa hambrienta.
-Tiene rico olor – dijo ella, llevándose un poco de la pasta, que cubría su sexo y muslos, a la nariz.
-Si, y es casi la hora de cenar – añadió él, tan cerca del sexo de Silvia, que le costo horrores no devorarla -... Veamos esos brazos delgaduchos – dijo para no adelantar las cartas.
-¿No te gustan? – dijo, Silvia, mientras los extendía para enseñárselos mejor a su anfitrión.
-Muy delgaduchos, me limpiaría los dientes con ellos... Habría que engordarte un poco
-¿Y como?
-Yo tengo un método- y mientras se los decía, acarició los labios de Silvia, anchos y jugosos... sonrosados como gajos de fresa - ¿Quieres saberlo?
-¿Cual? – preguntó ella, entreabriendo sus labios en una sonrisa y cosquilleando con la punta de su lengua la yema del dedo del voraz muchacho.
-Mi leche tiene muchas calorías.
-No lo sabia – dijo ella, picara, atrapando un instante el dedo entre sus labios... avanzando lo que a continuación la esperaba.
-Pues arrodíllate, que mi colita esta deseando que bebas
-Ok – dijo ella, arrodillándose, y abriendo su boca.
Era un miembro enorme, y la cabezota rosada apuntaba amenazante al rostro de Silvia...
... En un primer momento, la llenó de terror verla.
-Come, niña, y así cenaremos antes – la instó él.
-¿Tengo que hacerlo? – Silvia ya no se sentía muy segura.
-Sí, tienes que engordar... Sino – y dejo que ella viera su afilada destadura -, me enfadare
Silvia tragó saliva, y tomando el miembro del tronco, se inclinó para meter la enorme punta en su boca, y empezar a dar dulces lamidas...
-Mmmmmm... Que dulce felatriz eres – él estaba en pleno éxtasis.
La leche no tardó en empezar a salir, sin fin.
Silvia, apretó bien los labios alrededor de la cabeza para no perder una gota de aquella esencia.
-Tu leche tiene buen sabor – observó ella, tras separarse del miembro en plena llorera.
-Come come, que me gustan bien gorditas – volvió a instarla a que en la boca se la introdujera.
Pasados los minutos, él mismo cortó el suministro...
-Ya basta
-¿Ya?
-Si, ahora te pesare y mediré – la dijo, ayudándola a levantarse.
-Ok.
Él al condujo hacia una elaborada maquina, imposible de ver en el plano humano, aunque nada rara en la raza que formaba de él la otra parte de su naturaleza.
-Súbete, y dime lo que pone.
-Me ayudas... No alcanzo – le pidió ella, pues el tamaño del artefacto era enorme.
El Gryzzmolking, pues la eyaculación al fin había liberado a la bestia, la levantó por sus podaderas...
-Mmmmm... que traserito mas jugoso – dio voz a sus pensamientos la bestia.
-¿Te gusta? . preguntó, ella coqueta... Como si estar en brazos de una bestia no fuera de terror una causa.
-Siiiiiii... Dime ¿qué pone de altura y peso?
-1’ 60 y 45 kg...
-Bueno... Servirá... No te vistas... Vamos a cenar – dijo él tomándola en brazos para bajarla.
-Pero... Cogeré frío...
-No te preocupes, vas a estar muy calentita en todo momento – dijo él relamiéndose.
-¿Qué hay de cena? – preguntó ella, demostrando que de nada se enteraba.
-Carne.
-¿Te ayudo a prepararla?
-Claro, sin ti no podría – respondió él, calculando los platillos que de ella iba a sacar.
Una vez en la cocina, de proporciones tan ciclópeas como el aparato.
-¿Qué debo hacer? – preguntó Silvia.
Él río por lo bajo, que fácil todo resultaba... no tendría que romperla el cuello antes de matarlo, lo que permitiría que la carne fuera más tierna al cocinarla aún viva.
-Primero, túmbate sobre la mesa – la señaló él.
Ella no entendía, pero obedeció.
-¿Así?
-Sí, abre las piernas y los brazos
-¿Así?
-Sí
Metió, primero, la mano entre los mulos de Silvia, masajeando su clitoris en círculos y líneas... Después metió la cabeza, empezando a dibujar el abecedario con su lengua sobre el sexo...
... Antes de comérsela, pretendía saborearla... y que ella disfrutara con ello.
A
B
C
D
E
F
G
H
I
J
K
L
M...
... Z
Después los números del 1 al 10 y viceversa...
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
9
8
7
6
5
4
3
2
1
-Mmmmmm – gemía, retorciéndose de placer sobre la mesa, Silvia.
-Que delicia de coñito – se relamía la bestia, que de salivar no paraba, antes de comenzar las lamidas más intensas y lineales, propias de la bestia que era -... Sabes a fresita, y tus muslitos - mordió las zona interior de ambos – también...
-Mmmmm – Silvia estaba ya corriéndose, y sus jugos se mezclaban con la pasta, dando forma a una salsa difícil de rechazar para el gastrónomo que la cataba.
-Ahora, siéntate.
Silvia obedeció.
Él la tomó por los costados, y acercó los pechitos de la chica a su boca... Engulló el primero, y lo chupó con lujuria y gula...Hizo lo mismo con el otro...
-Los pezones saben a mandarina... Para el resto tengo algo que te convertirá en una cosa aún más sabrosa - untó yogurt en los pechos, y repitió la operación -... Ahora estas deliciosa
-¿Te gusto?
-Mucho
Se fijó en los carnosos labios, jugó con el pelo castaño... Y se perdió en esos ojillos verdes... En esas mejillas rosadas y carnosas...
Lamió las mejillas... También las mordisqueó... Recorrió con la lengua toda la cara...
... Bajó a cada pierna, la lamió... La chupó en cada centímetro... Se metió cada dedito en la boca, y lo chupó
-Mmmmmmmmm... Y con esta boca tan grande... Te comeré – la dijo antes de comenzar, en verdad, a comérsela.
Creative Commons License
This work is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License.

A dórame (Pantomima o Tercer Manifiesto del Art Bouffon)


Y subido en el pulpito, el Gran Bufón habló...
Yo: A mi entender, considero que es normal que el filme "Little Ashes" no llegara a estrenarse en España, exceptuando la actuación de José Beltrán como Lorca el resto de actuaciones y caracterizaciones son forzadas por no decir ridículas, especialmente este es el caso de ese actor tan de moda y al tiempo completamente carente de expresividad y capacidades actorales llamado Robert Pattison que interpreta un Salvador Dalí auténticamente carente de credibilidad sino completamente inverosímil (y no en el sentido que a dicho personaje histórico se le considera: histriónico, excesivo, ególatra, etc.; Sino en el sentido de que en todo momento permanece ajeno al personaje, incapaz de trasmitir nada con un personaje que, a fuerza de todo el material que de él se conserva, es una perita en dulce para cualquier creador ya que él en si era un personaje y una vorágine de emociones y máscaras... El señor Pattison nunca deja de ser un actor incapaz de expresar nada, en resumen, un mal actor, y película tras película nos lo viene demostrando)... Dejando a parte el tema en el que se centra el director, que no es nada sorprendente ni novedoso, la película es un autentico truño como homenaje a tres grandes de la cultura española a los que el director convierte en auténticos monigotes (los 10 primeros minutos de la película solo pueden provocar la hilaridad de cualquier visionador culto) en los que no logramos reconocer, salvo en el señor Beltrán, a Buñuel, Dalí, o Lorca.
Se alza la musa contrariada.
Ella: ¬¬
Yo: Te recomendé que no oyeras la critica...
Ella: Prrrrrrrrrrrrrrrrrrrr .l.
Yo: ¿Eso era una pedorreta? ¿O un pene en lenta erección?
Ella: Un pene..JAJAJJAJA.
Yo: El de Patison seguro :P... Si ya se que eres muy observadora, pilluela, que en todo te fijas ;P
Ella: HAHAHAHAHA ¡¡¡te oooodio!!!
Yo: Lo sé... Soy odiosamente adorable, y yo te a doro a ti ‎:P
Ella: Aajajaaja .l.
Yo: Ves como te fijas, ya sabes que el mío no es tan lento como el suyo... y dura más ‎:P
Ella: no si yo te lo corto.
Yo: ¿Y para que lo quieres? ¿Para ponerlo en una vitrina y adorarlo? No sabia que me tuvieras en tan alta estima *-* :) :P... Esta bien, a partir de hoy dejare que me llames tu adorado dios Príapo... Jejejejejejeje.
Y así, de Gran Bufón, pasaba a Divino y loco Gran Dios Bufón, subido a los altares por la lengua (divina sea tu lengua, Maria, divina entre todas la lenguas tu eres) de Maria.
Ella: AAAAAAAAAAAAAAAAAHAHAHAHAHAH ESTAS LOCOOOOO...
Yo: Soy un Bufón... El Gran Bufón, mejor dicho. Me puedes adorar de pies, de rodillas, sentada o cabeza abajo (todas son deliciosas) ‎):P... Eso sí... Siempre con una sonrisa... jejejejejeje...
Ella: le diré a (Cláusula de confidencialidad) que te golpee por mi ya que estoy lejos.
Yo: Eso de golpear a la deidad no estaba en el contrato cuando lo firme (espera que busque)... pero bueno, si quieres adorarme de forma violenta y por poderes, veremos que se puede hacer... Es lo que tenemos los cultos de la nueva era decadente, que somos muy abiertos y siempre dispuestos a incorporar nuevos métodos de adorarnos.
Ella: ¿y si te prendo en una hoguera?
Yo: Ahora si veo que me a doras :P
Ella: Pobre iluso...
Yo: Iluso viene de Ilusión, humo y espejo... Es posible, todos los locos somos medio mito y medio realidad ¿Quieres ver entre bambalinas? ‎:P
Ella: No... no te quiero ver las bambalinas..HAHAHAHHA...
Yo: Bien, al menos eso lo dejamos claro... Es bueno que todo culto tenga sus misterios (el de la resurrección tan divino como el de la eyaculación)
Ella: Ya basta... estamos spameando a todo el mundo
Yo: ¿Spamear?... Eso nunca lo probé, aunque ya que me nombraste ser divino, a lo mejor si me meo en una sauna, un bañera hidromasaje, o sobre alguien, logre curar mil molestias y relajar los cuerpos estresados... Me lo apuntare para probarlo
Ella: EUGHHHHHHHHHH
Y sin más, ya divinizado, me retiro con mi enorme erección intelectual en pleno éxtasis.

Creative Commons License
This work is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License.